Las aguas de la Marina Alta, entre Dénia y Xàbia, han vuelto a ser el escenario de uno de los mayores registros de rorcual común de los últimos años. Un equipo de la Universitat Politècnica de València (UPV) ha contabilizado 127 ejemplares de esta especie, la segunda más grande del mundo tras la ballena azul, durante una campaña de investigación que arrancó el 25 de mayo y se prolongó hasta el 6 de julio.
Los trabajos, enmarcados en el proyecto MYSTICMED, han combinado observaciones desde tierra y mar, logrando una cifra de avistamientos que los propios investigadores califican de “éxito sin precedentes”. Además de los 127 rorcuales vistos, se ha conseguido foto-identificar a más de 80 individuos mediante drones, lo que permitirá ampliar el catálogo científico de la especie y facilitar su seguimiento en futuras campañas.
Muestras biológicas y crías detectadas
Una de las novedades más relevantes de esta edición ha sido la recogida de seis muestras de soplo de los animales. Para ello, los investigadores emplearon un dron equipado con una placa Petri que capturaba restos biológicos expulsados durante la respiración. Estas muestras, obtenidas de forma completamente no invasiva, servirán para determinar el sexo de los ejemplares y analizar su estado hormonal, información clave para conocer la salud de la población mediterránea.
Las observaciones aéreas también han permitido detectar a varias hembras acompañadas de crías en plena migración activa. Según los científicos, este dato es especialmente alentador, ya que indica que la especie podría estar recuperándose en la zona. “Hemos visto más crías que en ninguna otra campaña”, destaca Víctor Gallego, investigador del Instituto de Ciencia y Tecnología Animal (ICTA) de la UPV.
Un equipo coordinado desde tierra y mar
La campaña se ha organizado con dos grupos de trabajo. En el mar, Eduardo Belda (IGIC) y el propio Víctor Gallego acumularon más de 30 jornadas de navegación y 250 horas a bordo de una pequeña embarcación siguiendo a los cetáceos. Su labor consistía en aproximarse a los animales una vez localizados, registrar su rumbo y velocidad, tomar imágenes y recoger las muestras.
En tierra, Xavi Giménez y Maria Giovanna se apostaron en el Cabo de San Antonio, un enclave entre Dénia y Xàbia. Desde allí se produjo aproximadamente el 90% de las detecciones iniciales. “Observar el soplo de los rorcuales desde los acantilados es el primer paso para el estudio”, explican. De hecho, consideran que la Marina Alta es probablemente el mejor punto de Europa para avistar ballenas desde costa, ya que con unos prismáticos se puede disfrutar de un espectáculo único.
Colaboraciones y proyección del proyecto
La UPV ha agradecido la colaboración de diversas entidades que hicieron posible el éxito de la campaña: Marina el Portet (Dénia), Martin Germann, Héctor Villar, Cruz Roja Ondara, la Subdirección General de Biodiversidad Terrestre y Marina del MITECO, el Servicio de Vigilancia Marina y el Servicio de Vida Silvestre y Red Natura 2000 de la Generalitat Valenciana, Wewhale, y todos los spotters que ayudaron en la detección.
El proyecto MYSTICMED, liderado por la UPV y cofinanciado por la Fundación Biodiversidad del MITECO y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), centra su investigación en tres áreas estratégicas: el sur de la demarcación levantino-balear, el mar de Alborán y el estrecho de Gibraltar, y las aguas atlánticas frente a Galicia. Tras los resultados obtenidos en la Marina Alta, las próximas campañas se dirigirirán a Galicia y el estrecho para continuar el seguimiento de estos gigantes del océano.
El rorcual común, catalogado como “En peligro” por la UICN en el Mediterráneo, desempeña un papel fundamental en la circulación de nutrientes y la mitigación del cambio climático. Los datos recopilados en esta campaña ayudarán a diseñar medidas de conservación de especies marinas más efectivas y a comprender mejor las rutas migratorias de una especie que cada primavera elige las costas españolas como corredor de paso.