Cierre precautorio de la pesca de la cigala en el Golfo de Cádiz

  • Cierre inmediato y precautorio de la pesquerĂ­a de cigala en el Golfo de Cádiz al agotarse la cuota asignada.
  • Prohibidas las capturas y obligaciĂłn de devolver al mar las cigalas capturadas de forma accidental.
  • Fuerte malestar del sector andaluz al producirse el cierre en plena campaña navideña.
  • Recorte de la cuota de cigala de 32 a 15 toneladas y peticiĂłn de nuevos estudios cientĂ­ficos del stock.

Cierre de la pesca de la cigala en el Golfo de Cádiz

La pesca de la cigala en el Golfo de Cádiz ha quedado suspendida de forma precautoria tras confirmarse que la cuota asignada a la flota española se ha consumido por completo. La decisión llega justo antes de los días de mayor demanda de marisco de todo el año, en plena campaña de Navidad, cuando este crustáceo alcanza precios muy elevados en las lonjas andaluzas.

El cierre afecta a todos los buques con pabellón español que faenan sobre el stock NEP/*9U30 en aguas del Golfo de Cádiz y se aplica en virtud de una resolución de la Dirección General de Ordenación Pesquera y Acuicultura. Desde la entrada en vigor de la medida, queda vetada cualquier captura dirigida de cigala y las eventuales capturas accidentales deben ser devueltas al mar en la misma zona donde se hayan producido.

Un cierre precautorio en plena campaña navideña

Pesquería de cigala cerrada en el Golfo de Cádiz

La Secretaría General de Pesca ha constatado, a partir de los registros oficiales de consumo de cuota, que el cupo de cigala asignado para el Golfo de Cádiz se ha agotado. Sobre esta base, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ha ordenado el cierre “precautorio” de la pesquería, aplicando la normativa comunitaria de control y la Orden APA/315/2020.

A partir del momento en que entra en vigor la resolución, no se permite retener a bordo, transbordar ni desembarcar cigala procedente de ese stock por parte de barcos españoles. El texto especifica que cualquier captura no intencionada que se produzca deberá ser liberada inmediatamente en la misma zona de captura, registrándose como descarte de “alta supervivencia” en el diario de pesca.

La medida se activa en una época especialmente delicada: las semanas previas a la Navidad, cuando el marisco es uno de los productos estrella en las mesas y su valor se dispara en las subastas. En lonjas como la de Ayamonte, la cigala puede moverse entre los 35 y más de 100 euros por kilo, dependiendo del tamaño y la calidad, lo que la convierte en uno de los pilares del negocio para la flota de arrastre local.

Los armadores y cofradías recuerdan que, en campañas anteriores, ya se habían encontrado con la cuota prácticamente agotada antes de finalizar el año, pero lamentan que el cierre se decrete justo en el tramo final del calendario, cuando se concentra buena parte de los ingresos. Desde el sector apuntan que les habría ayudado “un aviso con más margen” para reorganizar mareas y estrategias de pesca.

Impacto económico para la flota del Golfo de Cádiz

Impacto econĂłmico del cierre de la cigala

Entre los profesionales más afectados se encuentran los armadores y pescadores de Huelva y Cádiz, que dependen en gran medida de esta especie durante el tramo final del año. Representantes del sector en localidades como Punta del Moral, Ayamonte o Isla Cristina destacan que el marisco, y en particular la cigala, es una pieza clave de su facturación en estas fechas.

En la práctica, el cierre supone un golpe directo a la rentabilidad de la flota de arrastre del Golfo de Cádiz, que ya venía arrastrando otras restricciones. Los patrones alertan de que, tras una parada biológica que se suele concentrar entre finales de septiembre y octubre, la campaña navideña sirve para equilibrar las cuentas anuales; perder ese tramo con la cigala fuera de juego complica seriamente las cuentas de muchas empresas.

Además del impacto inmediato, el sector teme un efecto de arrastre sobre otras especies comerciales. Al no poder dirigirse a la cigala, muchas embarcaciones se verán obligadas a buscar alternativas como el langostino, la gamba de Huelva u otros peces de fondo, con el consiguiente riesgo de sobreexplotar otros caladeros o saturar los mercados con determinados productos.

Algunos armadores advierten incluso de que esta situación puede provocar una relocalización de parte de la flota hacia otras zonas o pesquerías, generando una competencia añadida en caladeros vecinos. También recuerdan que en los últimos años ya se han cerrado a la pesca de arrastre varias áreas donde se concentra la cigala, en el marco de las medidas europeas de protección de ecosistemas marinos vulnerables.

CrĂ­ticas y malestar del sector pesquero andaluz

ReacciĂłn del sector pesquero andaluz

La decisión de cerrar la pesquería ha generado un profundo malestar en la Federación Andaluza de Cofradías de Pescadores (FACOPE) y en las federaciones provinciales, especialmente la de Huelva. Consideran que el momento elegido es el peor posible desde el punto de vista económico y social para las flotas de arrastre del Golfo de Cádiz.

Portavoces del sector han denunciado que el Ministerio “aprieta” una vez más a la flota de arrastre, alegando que se toman decisiones sin tener en cuenta suficientemente la realidad a bordo ni el peso que estas especies tienen en la economía de los puertos pesqueros andaluces. Reclaman más diálogo previo y una planificación que permita a los barcos adaptarse con antelación a los recortes de cuota.

Las cofradías insisten en que la sostenibilidad del recurso es también un objetivo del propio sector, que vive de que haya cigala en el mar a largo plazo, pero cuestionan que el esfuerzo pesquero de la flota sea el único responsable de la caída del stock. Piden que se analicen otras posibles causas, como cambios ambientales, depredación o variaciones en la distribución de la especie.

Al mismo tiempo, los representantes de los pescadores advierten de que la reducción progresiva de las posibilidades de pesca amenaza la continuidad de muchas empresas familiares y empleos directos e indirectos en las localidades costeras. Temen que, si la situación se prolonga sin alternativas claras, algunas embarcaciones opten por abandonar la actividad o no renovar inversiones necesarias, encarecidas además por costes como el combustible o el equipamiento para faenar a mayor profundidad.

Recorte drástico de la cuota y horizonte incierto

Más allá del cierre inmediato por agotamiento de la cuota, el sector mira con preocupación a los próximos años. Las decisiones adoptadas en el Consejo de Ministros de Pesca de la Unión Europea han supuesto un recorte muy significativo de las posibilidades de captura de cigala para la flota española en el Golfo de Cádiz.

España pasará de disponer de una cuota en torno a las 32-33 toneladas de cigala a apenas 15 toneladas en el área gaditana, lo que supone un tijeretazo superior al 50 %. Este ajuste se encuadra en la política de gestión de recursos pesqueros del Atlántico nororiental, donde también se han definido límites para especies como el boquerón, el langostino o la merluza.

La comparación con el boquerón resulta especialmente llamativa para los pescadores: mientras que esta especie ha visto aumentada notablemente su cuota tras constatarse una recuperación del stock, la cigala camina en sentido contrario, con fuertes restricciones que obligan a parar la pesquería a mitad de campaña. En el recuerdo del sector está el precedente del boquerón, cuya cuota se acabó incrementando después de estudios científicos adicionales y de las protestas de la flota.

En el caso de la cigala, existe un compromiso de revisión científica de la situación del stock en los próximos años. Instituciones europeas y el Gobierno español han acordado impulsar nuevos trabajos científicos que permitan aclarar las causas del descenso de la población y ajustar, si procede, los niveles de captura a la realidad observada en el caladero.

Sin embargo, hasta que esas evaluaciones se concreten, las cofradías temen que la combinación de cierres anticipados, recortes de cuota y otras restricciones espaciales o técnicas deje a la cigala como una pesquería casi residual para el Golfo de Cádiz, limitando seriamente la capacidad de la flota para diversificar sus ingresos.

Exigencias del sector: más ciencia, diálogo y alternativas

Ante este escenario, las organizaciones de pescadores andaluzas reclaman varias líneas de actuación. En primer lugar, piden estudios científicos más detallados y actualizados sobre el caladero de cigala en el Golfo de Cádiz, que incluyan campañas específicas y un intercambio fluido de información entre científicos, administración y flota.

En segundo término, insisten en la necesidad de abrir un canal de diálogo estable con el Ministerio, que permita anticipar los recortes y diseñar de manera conjunta planes de gestión que compatibilicen la conservación del recurso con la continuidad de la actividad económica. Algunas cofradías ya han avanzado que se reunirán con la Secretaría General de Pesca a comienzos de año para explorar posibles salidas.

Entre las opciones que se barajan figuran medidas como la redistribución temporal del esfuerzo pesquero hacia otras especies, el ajuste de las vedas o la revisión de ciertas zonas cerradas al arrastre, siempre que los informes científicos lo avalen. El sector también reclama apoyo para afrontar los costes añadidos que implica pescar en mayor profundidad, tanto en combustible como en equipos, y evitar que esas inversiones se vuelvan inviables con cuotas tan reducidas.

Por último, los representantes pesqueros subrayan que la imagen pública de la flota es un elemento a tener en cuenta. Reivindican su papel en el suministro de alimentos de calidad y en el mantenimiento de la vida en los pueblos costeros, y recuerdan que muchos barcos han ido adaptando sus artes y prácticas para responder a las exigencias ambientales europeas.

La combinación del cierre precautorio de la cigala en el Golfo de Cádiz, la fuerte rebaja de las cuotas y la incertidumbre sobre la evolución del stock dibuja un panorama complejo para la flota andaluza, que intenta equilibrar la defensa de su principal fuente de ingresos en Navidad con la necesidad de conservar el recurso a largo plazo; a la espera de nuevos estudios científicos y de acuerdos más afinados entre Bruselas, Madrid y el propio sector, las cofradías miran al futuro con preocupación, pero también con la intención de seguir sentándose a la mesa de negociación para encontrar fórmulas que permitan mantener tanto la cigala en el mar como la actividad en los puertos.