La acuicultura mediterránea se enfrenta a un enemigo diminuto pero devastador: Sparicotyle chrysophrii, un gusano que se instala en las branquias de la dorada y que cada año provoca pérdidas millonarias en las explotaciones de peces. Ahora, un equipo del Instituto de Acuicultura Torre de la Sal (IATS-CSIC), en colaboración con el Centro de Investigaciones Biológicas Margarita Salas (CIB-CSIC), ha dado un paso de gigante para combatirlo. Los investigadores han identificado varios compuestos que, en laboratorio, se muestran hasta 11.000 veces más potentes que el único fármaco oral autorizado en la Unión Europea contra este parásito.
Este hallazgo, que acaba de ver la luz en la revista Veterinary Parasitology, abre la puerta a una nueva generación de tratamientos antiparasitarios. No solo promete ser más eficaz contra el gusano, sino que también podría reducir el estrés y la mortalidad de los peces, un problema que azota especialmente a las costas de España y del resto del Mediterráneo.
Un parásito que pone en jaque a la dorada
La dorada (Sparus aurata) es la reina indiscutible de la piscicultura mediterránea, ya que representa más del 40% de la producción de peces de la región, con alrededor de 300.000 toneladas anuales. Sin embargo, la amenaza de Sparicotyle chrysophrii es constante. Este gusano se alimenta de sangre en las branquias y provoca anemia, estrés fisiológico y un deterioro general del bienestar de los peces. En los casos más graves, causa mortalidad y deja a los animales expuestos a otras infecciones oportunistas.
Aunque existen medicamentos para paliar sus efectos, la eficacia del tratamiento actual, el praziquantel, es limitada. Además, otros parásitos similares afectan a los peces marinos de acuicultura en diferentes puntos del planeta, lo que convierte este problema en un desafío global. Por eso, el objetivo de los investigadores no era solo mejorar lo que hay, sino encontrar alternativas que marquen una diferencia real.
17 compuestos y un ganador claro
Para dar con estos nuevos fármacos, los científicos del grupo de Patología de Peces del IATS-CSIC, junto al equipo de Medicina Traslacional y Bioquímica del CIB-CSIC, emplearon una estrategia mixta. Primero, mediante técnicas de cribado virtual, seleccionaron moléculas con potencial actividad antiparasitaria. Después, lo comprobaron in vitro con parásitos vivos extraídos de doradas infectadas.
En total, evaluaron 17 compuestos, entre los que se incluían medicamentos ya autorizados y nuevas entidades químicas. De todos ellos, tres destacaron por encima del resto, todos pertenecientes a la familia de las salicilanilidas: niclosamida, closantel y una molécula experimental llamada ME1.62. Especialmente llamativo fue el caso de la niclosamida y de ME1.62, que mostraron una eficacia letal para el parásito a concentraciones submicromolares.
El dato más contundente lo aporta Oswaldo Palenzuela, investigador del CSIC en el IATS y líder del estudio: la niclosamida resultó más de 11.000 veces más potente que el praziquantel, el único fármaco oral permitido en la UE contra S. chrysophrii. Este resultado sugiere que existen alternativas terapéuticas mucho más eficaces y que, quizás, el sector no estaba aprovechando todo su potencial.
Mecanismos de acción y dianas futuras
El trabajo no se ha limitado a observar qué compuestos mataban al parásito. También han estudiado las alteraciones que estos fármacos provocan en la estructura corporal del gusano. Así, han podido identificar vulnerabilidades biológicas propias de este tipo de parásitos que podrían ser explotadas en el diseño de fármacos aún más específicos. “Investigar los mecanismos de acción de los compuestos efectivos nos da pistas sobre estas vulnerabilidades”, señala Itziar Estensoro, científica del CSIC en el IATS y colíder del trabajo.
Este enfoque permite ir más allá del ensayo directo y sienta las bases para entender cómo atacar a estos organismos en el futuro. En lugar de usar un enfoque de prueba y error, la investigación se centra en conocer al enemigo y saber qué puntos débiles son más fáciles de explotar.
Del laboratorio a la producción real
A pesar de que los resultados son muy prometedores, los autores quieren ser prudentes. Aún quedan varias etapas antes de que estos compuestos puedan aplicarse en las piscifactorías. Todo lo conseguido hasta ahora se ha hecho en condiciones de laboratorio y, como recuerda Palenzuela, “el siguiente paso será evaluar la seguridad, la eficacia y la viabilidad de estos tratamientos en peces vivos y en condiciones reales de producción acuícola”.
Estos avances forman parte del proyecto Target4Cotyle (PID2022-136914OB-I00), diseñado para identificar dianas terapéuticas en infecciones parasitarias de acuicultura marina. Aunque la investigación aún está en fase preclínica, el camino que abre es innegable: combinar inteligencia química y evaluación fenotípica puede acelerar el descubrimiento de nuevos tratamientos, mejorando la sostenibilidad, la rentabilidad y el bienestar de los peces en el Mediterráneo. Sin duda, un respiro para un sector que necesita soluciones urgentes.