
Con la llegada del buen tiempo y el sol apretando, las playas de Huelva se han llenado de bañistas con ganas de darse un chapuzón. Sin embargo, este año la tranquilidad de la orilla se ha visto un poco alterada por un vecino bastante discreto pero de armas tomar: el pez araña. Recientemente, varios vídeos en redes sociales han puesto sobre aviso a quienes frecuentan zonas como La Antilla, mostrando lo fácil que es pasar por alto a este animal mientras caminamos por la arena mojada.
Este pequeño ejemplar, que también recibe nombres como faneca o escorpión, no es que sea un bicho agresivo que vaya buscando pelea, pero su estrategia de supervivencia lo convierte en un riesgo para los despistados. Se entierra con una maestría increíble justo donde rompen las olas, dejando fuera únicamente sus ojos y una aleta dorsal cargada de espinas con un veneno bastante potente. Si tenemos la mala suerte de ponerle el pie encima, el pinchazo es instantáneo y, desde luego, no se olvida fácilmente.
¿Cómo reconocer al pez araña y su escondite?

El pez araña pertenece a la familia Trachinidae y es un habitual de nuestras costas, tanto en el Mediterráneo como en el Atlántico. Lo que lo hace tan peligroso es que le encanta la poca profundidad y los fondos arenosos, precisamente donde más nos gusta pasear. Su cuerpo es alargado y de tonos pardos, lo que le permite mimetizarse perfectamente con el sustrato marino. En lugares como Mazagón o Matalascañas, es frecuente que estos animales esperen a sus presas enterrados, aguardando a que pase algún pez pequeño o un crustáceo.
Lo que debemos vigilar son esos pequeños bultos en la arena cuando la marea está bajando. Aunque el pez intenta huir si nota vibraciones fuertes, a veces se queda quieto confiando en su camuflaje. El problema viene cuando el sol calienta el agua en exceso en las zonas poco profundas; estos peces buscan el frescor bajo la arena y es ahí donde se producen la mayoría de los encuentros accidentales con los turistas que disfrutan del litoral onubense.
Síntomas y reacciones ante una picadura

Si te pica un pez araña, te vas a dar cuenta en el acto porque el dolor es punzante y sube de intensidad muy rápido. La sensación suele empezar en el punto exacto del pinchazo, pero no es raro que se extienda por toda la pierna, dejando a la persona bastante maltrecha durante un buen rato. Además de un dolor que muchos describen como insoportable, es normal que la zona se hinche de forma considerable y se ponga muy roja.
En algunos casos más serios, o si la persona es especialmente sensible a la toxina, pueden aparecer otros síntomas menos agradables como mareos, náuseas o incluso fiebre. Los expertos en biología marina recalcan que, aunque no suele ser mortal para una persona sana, sí que puede causar reacciones alérgicas graves o choques anafilácticos en casos muy puntuales. Por eso, no hay que tomárselo a broma y conviene vigilar cómo evoluciona el estado general de quien haya sufrido el percance, considerando que se encuentra entre los peces más venenosos que podemos encontrar accidentalmente.
El truco definitivo: calor contra el veneno
Por suerte, la ciencia tiene una solución bastante casera pero efectiva para estos casos. El veneno del pez araña es termolábil, lo que en cristiano significa que se descompone con el calor. Lo primero que hay que hacer es sumergir el pie en agua caliente, todo lo que uno aguante sin llegar a quemarse, preferiblemente entre los 45 y 50 grados. Hay que mantener la zona a remojo durante al menos una hora para que la toxina pierda su fuerza y el dolor empiece a remitir.
Una vez aplicado este primer auxilio, lo más sensato es acercarse al puesto de socorro más cercano o a un centro de salud. Los sanitarios podrán revisar si ha quedado algún resto de la espina clavada en la piel y decidirán si hace falta administrar algún antihistamínico o analgésico más potente. No es buena idea intentar succionar el veneno ni hacer torniquetes, ya que eso solo podría empeorar la situación y complicar la curación de la herida.
Prevención y consejos para disfrutar sin sustos
Para no acabar las vacaciones en urgencias, lo mejor es tomar un par de precauciones básicas. Si vas a caminar por la orilla, especialmente en zonas con mucha arena y aguas tranquilas, no está de más utilizar escarpines o cangrejeras. Este calzado de goma ofrece una barrera física que las espinas del pez araña difícilmente pueden atravesar. Es una solución sencilla que nos quita un gran peso de encima, sobre todo si vamos con niños pequeños que no paran quietos en el agua.
Otro truco de toda la vida es arrastrar los pies al caminar en lugar de dar pasos levantándolos mucho. Al hacer esto, levantamos arena y generamos vibraciones que asustan a los peces enterrados, dándoles tiempo a que se quiten de en medio antes de que los pisemos. Estar atentos a las banderas y a las indicaciones de los socorristas también es fundamental, ya que ellos conocen de primera mano si hay una presencia mayor de estos animales en ciertos tramos de la costa durante esos días.

En definitiva, la aparición del pez araña en el litoral onubense es un fenómeno natural ligado al aumento de las temperaturas y no debe ser motivo de alarma, sino de precaución. Conociendo su comportamiento, usando el calzado adecuado y sabiendo que el agua caliente es nuestro mejor aliado en caso de picadura, podemos seguir disfrutando de las magníficas playas de Huelva con total seguridad. Mantener la calma y seguir las recomendaciones de los profesionales sanitarios es la mejor forma de que un encuentro fortuito con este escurridizo animal se quede solo en una anécdota para contar a la vuelta del verano.

