Al inicio del verano, Galicia da la bienvenida a la temporada de la nécora con un ambiente agridulce en las lonjas de la región. Tras un largo parón de seis meses de veda, la vuelta de este apreciado marisco era esperada tanto por profesionales del sector como por consumidores y hosteleros, aunque los primeros días han confirmado las previsiones más pesimistas.
Las primeras subastas en lonjas como O Grove y Cambados han registrado volúmenes especialmente bajos, muy alejados de lo que fue habitual en campañas anteriores. Entre martes y miércoles, apenas se han vendido poco más de 35 kilogramos en O Grove, mientras que Cambados logró despachar 35 kilos en una sola jornada. Sin embargo, los precios se han disparado y superan los 30 euros el kilo en los casos de mayor calidad, llegando a cotas de hasta 59 euros.
La situación se ve agravada por una tendencia descendente en las capturas de nécora durante los últimos años. En 2017, Galicia producía cerca de 150 toneladas de este crustáceo; hoy, la cifra apenas supera los 70. Este descenso sostenido preocupa a mariscadores y a la cadena comercial, que afrontan la campaña con cautela y cierta incertidumbre sobre el futuro del recurso.
La demanda sigue siendo alta, especialmente en verano, cuando la llegada de turistas y el regreso de gallegos emigrados incrementa notablemente el consumo de mariscos. Los mercados locales, como el de Pontevedra o Santiago, notan este tirón, aunque la falta de producto nacional obliga en ocasiones a recurrir a nécora de importación, procedente generalmente de Escocia. La diferencia de sabor, textura y aspecto respecto a la variedad gallega sigue siendo motivo de comentario entre comerciantes y consumidores más expertos.
La distinción entre la nécora gallega y la de fuera no es solo cuestión de procedencia. Las autóctonas presentan habitualmente un color oscuro y pelusilla sobre el caparazón, mientras que las importadas son más claras y lisas. Según los expertos, también en el interior se percibe el contraste: la carne de la nécora local suele salir entera, mientras que en la escocesa aparece en fragmentos. Todo esto incide directamente en el precio, con la gallega superando los 35-40 euros el kilo y la importada oscilando entre 20 y 30 euros.
Una campaña condicionada por otros mariscos
Este año, la llegada de la nécora a los mercados gallegos coincide con el cierre de la centolla gallega y la reapertura del pulpo, que presenta cifras opuestas: capturas abundantes y precios razonables, en contraste con la escasez y lujo de la nécora. Los propios pescadores y placeros reconocen la complicada convivencia entre ambos recursos, pues la pesca del pulpo se ha beneficiado del largo parón, mientras la nécora parece no recuperarse.
La presión de la demanda no cesa, sobre todo en los fines de semana, donde se espera que la llegada de producto a los mercados aumente ligeramente. Aun así, muchas pescaderías se ven obligadas a ofrecer nécora de fuera mientras aguardan los lotes nacionales, conscientes de que el cliente quiere nécora gallega por calidad y sabor.
Para profesionales del mar, esta situación refuerza la importancia de la sostenibilidad y el control de capturas. Muchos ya apuntan a la necesidad de analizar junto a científicos si la escasez se explica por la sobrepesca o por el impacto del cambio climático y la subida de temperatura en las rías gallegas.
La nécora como emblema gastronómico y reclamo turístico
Más allá de las cifras del puerto, la nécora sigue siendo un icono culinario para Galicia, especialmente en verano, donde se convierte en protagonista de tapas, recetas tradicionales y propuestas de alta cocina. Su sabor y versatilidad la hacen indispensable en las mesas de restaurantes y casas particulares, ya sea cocida al natural, a la plancha, frita o en arroces.
Chefs de relevancia internacional, como José Andrés, han destacado la calidad de la nécora gallega tras degustarla en restaurantes emblemáticos como D’Berto, en O Grove. La receta de “nécora a la sal” ha logrado el reconocimiento de figuras mediáticas y especialistas, reforzando la fama de la cocina gallega y de locales premiados tanto a nivel nacional como en guías internacionales.
En la alta cocina y en certámenes gastronómicos, la nécora continúa ocupando un lugar de privilegio. Propuestas como la tapa “Ondas do mar” presentada en Vigo, en el concurso de mejores cocineros de tapas de Galicia, incorporan la nécora como elemento estrella y muestran la capacidad de la gastronomía local para innovar sin renunciar a la tradición.
Pese a la escasez, la nécora gallega resiste como manjar estival y símbolo de calidad en los mercados y fogones. Su presencia impulsa tanto la economía local como el atractivo turístico de las Rías Baixas, manteniendo el listón alto a pesar de las dificultades en las capturas.