El cauce del Urola se ha visto sacudido por un episodio ambiental que ha dejado a todo el mundo con el corazón en un puño. Desde las últimas horas de este pasado viernes, los avisos por la aparición de una gran cantidad de peces muertos en la superficie del agua no han dejado de sucederse, provocando una lógica inquietud entre los paseantes que frecuentan las riberas.
Lo que en un primer momento parecía un incidente aislado se ha confirmado como un problema de mayor calado al llegar la mañana del sábado. La luz del día ha permitido comprobar que el número de ejemplares de fauna fluvial inertes es muy superior al imaginado inicialmente, tiñendo el paso del río por el núcleo urbano con una imagen realmente impactante que ha movilizado a los servicios de emergencia.
Investigación técnica en el entorno de Urretxu y Zumarraga
Las autoridades no han perdido ni un minuto y se han puesto manos a la obra para tratar de aclarar qué está pasando exactamente en estas aguas. Personal especializado de la Agencia Vasca del Agua (URA), en estrecha colaboración con la brigada municipal y técnicos locales, están peinando los tramos afectados para realizar mediciones y recoger muestras que arrojen algo de luz sobre este preocupante suceso.
El revuelo ha sido total en los puntos clave donde el río atraviesa el casco urbano. De hecho, los puentes situados junto al supermercado BM y el parque Clara Larrañaga se han llenado de vecinos y curiosos que no daban crédito a lo que veían, observando desde una posición elevada cómo la corriente arrastraba los restos de los peces en un tramo que habitualmente rebosa vida.
Aunque el primer parte sobre la situación se dio a conocer al caer la tarde del viernes, ha sido durante la jornada del sábado cuando la magnitud del desastre ecológico se ha hecho totalmente visible para la población. Los equipos de inspección continúan trabajando sobre el terreno para determinar si se trata de un vertido o de una alteración brusca en los parámetros del agua que haya podido causar esta mortandad masiva.
La situación mantiene en vilo a las localidades guipuzcoanas mientras se esperan los resultados de las analíticas oficiales realizadas durante estas últimas horas. Por el momento, la presencia de peces sin vida sigue centrando todas las miradas en un suceso que ha alterado la tranquilidad del fin de semana, dejando claro que habrá que realizar un seguimiento exhaustivo para proteger el ecosistema del Urola y evitar que imágenes similares vuelvan a repetirse.
