Las ranitas de Darwin, dos pequeños anfibios endémicos de los bosques templados del sur de Chile y Argentina, protagonizan una de las historias de conservación más relevantes del país en los últimos tiempos. Estos animales, reconocidos por su inusual estrategia de crianza en la que los machos incuban a sus renacuajos en el saco vocal, han despertado el interés de la ciencia y la preocupación de las autoridades ambientales.
El Consejo de Ministros para la Sustentabilidad y el Cambio Climático ha tomado una decisión clave al aprobar el Plan de Recuperación, Conservación y Gestión (RECOGE) dirigido a las dos especies de ranita de Darwin: Rhinoderma darwinii (ranita de Darwin del Sur), considerada «En Peligro», y Rhinoderma rufum (ranita de Darwin del Norte), catalogada como «En Peligro Crítico». Con esta medida, se busca frenar el preocupante declive poblacional y garantizar la supervivencia de ambas especies a largo plazo.
Las amenazas que enfrentan estas especies son múltiples y complejas. Entre las más significativas figura la quitridiomicosis, una enfermedad infecciosa causada por el hongo Batrachochytrium dendrobatidis (Bd), que daña la piel de los anfibios y puede resultar letal al dificultar funciones esenciales como la respiración. Además, la pérdida y fragmentación del hábitat debida a la deforestación, incendios forestales y la introducción de especies invasoras han reducido de forma drástica las zonas donde estas ranitas pueden prosperar.
La iniciativa RECOGE, respaldada de manera unánime por el Consejo de Ministros, plantea 11 líneas de acción prioritarias para revertir la tendencia negativa. Entre ellas destacan la protección de sitios reproductivos, la restauración ecológica de hábitats clave, la educación ambiental enfocada en la comunidad, el monitoreo y control de enfermedades como la quitridiomicosis y el fortalecimiento de la coordinación institucional para asegurar la conservación efectiva.

El objetivo central es doble: recuperar una población viable de Rhinoderma rufum, cuya presencia en ambientes naturales no ha sido confirmada en décadas, y ampliar la superficie ocupada por Rhinoderma darwinii para mejorar su estado de conservación. Este proceso se realizará a través de un Grupo de Seguimiento conformado por representantes del Ministerio del Medio Ambiente, el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas, el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), el Zoológico Nacional y la Asociación Ranita de Darwin, entre otras instituciones.
La colaboración interinstitucional es fundamental para el éxito del plan, al igual que la participación activa de la ciudadanía y la comunidad científica. Se han propuesto campañas de sensibilización y educación, así como proyectos de restauración ecológica y monitoreo de poblaciones, con la finalidad de promover el compromiso social con la protección de estos emblemáticos anfibios.
El plan RECOGE se enmarca dentro de la Estrategia Nacional de Biodiversidad de Chile y refuerza el compromiso del país con la conservación de especies amenazadas. Con la aprobación de este programa, Chile suma ya catorce planes RECOGE oficiales, demostrando una apuesta firme por mantener y proteger su patrimonio natural.
Este esfuerzo conjunto busca garantizar un futuro para estos anfibios únicos, cuya existencia depende ahora de la acción coordinada de autoridades, comunidad científica y sociedad en general.
