La Laguna de Tres Palos, en la zona Diamante de Acapulco, atraviesa en las últimas semanas una situación crítica por una muerte inusual de fauna acuática que ha encendido todas las alarmas entre comunidades ribereñas y autoridades locales.
Según habitantes y productores de la zona, la mortandad se atribuye a contaminación y posibles descargas residuales, un problema que se ha vuelto recurrente y que ahora ha alcanzado una magnitud que afecta a familias, economía y equilibrio ecológico.
Qué está pasando en la laguna

Vecinos y pescadores reportan la muerte de más de una decena de especies, entre ellas robalo, pargo, lisa, camarón, tilapia, carpa y cuatete, con cuerpos flotando y un olor penetrante que impide trabajar con normalidad en el agua.
Las primeras explicaciones oficiales apuntan a que la temperatura del agua habría escalado hasta los 34 ºC, por encima del rango tolerable de 28–30 ºC, lo que reduce el oxígeno disponible y provoca condiciones asfixiantes para peces y crustáceos. Para entender mejor cómo afecta este tipo de contaminación a los ecosistemas, puedes consultar el impacto del alga tóxica en las costas.
Paralelamente, quienes faenan en la laguna aseguran que ya venían detectando un olor a combustible en las capturas, motivo por el que optaron por suspender su consumo y venta por precaución ante una posible contaminación del cuerpo de agua.
Impacto económico y social
La crisis golpea de lleno a la economía local: unas 7.500 familias dependen de la pesca de manera directa y alrededor de 15.000 lo hacen de forma indirecta, por lo que los ingresos de toda la cadena se han visto seriamente comprometidos.
Productores y acuicultores calculan pérdidas que ascienden a varios millones de pesos, en un contexto en el que los costos de operación se mantienen, pero la oferta aprovechable se ha desplomado por la mortandad. Para profundizar sobre la reducción en la diversidad de especies, visita cuántas especies existen en el mundo.
En el núcleo pesquero de Plan de los Amates, se reporta la pérdida de 550 jaulas de cultivo y el trabajo de cerca de cuatro meses se ha visto afectado, obligando a muchos a buscar ingresos alternativos para sostener a sus familias.
Ante esta situación, cooperativas y líderes comunitarios han solicitado apoyo y medidas urgentes que permitan reactivar la actividad, garantizar la inocuidad del producto y recuperar la confianza en el mercado.
Causas que se investigan y antecedentes
Entre las hipótesis locales destaca la descarga de aguas residuales procedentes de desarrollos habitacionales próximos a la laguna, un señalamiento recurrente cada vez que se agravan los episodios de contaminación. Para comprender mejor los riesgos de este tipo de actividades, consulta el impacto de la alga asiática en las costas.
Las autoridades, por su parte, han subrayado el efecto del calor extremo y la consecuente disminución del oxígeno disuelto como factor detonante, sin descartar interacciones con otras fuentes de estrés ambiental. Para más información sobre cómo el cambio climático afecta estos procesos, visita el cambio climático y las tortugas marinas.
Especialistas ya venían alertando desde hace años sobre la pérdida de manglares, la presencia de metales pesados como plomo y cadmio, la contaminación fecal y química, así como la urbanización desordenada en los márgenes del ecosistema, condiciones que agravan la vulnerabilidad de la laguna ante eventos extremos.
Qué piden los afectados y próximos pasos
Las organizaciones de la zona reclaman una evaluación integral e inmediata de la calidad del agua, con monitoreo continuo de parámetros críticos y resultados públicos que orienten decisiones basadas en evidencia. El análisis de contaminantes en la laguna podría beneficiarse de estrategias de gestión integradas presentes en otras áreas afectadas, como las descritas en el impacto de la minería y la contaminación en la Amazonía.
A medio plazo, piden restaurar los manglares, reforzar el tratamiento de aguas residuales y regular con firmeza los nuevos desarrollos urbanos para evitar más descargas y sellar puntos de vertido ilegales.
La Laguna de Tres Palos atraviesa un episodio que combina daño ecológico y crisis social. La coordinación entre autoridades, expertos y comunidades será clave para frenar la mortandad, proteger los medios de vida y sentar las bases de una recuperación duradera del ecosistema.
