Áreas clave para la conservación de los tiburones en el Mediterráneo occidental

  • Identificadas tres áreas críticas en el Mediterráneo occidental español: cañones submarinos de la costa catalana, golfo de Alicante y costa de Almería.
  • Uso combinado de marcaje satelital y análisis genéticos para seguir movimientos y conectividad de tiburones pelágicos.
  • Colaboración estrecha con el sector pesquero para captura controlada, liberación y recogida de muestras biológicas.
  • Resultados del proyecto COTI orientan nuevas medidas de gestión marina y conservación de tiburones en España y el Mediterráneo.

áreas clave conservación tiburones Mediterráneo

Las aguas del Mediterráneo occidental español esconden auténticas «zonas neurálgicas» para la supervivencia de los tiburones y otros grandes depredadores marinos. Un amplio trabajo de investigación ha permitido poner nombre y apellidos a esos enclaves, hasta ahora poco definidos, que resultan decisivos para que estas especies puedan alimentarse, reproducirse y desplazarse con cierta seguridad.

El estudio, desarrollado por equipos del Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC) y del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), dibuja un mapa mucho más claro de las áreas clave para la conservación de los tiburones en el Mediterráneo occidental, con especial foco en el litoral español comprendido entre Blanes (Girona) y Cartagena (Murcia). Sus conclusiones apuntan directamente a tres regiones que pasan a estar en el punto de mira de la gestión marina.

Las tres áreas críticas para los tiburones en el Mediterráneo occidental español

zonas clave tiburones Mediterráneo occidental

La investigación coincide en señalar tres enclaves del litoral mediterráneo español como espacios especialmente sensibles para la conservación de tiburones pelágicos amenazados: los cañones submarinos de la costa catalana, las aguas del golfo de Alicante y la costa de Almería. No se trata solo de puntos en un mapa, sino de áreas donde se concentran funciones ecológicas esenciales.

En el caso de los cañones submarinos de la costa catalana, la compleja orografía del fondo marino y las corrientes que ascienden desde gran profundidad generan una alta productividad. Esa riqueza de nutrientes atrae a numerosos peces y, con ellos, a los grandes depredadores. Algunos cañones, como el del Cap de Creus, ya se conocían como posibles zonas de cría, pero ahora se confirma su relevancia dentro de un contexto espacial más amplio.

El golfo de Alicante aparece como una especie de «nudo» dentro de las rutas del Mediterráneo occidental. Los datos de seguimiento muestran que distintas especies utilizan estas aguas como área de paso, alimentación y conexión entre zonas separadas por cientos de kilómetros. Su papel como corredor ecológico convierte la región en un punto especialmente delicado frente a la presión humana.

Por su parte, la costa de Almería se consolida como otro de los grandes bastiones para la supervivencia de estos animales. Las condiciones oceanográficas de la zona, unidas a la configuración del litoral, propician la presencia de una elevada biodiversidad marina. El estudio destaca que Almería comparte protagonismo con la costa catalana y el golfo de Alicante como uno de los tres espacios «críticos» para la alimentación, reproducción y migración de tiburones en el Mediterráneo occidental español.

Según los autores, estas tres áreas se perfilan como lugares prioritarios para concentrar futuras medidas de gestión y protección, ya que actuar en ellas permitiría maximizar el impacto de las políticas de conservación con recursos limitados.

Cómo se han identificado las áreas clave: satélites, genética y trabajo de campo

seguimiento satelital tiburones Mediterráneo

Lejos de basarse solo en observaciones puntuales, el equipo científico ha recurrido a una combinación de marcaje satelital y análisis genéticos para seguir el rastro de distintas especies a lo largo del tiempo. La investigación se ha desplegado a lo largo del litoral entre Blanes y Cartagena, abarcando un amplio tramo del Mediterráneo noroccidental.

Por un lado, se han equipado con emisores satelitales ejemplares vivos de varias especies. Entre ellos destaca la tintorera (Prionace glauca), un tiburón pelágico de largo recorrido que se mueve entre distintas cuencas oceánicas; el bocadulce o cañabota gris (Hexanchus griseus), un tiburón de profundidad del que aún se sabe relativamente poco; y el pez luna (Mola mola), uno de los peces óseos más grandes del mundo, incluido en el estudio por su relevancia en los ecosistemas pelágicos.

A la información recogida por los satélites se suman las muestras biológicas y genéticas de tiburones. Los investigadores han analizado tejidos de tintorera, marrajo (Isurus oxyrinchus) y pez espada (Xiphias gladius), con el objetivo de evaluar el grado de conectividad entre poblaciones y averiguar si los individuos pertenecen a una misma unidad poblacional o a grupos diferenciados.

Estos datos ayudan a reconstruir la «radiografía» del Mediterráneo occidental desde la perspectiva de los grandes depredadores: qué rutas utilizan, qué zonas visitan con más frecuencia y cómo se relacionan las poblaciones que habitan en regiones separadas. Sin este tipo de información, resultaría muy complejo diseñar estrategias de conservación adaptadas a la realidad del mar.

La integración de técnicas de seguimiento, genética y análisis ecológicos ha permitido, según el equipo, dar un salto cualitativo en el conocimiento de las áreas funcionales de importancia para los tiburones en el Mediterráneo español, algo que hasta ahora se conocía de forma mucho más fragmentaria.

El papel de los tiburones en el ecosistema y su situación en el Mediterráneo

tiburones depredadores apicales Mediterráneo

Los tiburones se sitúan en la cima de la cadena alimentaria marina como depredadores apicales, lo que significa que regulan las poblaciones de muchas otras especies y contribuyen a mantener el equilibrio de los ecosistemas. Su presencia actúa, en cierto modo, como indicador del buen funcionamiento del medio marino.

Sin embargo, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) los considera uno de los grupos de fauna más amenazados del planeta. En el Mediterráneo, un mar casi cerrado sometido a una presión humana muy intensa, la situación es especialmente preocupante. La sobrepesca, las capturas accidentales, la degradación de hábitats y el impacto del cambio climático han provocado un descenso importante de muchas poblaciones.

Los científicos insisten en que, pese a su importancia ecológica, siguen existiendo grandes lagunas de información sobre la ecología y el comportamiento de numerosos tiburones. Se desconoce aún con detalle cómo utilizan determinadas zonas, de qué forma se conectan distintas poblaciones o qué papel juegan áreas concretas en sus ciclos de vida.

De ahí que el nuevo estudio subraye la necesidad de contar con datos sólidos sobre movimientos, conectividad y uso del espacio para poder aplicar medidas de gestión eficaces. Sin ese conocimiento, las políticas de protección corren el riesgo de quedarse cortas o de centrarse en sitios que no son realmente decisivos para la supervivencia de las especies.

Los investigadores advierten además de las consecuencias que tendría la pérdida continuada de estos depredadores: la desaparición de tiburones puede disparar las poblaciones de especies intermedias, alterar las redes tróficas y desestabilizar ecosistemas que ya afrontan múltiples presiones.

Ciencia y sector pesquero: una alianza para seguir a los tiburones

colaboración pesca conservación tiburones

Uno de los aspectos más destacables del trabajo es la estrecha colaboración con el sector pesquero. Lejos de trabajar de espaldas, investigadores y pescadores han compartido esfuerzos en todas las fases del estudio: desde la localización de los animales hasta su captura controlada, marcaje y posterior liberación.

Las tripulaciones han participado también en la recogida de muestras biológicas, lo que ha permitido obtener un volumen de datos mucho mayor del que sería posible solo con medios científicos. Los especialistas subrayan que la experiencia acumulada por los pescadores aporta información muy valiosa sobre la presencia de especies, cambios en las abundancias o dinámica local de las poblaciones.

Figuras como la del especialista en conservación del Zoo de Barcelona han remarcado públicamente que la implicación del sector pesquero ha sido fundamental para que el proyecto saliera adelante con éxito, especialmente en las campañas de marcaje. Esa cooperación, señalan, demuestra que la actividad económica y la protección del medio marino pueden ir de la mano.

El enfoque del proyecto busca, precisamente, compatibilizar la pesca con la conservación de tiburones pelágicos amenazados. En lugar de plantear un choque frontal, la idea es diseñar medidas que reduzcan el impacto sobre especies vulnerables sin poner en jaque el sustento de las comunidades costeras que dependen del mar.

A partir de estos resultados, los investigadores consideran que la fórmula de trabajo basada en la cooperación entre ciencia, administraciones y sectores marítimos será imprescindible para aplicar soluciones realistas en un mar tan explotado como el Mediterráneo.

El proyecto COTI y las implicaciones para la conservación en España y Europa

proyecto conservación tiburones Mediterráneo

La investigación se enmarca en el proyecto COTI, coordinado por el Instituto de Ciencias del Mar y desarrollado en colaboración con el Museo Nacional de Ciencias Naturales. Esta iniciativa tiene como objetivo principal identificar áreas ecológicamente importantes en el Mediterráneo noroccidental para poder compatibilizar la pesca con la protección de tiburones pelágicos amenazados.

El proyecto cuenta con la financiación de la Fundación Biodiversidad dentro del Programa Pleamar y con el apoyo de fondos europeos dedicados a la conservación marina y a la gestión sostenible de los recursos pesqueros. Esta implicación institucional muestra que la pérdida de biodiversidad en los mares se ha convertido en una preocupación prioritaria tanto en España como en el conjunto de la Unión Europea.

A nivel práctico, los resultados obtenidos ofrecen una base científica sobre la que podrían apoyarse nuevas medidas de gestión marina. Entre ellas, los expertos mencionan posibilidades como limitar temporalmente ciertas artes o esfuerzos pesqueros en las zonas más sensibles, ampliar o redefinir áreas marinas protegidas, y crear corredores ecológicos que salvaguarden las rutas migratorias más utilizadas por los grandes depredadores.

Los datos de conectividad genética y de uso del espacio también abren la puerta a estrategias de conservación coordinadas entre distintos países del Mediterráneo. Al fin y al cabo, los tiburones no entienden de fronteras administrativas: los ejemplares que se alimentan frente a la costa española pueden desplazarse posteriormente a aguas de otros estados ribereños.

En este contexto, la identificación de las áreas críticas del litoral español no solo tiene impacto a escala nacional, sino que puede servir como referencia para iniciativas de conservación a mayor escala en el Mediterráneo occidental, alineadas con los objetivos europeos de protección de la biodiversidad marina.

Los hallazgos del proyecto COTI refuerzan la idea de que proteger zonas clave como los cañones submarinos de la costa catalana, el golfo de Alicante y la costa de Almería es una apuesta estratégica: centrar los esfuerzos en estos «puntos calientes» ecológicos puede marcar la diferencia en el futuro de los tiburones en la región y, por extensión, en la salud del propio Mediterráneo.

plan para la conservación de tiburones y rayas de Baleares
Artículo relacionado:
Plan para la conservación de tiburones y rayas de Baleares