Cangrejo de río: características, biología, hábitat y conservación

  • El cangrejo de río autóctono es un decápodo con exoesqueleto calcificado, branquias protegidas y fuerte dimorfismo en pinzas y pleópodos.
  • Es omnívoro y nocturno; actúa como reciclador de materia y presa de peces, aves y mamíferos.
  • Se reproduce antes de la hibernación; la hembra incuba 40–80 huevos, pudiendo superar el centenar en hembras grandes.
  • Principales amenazas: afanomicosis, especies exóticas, alteración de hábitats y contaminación; catalogado como Vulnerable.

Cangrejo de río en aguas dulces

Entre la fauna que se encuentra en los ríos tenemos al cangrejo de río. Se trata de un artrópodo decápodo cuyo cuerpo está cubierto por un caparazón. Este caparazón se considera un exoesqueleto y sirve para protegerse. Es al contrario que nosotros, en vez de tener los huesos por dentro, ellos los tienen por fuera. En la gastronomía, la carne de cangrejo es bastante demandada y ello hace que su existencia pueda estar amenazada.

En este artículo vamos a contarte las características y modo de vida del cangrejo de río para conocerlo más a fondo.

Características principales

Características del cangrejo de río

El exoesqueleto del que está cubierto es bastante duro y le sirve para protegerse. Está compuesto mayoritariamente por calcio. Presenta todo el cuerpo fragmentado en porciones que le permiten desplazarse y moverse por los sitios dentro del río. Las porciones principales son la anterior y la posterior, también llamadas como cefalotórax y abdomen. En la parte anterior se encuentra la cabeza y el tórax de una forma separada por el surco cervical. Por otro lado, tenemos la del caparazón prolongado en una extensión donde se insertan los ojos. Su boca está colocada en la parte ventral de la cabeza y rodeada de patas que ayudan al animal en la conducción de movimiento.

El cangrejo autóctono se encuentra en los ríos de toda la península y se suelen distinguir con facilidad ya que tienen 5 pares de patas en los laterales y en la zona ventral del cefalotórax. El primer par de patas cuenta con unas pinzas bastante desarrolladas que sirven tanto para la defensa como para capturar el alimento. Es quizá esta pinza la que hace característico a los cangrejos y por la que son famosos. Los dos pares de patas siguientes también disponen de pinzas pero de un tamaño mucho más pequeño que las primeras. Son las primeras las más importantes y útiles para el animal. Los dos últimos pares de patas tienen una uña que emplean para la sujeción correcta y la estabilidad en el desplazamiento. Todos los pares de patas los emplea para poder moverse excepto el primero que tiene siempre preparado para defenderse o atacar las presas.

Además de lo anterior, conviene ubicarlo taxonómicamente: pertenece a la clase Crustacea, subclase Malacostraca, orden Decapoda y familia Astacidae. En Europa occidental, el representante autóctono más conocido es Austropotamobius pallipes, de coloración variable con tonos verde oliva, marrón o gris, y con machos que suelen ser algo mayores que las hembras. Los individuos adultos pueden alcanzar alrededor de 12 centímetros de longitud de cuerpo sin incluir las pinzas, si bien hay variabilidad según población y condiciones ambientales.

La parte anterior del caparazón se prolonga en un rostro a cuyos lados se insertan los ojos compuestos. La cabeza porta, además, las antenas y anténulas y varios apéndices bucales especializados (maxílulas, maxilas y maxilípedos) que manipulan y seleccionan el alimento. La quitina del exoesqueleto se refuerza con carbonato cálcico, lo que confiere dureza, pero obliga al animal a realizar mudas periódicas para crecer.

Cangrejo de río en primer plano

Funciones del cuerpo

Partes del cuerpo del cangrejo de río

Las antenas están dispuestas al final del rostro y también tiene algunas anténulas más pequeñas. Estas antenas tienen la utilidad de ser el órgano por el que se van adaptando al entorno y tienen función sensorial. Además, sirve para mantener bien el equilibrio y poder sentir todo lo que tienen a su alrededor. En las anténulas se localizan estructuras sensoriales especializadas y el estatocisto, clave para la orientación espacial.

El sistema respiratorio funciona gracias a unas branquias que tiene en dos cámaras que están dispuestas en ambos lados de la cavidad que tiene el cefalotórax. Estas branquias, finamente ramificadas, están protegidas por el caparazón y son irrigadas por la hemolinfa, lo que permite un intercambio eficiente de oxígeno incluso en aguas relativamente frías. Su abdomen posee seis segmentos que se pueden flexionar y en él posee un par de apéndices por segmento. Estos apéndices son los pleópodos, birrámeos y, en los últimos segmentos, muy desarrollados. En el segmento del final del telson se encuentra una potente aleta caudal natatoria. Esto es lo que hace que el cangrejo de río sea un buen nadador y pueda moverse fácilmente aunque el río tenga corrientes de agua algo más fuertes.

La capacidad de los cangrejos debe ser suficiente como para sobrevivir en ambientes donde la corriente de agua sea fuerte. Por ejemplo, cuando hay lluvias intensas, el caudal del río crece y los cangrejos deben estar preparados para sobrevivir ante estas situaciones. Para escapar, realizan nados rápidos hacia atrás impulsados por el abanico caudal, mientras que para el desplazamiento fino combinan movimientos de sus pereiópodos con apoyo en sustratos firmes.

En cuanto al aparato digestivo lo tiene muy discreto. Desde afuera sólo se le puede ver el ano que está en la parte ventral del telson. Internamente, cuentan con un estómago molar con placas calcificadas que trituran el alimento, seguido de un estómago glandular y un intestino relativamente corto. El hepatopáncreas participa en la digestión y en el almacenamiento de reservas.

Para poder diferenciar a los cangrejos macho y hembra hay que establecer algunas diferencias entre los orificios sexuales. En los machos, estos orificios se abren en las partes basales de las últimas patas y en los dos primeros pares se sitúa el órgano copulador. En las hembras, los orificios sexuales se encuentran en el tercer par de patas y los otros están o bien reducidos o ausentes. Además, las hembras presentan pleópodos adaptados a la incubación de huevos, que mantienen fijados bajo el abdomen mediante secreciones adhesivas.

Detalle de anatomía del cangrejo de río

Hábitat natural

Hábitat del cangrejo de río

El cangrejo de río no es muy exigente en cuanto a las condiciones que necesita para vivir. Vive en todas las aguas de los ríos españoles que cuenten con un caudal suficiente. Aunque no es muy exigente, sí prefiere que las aguas sean ricas en sales de calcio para poder fortalecer su exoesqueleto y cantidades de oxígeno disuelto entre 3 y 12 mg/l. En cuanto a las temperaturas, necesitan estar en un rango de entre 8,5 y 22 grados.

El cangrejo de río sirve como un buen indicador ambiental de la calidad del agua que poseen nuestros ríos dado que si están contaminadas no le veremos. Aunque tiene capacidad para poder aguantar algunas corrientes fuertes, principalmente los vemos distribuidos por las zonas donde la velocidad del agua es muy lenta. El fondo del río puede cambiar y situarse tanto en lugares menos profundos como en otros que más. Prefiere fondos de grava y canto rodado con oquedades, pero también utiliza raíces, troncos y márgenes bajo socavación.

No le gustan mucho los lugares muy iluminados por lo que aprovecha para esconderse en la vegetación de los ríos. A veces con sus pinzas puede llegar a hacer un agujero excavando si se siente amenazado. También puede esconderse en algunos taludes de las orillas o debajo de las piedras más grandes. Su actividad máxima tiene lugar por las noches donde la luz no le hace ser descubierto por sus presas. La época del año en la que está más activo es entre primavera y otoño, el resto del año se encuentra en hibernación en alguno de sus escondites seguros más frecuentes.

En cuanto a su distribución, el cangrejo autóctono europeo está presente en Europa occidental con poblaciones históricas en numerosos ríos y arroyos de la península ibérica. En sistemas insulares y embalses aislados puede carecer de competidores naturales directos, aunque la presencia de peces y aves oportunistas puede modificar su comportamiento y sus patrones de refugio.

Cangrejo de río en fondo de grava

Alimentación y reproducción del cangrejo de río

Cangrejo de río comiendo

Estos cangrejos comen casi de todo. Incluyen en su dieta pequeños peces, carroña de otros animales, larvas de anfibios, macroinvertebrados, plantas acuáticas y hasta algas. Entre los depredadores más importantes de los que tiene que cuidarse tenemos los insectos coleópteros y odonatos, otros peces de mayor tamaño, aves y algunos mamíferos como la nutria. En algunos embalses con peces introducidos, especies como carpas y depredadores ciprínidos pueden consumir juveniles o competir por recursos; la anguila, cuando está presente, es uno de los potenciales depredadores nativos.

El cangrejo de río recorre el fondo consumiendo restos orgánicos y presas vivas, actuando como omnívoro y como reciclador de materia. Esta dieta flexible le permite explotar diferentes microhábitats. Su ritmo de alimentación se intensifica al atardecer y durante la noche, cuando reduce el riesgo de ser detectado por aves y otros depredadores visuales.

En cuanto a su reproducción, la época reproductiva comienza antes de la hibernación en la que la hembra es capaz de colocar entre 40 y 80 huevos bajo el abdomen y fijados en sus patas. Lo protege mientras hibernan hasta que eclosionen los huevos en la siguiente primavera. En hembras de mayor tamaño o en poblaciones con óptimas condiciones, el número puede acercarse a 100 a 150 huevos. Los juveniles permanecen inicialmente sujetos a la madre hasta realizar las primeras mudas y ganar movilidad.

Su desarrollo y crecimiento se realiza por medio de mudas, en las cuales el cangrejo se libera de su caparazón o exuvia, aumentando su tamaño. Este proceso se repite cinco o seis veces durante el primer año. Posteriormente el número de mudas disminuye para concluir, de forma típica, con dos mudas en los machos y una en las hembras durante la edad adulta. La madurez sexual suele alcanzarse entre los 2 y 4 años, influida por la temperatura y la disponibilidad de alimento. La longevidad media ronda los 6 a 8 años, aunque hay ejemplares que pueden superar esa cifra en condiciones favorables.

El acoplamiento reproductivo se produce habitualmente en el tramo final del otoño y la hembra mantiene la puesta durante los meses más fríos. La eclosión se concentra entre finales de la primavera e inicios de verano, cuando la temperatura estabiliza el desarrollo embrionario y aumenta la disponibilidad de alimento para las crías.

Juveniles de cangrejo de río

Especies similares y cómo diferenciarlas

En los ríos se pueden observar cangrejos exóticos que se confunden con el cangrejo autóctono. Reconocerlos es clave para la conservación y para comunicar hallazgos a las autoridades:

  • Cangrejo de río autóctono (Austropotamobius pallipes): pinzas de textura rugosa con la cara ventral blanquecina y misma tonalidad clara en la parte ventral de las patas. Caparazón con dos líneas longitudinales separadas. Coloración variable desde marrón a gris verdoso, a veces con matices azulados.
  • Cangrejo rojo (Procambarus clarkii): pinzas muy espinosas, con rugosidades marcadas y, en muchos ejemplares, tonalidad rojo vinoso. Presenta un espolón evidente en la zona de la muñeca de la pinza. Las líneas del caparazón suelen estar unidas o muy próximas.
  • Cangrejo señal (Pacifastacus leniusculus): muestra una característica mancha blanquecina en la base de las pinzas, de ahí su nombre. Pinzas grandes y poderosas; cara dorsal relativamente lisa y cara ventral con tonos rojizos. Dos líneas longitudinales del caparazón algo separadas; la cara ventral de sus pinzas tiende a ser roja.

Otras especies ocasionales en Europa, como Astacus astacus, Astacus leptodactylus u Orconectes limosus, se reconocen por detalles del rostro, la forma de las pinzas o la presencia de espolones, pero los dos exóticos con mayor expansión en la península son el cangrejo rojo y el cangrejo señal.

Interacciones ecológicas y comportamiento

El cangrejo de río es una especie omnívora de amplio espectro. A nivel trófico, ocupa un papel intermedio: depreda sobre invertebrados y huevos o larvas de anfibios, consume detritos y limpia el fondo de restos, a la vez que sirve de alimento a peces, aves y mamíferos. En algunos embalses o tramos con peces introducidos, carpas y otros ciprínidos pueden influir en su comportamiento y en la disponibilidad de refugios por remoción del sustrato.

La presencia de depredadores condiciona su horario y tipo de refugio. Garzas, nutrias y ciertos roedores oportunistas lo capturan cuando está activo o durante sus mudas, momento en que se vuelve más vulnerable. En sistemas insulares o aislados, la falta de algunos depredadores naturales o competidores puede favorecer densidades elevadas, si bien esto depende del régimen de caudales y de la estructura del hábitat.

Conservación, amenazas y marco legal

La principal amenaza histórica del cangrejo de río autóctono en la península ha sido la afanomicosis, una enfermedad fúngica causada por Aphanomyces astaci. Este patógeno, asociado a introducciones de cangrejos exóticos, provoca altas mortalidades y ha contribuido al declive de muchas poblaciones. A ello se suman otras presiones: canalizaciones, presas y regulación de caudales, contaminación de aguas, extracción ilegal y pérdida de hábitat ribereño.

Las especies exóticas como Procambarus clarkii y Pacifastacus leniusculus no sólo compiten por recursos y refugios, sino que son reservorios del hongo de la afanomicosis. Por ello, las medidas de bioseguridad son esenciales: desinfección de equipos de pesca, no liberar ejemplares ni usar cebos vivos, y evitar traslocaciones. Los programas de cría y refuerzo poblacional, junto con la mejora de la calidad del agua y la conectividad fluvial, son líneas de acción habituales para su recuperación.

En el marco normativo, el cangrejo de río autóctono se considera Vulnerable en el Catálogo Español de Especies Amenazadas. En amplias áreas no es pescable y su captura está prohibida. Algunas comunidades autónomas lo protegen con categorías más estrictas, y mantienen centros de cría y reservas fluviales. Ante cualquier avistamiento de exóticos o mortandades, se recomienda comunicarlo a la autoridad ambiental competente.

Optimizar la conservación del cangrejo de río implica un enfoque integral: restaurar riberas y sustratos de grava, recuperar caudales ecológicos, mantener vegetación ribereña que aporte refugio, controlar exóticos, reforzar vigilancia y fomentar la educación ambiental. La participación ciudadana, mediante ciencia participativa y respeto por la normativa, resulta clave.

Conocer su biología, reconocer a las especies exóticas y valorar su papel ecológico ayuda a proteger a este singular decápodo de agua dulce, protagonista discreto de nuestros ríos y auténtico bioindicador de su salud.

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