
Con el inicio de la temporada de observación en la bahía de La Paz, las autoridades locales han confirmado la presencia de ejemplares de tiburón ballena dentro del área autorizada. Según datos municipales, hay 10 individuos dentro del polígono habilitado y otros 34 en las inmediaciones, con operativos y controles reforzados hasta finales de abril.
El escenario, no obstante, llega en un contexto de cambios ambientales y la preocupación por el futuro del tiburón ballena en La Paz. Investigadores señalan que la menor constancia de avistamientos en los últimos años se vincula al calentamiento del mar y a la reducción de alimento, factores que pueden empujar a estos filtradores hacia zonas más templadas.
Situación actual y regulación del avistamiento
Para ordenar la actividad, La Paz ha habilitado un punto único de venta en el Callejón Cabezud, donde se contratan tours exclusivamente con prestadores acreditados por el Ayuntamiento, la Capitanía de Puerto y la SEMARNAT. Los operadores portan gafetes con código QR que permiten comprobar permisos y formación.
A día de hoy, 62 permisionarios cuentan con autorización y el consistorio estudia incorporar más. El precio de referencia ronda los 1,600 pesos mexicanos, con información oficial disponible en la plataforma vinculada al QR; cualquier contratación fuera del canal oficial será sancionada. Cada temporada atrae aproximadamente entre 30.000 y 45.000 visitantes, una muestra del vínculo entre los tiburones y las personas.
El área de avistamiento opera con permisos vigentes y medidas de seguridad para visitantes y animales. Desde 2018 la bahía es Área de Refugio para el tiburón ballena, lo que exige a capitanes y guías permisos de la CONANP y capacitación anual específica.
Entre las normas destacan mantener, como mínimo, 2 metros de distancia lateral y 3 metros por detrás de cada ejemplar, evitar el contacto físico y limitar el número de embarcaciones por individuo para reducir el estrés sobre los animales.

Cambios recientes en los patrones de presencia
Especialistas de la Universidad Autónoma de Baja California Sur explican que, cuando las aguas superan los 30 °C, los tiburones ballena tienden a desplazarse hacia ambientes más frescos y ricos en plancton. La escasez de alimento y la presencia de depredadores también condicionan su permanencia en la bahía.
El investigador Óscar Trujillo Millán apunta que actualmente se están registrando más reportes en Nayarit que en La Paz, un cambio respecto a los registros históricos que concentraban los avistamientos en la Ensenada de La Paz, El Mogote y, en menor medida, algunas zonas del Caribe mexicano.
Aunque la frecuencia local pueda bajar por temporadas, no se interpreta como un indicio de riesgo inmediato para la especie: no se infiere un peligro de extinción a partir de estas variaciones. La ausencia temporal responde a movimientos en busca de mejores condiciones, con migraciones que en verano pueden alcanzar áreas como las islas Galápagos.
Qué tamaños se ven y cuándo ir
La bahía funciona como una especie de “guardería” de juveniles: la mayoría de los tiburones que entran al área miden entre 2 y 5 o 6 metros. En la edad adulta el tiburón ballena es uno de los tiburones más grandes del mundo y puede alcanzar 12-14 metros de media e incluso superar los 20; en La Paz se ha registrado un ejemplar de alrededor de 18 metros.
La época recomendada de observación va habitualmente de noviembre a abril, con los primeros arribos en octubre cuando baja la temperatura del mar. Conforme avanzan los meses cálidos, es normal que los tiburones se desplacen hacia otras regiones con mejores condiciones tróficas.
Buenas prácticas para un turismo responsable
Quienes deseen participar deben contratar a operadores acreditados en el punto oficial, verificar el código QR del gafete y evitar pagos a intermediarios no autorizados; estas pautas protegen al usuario, a la economía local y a los animales y están relacionadas con estudios sobre pesca y turismo.
Durante la actividad se recomienda seguir las indicaciones de los guías, respetar distancias, no tocar ni obstruir a los ejemplares y limitar el número de personas en el agua. El cumplimiento de estas reglas favorece la conservación y hace más segura la experiencia para todos.
Con la temporada ya en marcha y controles reforzados, La Paz busca equilibrar el interés turístico con la protección del tiburón ballena: hay 10 ejemplares en el área autorizada y 34 cercanos, el acceso se canaliza a través de un punto de venta único y la gestión se adapta a un escenario ambiental cambiante marcado por aguas más cálidas y fluctuaciones en la disponibilidad de alimento.