Agricultura y Fundación Oceanogràfic refuerzan la protección de los caballitos de mar con el sector pesquero

  • Proyecto conjunto en la Comunitat Valenciana para estudiar y proteger caballitos de mar
  • Casi 300 ejemplares registrados gracias a la colaboración del sector pesquero
  • Protocolo de rescate, recuperación y reintroducción con seguimiento científico
  • Modelo de cooperación entre administración, científicos y cofradías de pescadores

Proyecto de conservación de caballitos de mar

La Conselleria de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca de la Generalitat Valenciana y la Fundación Oceanogràfic están dando un paso firme en la protección de los caballitos de mar en el litoral de la Comunitat Valenciana. Esta iniciativa, en marcha desde finales de 2022, se apoya de forma decisiva en la colaboración del sector pesquero, que se ha convertido en una pieza clave para avanzar en su conservación.

Gracias al trabajo conjunto entre administración, comunidad científica y cofradías de pescadores, se ha logrado reunir información inédita sobre la presencia, distribución y estado biológico de estas especies en aguas valencianas. Al mismo tiempo, el proyecto está impulsando un cambio de mentalidad en el propio sector pesquero, que asume un papel activo en la defensa de la biodiversidad marina.

Un proyecto conjunto para proteger a los caballitos de mar

Caballitos de mar en el litoral valenciano

La iniciativa desarrollada por la Conselleria y la Fundación Oceanogràfic tiene como objetivo principal el estudio y la conservación de los caballitos de mar en la costa valenciana. Se centra de forma específica en dos especies: Hippocampus hippocampus y Hippocampus guttulatus, ambas catalogadas como cercanas a la vulnerabilidad en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

refugios para caballitos de mar
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Hasta la puesta en marcha de este programa, existía una falta notable de datos actualizados sobre la situación real de estas poblaciones en el Mediterráneo occidental. La escasez de información dificultaba la adopción de medidas de gestión adecuadas y la evaluación del impacto de factores como la pesca, la degradación de hábitats costeros o el cambio climático.

El proyecto persigue, por tanto, dos metas complementarias: por un lado, reforzar la protección efectiva de estas especies mediante actuaciones de rescate, recuperación y liberación; y, por otro, nutrir a la comunidad científica de una base de datos sólida que permita entender mejor su biología, su distribución y las amenazas a las que se enfrentan.

Para ello, se ha diseñado una estrategia de trabajo coordinada que combina la experiencia técnica de los equipos del Oceanogràfic con el conocimiento práctico de los pescadores profesionales, que conocen el litoral al detalle y pueden detectar cambios en el ecosistema con gran rapidez.

Los pescadores, centinelas del mar en el litoral valenciano

Colaboración entre pescadores y científicos

Uno de los pilares del proyecto es la implicación directa de las cofradías de pescadores de la Comunitat Valenciana. Durante su jornada habitual en el mar, las embarcaciones que participan en la iniciativa actúan como verdaderos «ojos» sobre el terreno, identificando ejemplares de caballito de mar capturados de forma accidental en sus redes.

Esta colaboración convierte a los pescadores en observadores privilegiados del ecosistema marino. Sus avisos permiten localizar individuos en zonas donde, de otro modo, sería mucho más complicado detectarlos mediante métodos de muestreo convencionales. Cada registro añade una pieza más al puzle sobre cómo se distribuyen estas especies a lo largo del litoral.

El proyecto tiene también un fuerte componente de sensibilización: a través de charlas, sesiones informativas y contacto directo con los equipos científicos, los profesionales del mar han ido integrando en su día a día la importancia de compatibilizar la actividad pesquera con la conservación. Su papel supera la mera notificación de capturas accidentales y se extiende a la difusión de buenas prácticas entre otros compañeros del sector.

En este contexto, los pescadores pasan a ser aliados estratégicos para la protección del medio marino, aprovechando su experiencia acumulada y su presencia constante en el mar para alertar de cambios o incidencias que puedan afectar a las poblaciones de caballitos de mar.

Casi 300 caballitos de mar registrados desde el inicio del programa

Desde que la iniciativa arrancó a finales de 2022, se han registrado cerca de 300 ejemplares de caballitos de mar en diferentes puntos de la costa valenciana. Esta cifra, obtenida en algo más de tres años de trabajo, supone un avance considerable respecto al conocimiento del que se disponía anteriormente.

Los datos recopilados no se limitan a la simple localización geográfica. Cada vez que se detecta un individuo, los equipos científicos recogen información detallada sobre talla, sexo, estado de salud, interacción con otras especies y posibles señales de estrés o daño. Todo ello contribuye a trazar un retrato más preciso de la situación de estas poblaciones.

Además, en los primeros meses de 2026 se ha observado un aumento notable en el número de registros. Este incremento no solo refleja una mayor capacidad de detección gracias a la participación del sector pesquero, sino también la consolidación del propio proyecto y la mejora en los mecanismos de comunicación entre pescadores y técnicos del Oceanogràfic.

La base de datos generada se ha convertido en una herramienta fundamental para ajustar las estrategias de conservación, identificar áreas especialmente sensibles y priorizar actuaciones de seguimiento o investigación en aquellas zonas donde se concentran más avistamientos.

Caballitos de mar en situación de vulnerabilidad

Las especies Hippocampus hippocampus y Hippocampus guttulatus se consideran próximas a la vulnerabilidad según la UICN. Esto significa que, aunque no estén aún catalogadas formalmente como amenazadas en todas las regiones, presentan características y tendencias que las sitúan en una posición delicada.

Entre los factores que influyen en esta situación se encuentran la pérdida y degradación de hábitats costeros (como praderas de fanerógamas marinas y fondos rocosos con vegetación), la contaminación, determinadas artes de pesca y la presión derivada de actividades humanas en zonas litorales, incluyendo el turismo intensivo o la construcción en primera línea de costa.

La ausencia de información completa sobre sus poblaciones ha sido, hasta ahora, uno de los grandes obstáculos para adoptar medidas de gestión adaptadas a su realidad. De ahí que este proyecto adquiera un valor añadido: permite reducir la incertidumbre científica y orientar mejor las decisiones de conservación y planificación marina.

Al mismo tiempo, el trabajo con los caballitos de mar funciona como un indicador del estado general del ecosistema costero. Su presencia, ausencia o cambios en su distribución pueden ofrecer pistas relevantes sobre la salud de los hábitats marinos en la Comunitat Valenciana.

Protocolo de rescate, recuperación y liberación

Para garantizar la máxima protección de los ejemplares detectados, se ha establecido un protocolo específico de rescate y recuperación que se activa cada vez que un pescador encuentra un caballito de mar en sus redes.

El procedimiento comienza en el momento en que el patrón o un miembro de la tripulación identifica al animal. En ese instante, se comunica el hallazgo al equipo de la Fundación Oceanogràfic, que organiza su recogida en el puerto más cercano. La coordinación entre las embarcaciones y los técnicos resulta esencial para minimizar el tiempo que el ejemplar pasa fuera de su hábitat natural.

Una vez en tierra, el caballito de mar se traslada al Centro de Recuperación del Oceanogràfic (CACSA – GVA), donde veterinarios y biólogos marinos valoran su estado. Allí se comprueba si presenta lesiones, signos de debilidad o cualquier otro problema que requiera cuidados específicos.

Durante su estancia en el centro, el animal recibe atención personalizada hasta que se considera que está en condiciones óptimas para volver al mar. El objetivo es siempre reducir al mínimo el tiempo de cautividad, asegurando al mismo tiempo que tendrá opciones reales de supervivencia una vez reintroducido en su entorno natural.

Reintroducción controlada y seguimiento científico

Cuando los especialistas confirman que el caballito de mar se ha recuperado, se planifica su reintroducción en aguas cercanas a su punto de origen. Para ello se seleccionan áreas que han sido previamente estudiadas mediante prospecciones submarinas, con el fin de garantizar que ofrecen las condiciones ambientales adecuadas.

El proceso de liberación no se limita a devolver al animal al mar y dar el caso por cerrado. Antes de su suelta, los ejemplares son marcados con un sistema de identificación discreto que permite reconocerlos en caso de nuevos avistamientos o recapturas fortuitas.

Gracias a este sistema de marcado, los equipos científicos pueden obtener información adicional sobre el movimiento, la capacidad de adaptación y la supervivencia de los caballitos de mar tras su paso por el centro de recuperación. Cada recaptura o avistamiento posterior aporta datos muy valiosos para evaluar la eficacia del protocolo de rescate.

Este seguimiento a medio plazo contribuye también a identificar posibles zonas de concentración de ejemplares, corredores de dispersión y cambios en la distribución de las poblaciones vinculados a factores ambientales o a la presión humana en el litoral.

Red de cofradías y puertos implicados en la Comunitat Valenciana

La consolidación del proyecto ha sido posible gracias a la creación de una amplia red de colaboración en el litoral valenciano. Actualmente, cerca de la mitad de las cofradías de pescadores de la Comunitat participan activamente en la iniciativa, lo que demuestra el grado de compromiso alcanzado.

Entre los puertos más destacados por su implicación se encuentran Vinaròs, Benicarló, Peñíscola, Castelló, València, Gandia, Cullera, Dénia y Xàbia. En estos enclaves, las embarcaciones integradas en el programa han incorporado el protocolo de aviso y entrega de ejemplares como una rutina más de su actividad diaria.

Esta red de puertos permite cubrir de forma bastante amplia el conjunto del litoral de la Comunitat Valenciana, tanto en la provincia de Castellón como en las de Valencia y Alicante. De este modo, se amplían las posibilidades de detectar caballitos de mar en diferentes tipos de fondos y profundidades.

La participación creciente de las cofradías no solo se traduce en más registros, sino también en una mayor concienciación sobre la fragilidad de los ecosistemas marinos. El proyecto está sirviendo para estrechar la relación entre el sector pesquero y la comunidad científica, generando dinámicas de confianza mutua que pueden facilitar futuras acciones en favor del medio marino.

Un modelo de cooperación para la conservación marina

La experiencia acumulada en estos años ha puesto de manifiesto que la suma de esfuerzos entre administración, científicos y pescadores constituye un modelo eficaz de gestión compartida del mar. La iniciativa liderada por la Conselleria y la Fundación Oceanogràfic demuestra que es posible compatibilizar la actividad pesquera profesional con la protección de especies sensibles.

Este enfoque colaborativo se basa en el reconocimiento del papel estratégico del sector pesquero como aliado de la conservación. Al implicarlo desde el diseño del proyecto y contar con su participación activa en la recogida de datos, el rescate de ejemplares y la difusión de buenas prácticas, se refuerza la sensación de corresponsabilidad en el cuidado del entorno marino.

Además, el conocimiento científico generado a partir de la información proporcionada por los pescadores contribuye a mejorar las políticas públicas relacionadas con la gestión sostenible de los recursos marinos. A medio y largo plazo, esta cooperación puede facilitar la toma de decisiones más ajustadas a la realidad del terreno y a las necesidades tanto de las especies protegidas como de las comunidades costeras.

En conjunto, el proyecto en torno a los caballitos de mar en la Comunitat Valenciana se ha consolidado como un ejemplo de cómo la colaboración entre instituciones y profesionales del mar puede traducirse en resultados tangibles para la conservación de la biodiversidad, aportando información científica de calidad, reforzando la protección de especies vulnerables y promoviendo una cultura pesquera cada vez más comprometida con la salud de los ecosistemas marinos.