La cría sostenible del langostino del Mediterráneo está ganando peso en la agenda científica y en el sector acuícola español, con la mirada puesta en reducir la presión sobre las poblaciones salvajes y, a la vez, mantener un suministro estable a los mercados. En este escenario, la Universidad de Alicante se ha colocado en primera línea gracias a una serie de proyectos que combinan innovación, respeto al medio marino y nuevos modelos de producción.
En los últimos años, el langostino del Mediterráneo (Penaeus kerathurus) se ha convertido en un producto muy valorado, cada vez más exclusivo, lo que ha impulsado la búsqueda de alternativas a la pesca extractiva tradicional. Los proyectos CAMBIA y BIOKERAS, desarrollados en colaboración con otras entidades españolas, exploran cómo producir esta especie en cautividad mediante sistemas de acuicultura multitrófica integrada y tecnologías de recirculación de agua que permitan un funcionamiento más circular y con menor impacto.
CAMBIA: base científica para una cría más sostenible

El proyecto CAMBIA, desarrollado durante 18 meses en la Universidad de Alicante, se planteó como objetivo general abrir nuevas oportunidades de diversificación acuícola en sistemas de bajo impacto ambiental. El trabajo se ha centrado en diseñar y ensayar modelos de producción donde el langostino del Mediterráneo convive con otros organismos marinos capaces de aprovechar residuos y mejorar la calidad del agua.
Al frente del proyecto ha estado la bióloga Victoria Fernández, con la participación de personal investigador de los departamentos de Ciencias del Mar y Biología Aplicada, Química Analítica, Nutrición y Bromatología y Fisiología, Genética y Microbiología. Este enfoque multidisciplinar ha permitido abordar desde la nutrición y la ecología de los sistemas hasta los aspectos fisiológicos y sanitarios de los animales.
Una de las claves de CAMBIA ha sido la integración de especies de bajo nivel trófico, como ciertas algas, moluscos y otros invertebrados marinos, en sistemas de acuicultura multitrófica integrada en recirculación (IMTA-RAS). En estos sistemas, los restos orgánicos generados por una especie se convierten en recurso para otra, lo que facilita cerrar ciclos de nutrientes, ahorrar agua y reducir la generación de residuos que deben ser gestionados externamente.
La especie central de estos ensayos ha sido el langostino del Mediterráneo, considerado de gran interés económico en el litoral español. Paralelamente, el equipo ha puesto el foco en el estudio de invertebrados marinos con potencial uso en acuicultura, bien como cultivo auxiliar o bien como complemento alimenticio para especies de mayor valor comercial, entre ellas el propio langostino.
Anfípodos, poliquetos y acuicultura multitrófica
Dentro de CAMBIA, una línea de trabajo importante ha sido la cría experimental de anfípodos y poliquetos en condiciones controladas. Estos pequeños crustáceos y gusanos marinos se han ensayado como posibles eslabones intermedios en la cadena trófica de los sistemas IMTA-RAS, con el objetivo de aprovechar su capacidad para transformar materia orgánica en biomasa útil.
El equipo investigador ha ajustado condiciones de mantenimiento, densidades de cultivo y protocolos de manejo para estos invertebrados, de forma que pudieran mantenerse de manera estable y eficiente en las instalaciones. Este trabajo de ajuste fino es esencial para que, más allá del laboratorio, estos organismos puedan incorporarse a una producción acuícola real sin disparar costes ni complicar excesivamente la gestión diaria.
La Universidad de Alicante destaca que la valorización de anfípodos y poliquetos dentro de la cadena productiva abre la puerta a su uso como recurso alimentario en la cría del langostino, ayudando a diversificar y, eventualmente, reducir la dependencia de piensos convencionales. Este planteamiento encaja con la tendencia europea a fomentar ingredientes de origen más sostenible para la acuicultura.
Al mismo tiempo, se ha evaluado la capacidad de biorremediación de algunas especies concretas, como el anfípodo Elasmopus rapax y el poliqueto Platynereis dumerilii. Los ensayos han mostrado que estos organismos pueden contribuir de manera relevante a la reducción de la materia orgánica presente en el agua, lo que repercute en una mejora de parámetros de calidad del agua fundamentales para el bienestar de los langostinos y del resto de especies cultivadas.
Según apunta la responsable del proyecto, los resultados permiten demostrar la viabilidad técnica de integrar este tipo de organismos extractivos en sistemas acuícolas de bajo impacto. Esa evidencia se considera una base científica sólida para seguir avanzando hacia modelos productivos más eficientes, circulares y respetuosos con el medio ambiente, alineados con las directrices europeas en materia de economía azul.
BIOKERAS: paso adelante en bienestar y reproducción en cautividad
A partir de los avances obtenidos con CAMBIA, la Universidad de Alicante participa ahora en una nueva iniciativa, el proyecto BIOKERAS, que da continuidad a esta línea de investigación y se prolongará hasta 2028. La Universidad de Murcia lidera el consorcio, en el que también se integra el Instituto Murciano de Investigación y Desarrollo Agrario y Medioambiental (IMIDA), con sede en San Pedro del Pinatar, además del equipo alicantino.
Si CAMBIA ha servido para cimentar el modelo productivo y explorar el papel de invertebrados auxiliares, BIOKERAS se centra en afinar la cría del langostino del Mediterráneo en cautividad, prestando especial atención al bienestar animal y al estado de salud en todas las fases de cultivo. La meta es conseguir un esquema estable que permita producir esta especie de forma continua y con garantías sanitarias, reduciendo la incertidumbre asociada a la captura en el medio natural.
Entre los grandes retos del nuevo proyecto se encuentra lograr la reproducción en cautividad del langostino mediterráneo, algo que requiere ajustar de manera precisa las condiciones de iluminación, temperatura y alimentación dentro de los tanques y sistemas de recirculación. No se trata solo de que los animales sobrevivan, sino de que alcancen un nivel de confort y bienestar suficiente para completar su ciclo biológico y generar alevines de forma regular.
Desde la Universidad de Alicante se subraya que alcanzar una producción estable en cautividad tendría repercusiones notables tanto en el plano económico como en el medioambiental. Por un lado, permitiría a las empresas acuícolas contar con un flujo más predecible de producto, ajustando mejor la oferta a la demanda y reduciendo la dependencia estacional. Por otro, contribuiría a disminuir la presión pesquera sobre las poblaciones salvajes de langostino en el Mediterráneo.
La idea a medio plazo es que, gracias a estos desarrollos, se puedan producir alevines de Penaeus kerathurus destinados tanto a la repoblación del medio natural como a la creación o ampliación de explotaciones acuícolas especializadas. De este modo, la ciencia no solo apoya la sostenibilidad ambiental, sino que también abre nuevas posibilidades de negocio para el sector pesquero y transformador.
Colaboraciones, financiación y papel de Europa
Los proyectos centrados en la cría sostenible del langostino del Mediterráneo no se desarrollan de forma aislada. En el caso de CAMBIA, además de la implicación interna de la Universidad de Alicante, han participado entidades colaboradoras como Piscifactorías Albaladejo S.L. (Piscialba) y el I.E.S. Bahía de Babel de Alicante, lo que ha facilitado el contacto directo con la realidad productiva y la formación de personal técnico especializado.
Tanto CAMBIA como BIOKERAS cuentan con el respaldo de la Fundación Biodiversidad, dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, a través del Programa Pleamar. Esta línea de apoyo se enmarca en la estrategia española de impulsar la sostenibilidad en la pesca y la acuicultura, fomentando proyectos que reduzcan impactos y contribuyan a la conservación de los ecosistemas marinos.
Además, ambas iniciativas están cofinanciadas por el Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura (FEMPA) de la Unión Europea, instrumento que canaliza recursos para modernizar el sector, promover la innovación y avanzar hacia una economía azul más sostenible en toda la UE. El encaje de estos proyectos en el marco europeo refuerza su potencial de transferencia a otros países mediterráneos interesados en desarrollar líneas similares de producción de langostino.
Este entramado de colaboraciones nacionales y europeas permite que los resultados obtenidos en los laboratorios y plantas piloto no se queden solo en publicaciones científicas, sino que se orienten a aplicaciones concretas en explotaciones reales, con posibilidades de escalado industrial. Al mismo tiempo, los proyectos sirven como plataforma de formación avanzada para jóvenes investigadores y técnicos del sector acuícola.
Con todo este trabajo, la cría sostenible del langostino del Mediterráneo va dejando de ser una simple aspiración para convertirse en una línea de desarrollo tangible, apoyada en sistemas IMTA-RAS, en la integración de invertebrados marinos con funciones productivas y de limpieza biológica, y en la mejora del bienestar y la reproducción en cautividad. España y, en particular, la franja mediterránea, se posicionan así como un laboratorio vivo donde se ensayan soluciones que podrían marcar el futuro de la acuicultura europea de esta especie.