
Ver de cerca una tortuga gigante de Aldabra ya es una experiencia difícil de olvidar. Con más de un centenar de kilos de peso y una longevidad extraordinaria, estos reptiles son considerados auténticos «fósiles vivientes». Ahora, BIOPARC Valencia da un paso más al inaugurar una nueva instalación diseñada específicamente para garantizar el máximo bienestar de esta especie, coincidiendo con la llegada de cuatro ejemplares rescatados del tráfico ilegal de fauna.
El nuevo recinto alberga ya a seis tortugas gigantes de Aldabra (Geochelone gigantea), después de que los cuatro nuevos ejemplares, de entre dos y cinco años, se integraran con éxito junto a la pareja que reside en el parque desde 2018. Todos ellos cuentan ahora con un espacio adaptado a sus necesidades, con suelo de corteza de pino y zonas diferenciadas de sol y sombra que favorecen el desarrollo de sus comportamientos naturales.
Un espacio diseñado para el bienestar
La nueva instalación ocupa una ubicación privilegiada dentro del parque, situándose frente al lago de los elefantes y junto a la cueva de Kitum, donde se encuentra la única visión subacuática de hipopótamos de España. El traslado de los ejemplares adultos, debido a sus enormes dimensiones, requirió una compleja operación logística y la coordinación de especialistas en biología y jardinería para garantizar una adaptación sin incidencias. El diseño del recinto simula las condiciones óptimas del hábitat natural de estas tortugas, incorporando suelos de corteza de pino y un estudiado reparto de zonas de sol y sombra.
Rescate y concienciación contra el tráfico ilegal
Los nuevos habitantes proceden de un decomiso relacionado con el comercio ilegal de especies exóticas. Tras permanecer en el Centre de Recuperació d’Amfibis i Rèptils de Catalunya (CRARC) y completar el correspondiente periodo de cuarentena, fueron trasladados a BIOPARC Valencia siguiendo las recomendaciones de la Asociación Europea de Zoos y Acuarios (EAZA). Su incorporación evidencia el importante papel que desempeñan los parques zoológicos en la recuperación de animales víctimas del tráfico ilegal
. La apertura de este espacio también sirve para lanzar un mensaje de concienciación sobre los riesgos de mantener especies exóticas como mascotas, una práctica que continúa alimentando un comercio ilegal que amenaza la supervivencia de numerosas especies.
En el caso de la tortuga gigante de Aldabra, sus poblaciones naturales se concentran en pequeñas islas del océano Índico, una circunstancia que las hace especialmente vulnerables a enfermedades y a los efectos del cambio climático. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza mantiene a la especie catalogada como «vulnerable» en su Lista Roja, lo que refuerza el valor de los programas de protección y cuidado desarrollados por la red BIOPARC en Valencia, Fuengirola y el Acuario de Gijón.
Un referente en la conservación de quelonios
Con esta incorporación, BIOPARC Valencia se consolida como uno de los centros más destacados de Europa para observar tortugas terrestres. Además de la gigante de Aldabra, la segunda más grande del planeta, el parque alberga la tortuga de espolones africana, tercera en tamaño mundial, así como la tortuga leopardo, la tortuga de escudo africana y la articulada de Home. Un recorrido que convierte al parque valenciano en un referente para descubrir la extraordinaria diversidad de estos reptiles y reforzar el compromiso con su conservación.
BIOPARC Valencia, junto con los de Fuengirola y el Acuario de Gijón, demuestra una vez más su papel fundamental en la protección de la biodiversidad. La llegada de estas cuatro tortugas rescatadas y la creación de un recinto a medida subrayan la responsabilidad de los centros zoológicos en la lucha contra el tráfico ilegal de fauna y en la educación ambiental, ofreciendo a los visitantes una oportunidad única para conocer de cerca a estos impresionantes animales y tomar conciencia de la importancia de preservar su futuro.


