El pasado fin de semana, las playas del PaÃs Vasco se convirtieron en el epicentro de una oleada de avistamientos y picaduras de carabela portuguesa. Los servicios de emergencia de Osakidetza atendieron a nueve personas entre el viernes y el domingo, aunque el número total de afectados fue mucho mayor, con decenas de picaduras leves que fueron tratadas in situ por los socorristas. La presencia de estos organismos, que no son medusas sino colonias de hidroides, obligó a izar banderas rojas y prohibir el baño en varias playas durante horas.
El incidente de mayor gravedad se produjo en Getaria, donde un nadador habitual sufrió la picadura de dos o tres ejemplares y tuvo que ser trasladado a un centro hospitalario. En total, cinco personas requirieron traslado a hospitales de Gernika y Urduliz, mientras que otras cuatro fueron atendidas y dadas de alta en las propias playas. Las zonas más afectadas fueron los arenales de Isuntza (Lekeitio), Laga (Ibarrangelu), Arrigunaga (Getxo), Laida (Ibarrangelu), Barrika, y en Gipuzkoa, las playas de Zurriola, Mutriku y Santiago de Zumaia.
Incidentes en las playas vascas

Durante la jornada del viernes, tres personas fueron atendidas en Isuntza, Laga y Arrigunaga, todas ellas trasladadas a centros sanitarios. El sábado, cuatro personas recibieron asistencia: tres en Zurriola, Mutriku y Santiago fueron dadas de alta en el lugar, mientras que un hombre de 27 años fue evacuado desde Laida al Hospital de Gernika. El domingo, además del nadador de Getaria, un joven de 16 años fue atendido en Barrika y trasladado al Hospital de Urduliz. En la playa de Ondarreta (San Sebastián) se prohibió el baño durante tres horas el sábado por la tarde debido a la acumulación de picaduras, y en Zurriola también se restringió el acceso al agua durante varias horas el domingo.
¿Por qué llegan las carabelas portuguesas a la costa?

La llegada masiva de estos organismos al litoral cantábrico no es casual. Según los expertos del centro tecnológico AZTI, el viento de componente noreste y las altas temperaturas del agua son los principales responsables. El agua del mar Cantábrico alcanzó los 24,8 grados este lunes, una anomalÃa térmica que, junto con el viento tÃpico del verano, arrastra a las carabelas desde alta mar hasta la orilla. «Cuando sopla viento del sur, suele alejarlas», explica Edu Flamarique, jefe de socorristas de San Sebastián. Además, el poco oleaje y la brisa marina reducida favorecen que estos organismos, que se desplazan a la deriva, sobrevivan y se concentren cerca de la costa.
Recomendaciones ante una picadura
Las autoridades sanitarias insisten en que lo más importante es la prevención. Nunca se debe tocar una carabela portuguesa, ni siquiera si parece muerta en la arena, ya que sus tentáculos pueden seguir siendo urticantes hasta 24 horas después. En caso de picadura, lo primero es salir del agua y acudir al puesto de socorro. Se debe limpiar la zona únicamente con agua de mar, nunca con agua dulce, porque el cambio de salinidad activa el veneno. Los restos de tentáculos deben retirarse con pinzas o guantes, evitando el contacto directo.
Para aliviar el dolor, se recomienda aplicar frÃo local durante unos cinco minutos, usando una bolsa de plástico con hielo. No se deben usar remedios caseros como vinagre, alcohol u orina, ya que pueden empeorar la reacción. Los sÃntomas más comunes incluyen dolor intenso, escozor, náuseas y calambres. En niños, personas mayores o con alergias, el riesgo es mayor y puede derivar en complicaciones respiratorias o cardÃacas, por lo que es vital buscar atención médica urgente si aparecen sÃntomas graves.
La presencia de carabelas portuguesas en las playas vascas durante este primer fin de semana de agosto ha puesto en alerta a los servicios de salvamento y a las autoridades. La combinación de vientos del noreste, aguas cálidas y la propia biologÃa de la especie hace prever que estos episodios se repitan en las próximas semanas. Mientras los centros de investigación como AZTI continúan estudiando su comportamiento, la mejor defensa sigue siendo la información y el respeto a las indicaciones de los socorristas. Disfrutar del mar con seguridad pasa por conocer a estos visitantes indeseados y saber cómo reaccionar ante ellos.