Decomisan 40 kilos de pulpo y 11 kilos de centollo en las rías de Vigo y Arousa

  • Gardacostas de Galicia intercepta 40 kilos de pulpo y 11 de centollo en las rías de Vigo y Arousa
  • La intervención incluye más de 300 artes de pesca ilegales y 600 metros de cabo
  • Se levantan 11 actas de infracción en una operación centrada en el furtivismo
  • La Xunta subraya que la vigilancia se mantiene activa también los fines de semana

Operativo contra el furtivismo en las rías gallegas

Los Gardacostas de Galicia han protagonizado una nueva actuación contra el furtivismo que vuelve a poner el foco en las rías gallegas. En una intervención desarrollada durante el fin de semana, los agentes decomisaron 40 kilos de pulpo y 11 kilos de centollo en las rías de Vigo y Arousa, dos de las zonas con mayor actividad marisquera y pesquera del litoral atlántico.

La operación, difundida a través del perfil oficial del servicio de Gardacostas en la red social ‘X’, se enmarca en los dispositivos de vigilancia habituales que se refuerzan en días de mayor actividad en el mar. Además de la incautación del marisco, la actuación se saldó con la apertura de 11 actas de infracción vinculadas al uso de artes ilegales y a la extracción no autorizada de recursos, como otras incautaciones de pulpo en A Coruña.

Actuación en las rías de Vigo y Arousa

Marisco decomisado en operativo de vigilancia

Según detalló el propio servicio de Gardacostas, el dispositivo se centró en las rías de Vigo y Arousa, donde se detectaron varias actividades presuntamente ilícitas relacionadas con la captura de pulpo y centollo. Estas dos rías son enclaves clave para el sector pesquero gallego y, precisamente por ello, uno de los puntos donde más se intensifica la lucha contra el furtivismo.

En el transcurso de la intervención se incautaron 40 kilos de pulpo, especie de gran demanda en el mercado interno y en la hostelería, y 11 kilos de centollo, un crustáceo muy apreciado en la cocina gallega. Parte de estas capturas procedían, según la información facilitada, de artes de pesca no autorizadas o colocadas de manera irregular, un problema que también está ligado al aumento de la cuota de pulpo y su gestión.

La actuación se coordinó desde Santiago de Compostela, sede administrativa desde la que se supervisan estos operativos, y se desarrolló a lo largo del fin de semana, periodo en el que se acostumbra a registrar un aumento de la presión sobre los recursos marinos debido a la mayor actividad tanto profesional como recreativa.

Además del impacto económico que puede tener este tipo de decomisos, las autoridades insisten en el componente medioambiental: la extracción ilegal de pulpo, centollo y otras especies puede comprometer la sostenibilidad de los bancos marisqueros y afectar a la planificación de la campaña para el resto de la flota que sí cumple la normativa, así como a las vedas del pulpo aplicadas en zonas concretas.

Más de 300 aparejos y 600 metros de cabo requisados

Uno de los aspectos más llamativos de la operación es la cantidad de artes de pesca ilegales que fueron retiradas del mar. Los agentes contabilizaron más de 300 aparejos, entre ellos cacharros y nasas ilegales, empleados habitualmente para la captura de pulpo y otros invertebrados, que no cumplían con la normativa vigente o estaban siendo utilizados sin autorización.

Junto a estos útiles, Gardacostas requisó alrededor de 600 metros de cabo, material empleado para fondear y unir las artes de pesca. La retirada de este tipo de equipos no solo busca frenar la actividad furtiva, sino también evitar riesgos para la navegación y reducir el impacto de la basura marina, ya que buena parte de estos elementos acaban abandonados en el fondo o a la deriva.

Los cacharros y las nasas son herramientas habituales en la pesca artesanal en Galicia, pero su uso está sujeto a licencias, cupos y periodos muy concretos, como se recuerda en estudios sobre vedas y control en especies como pulpo, mero y langosta. Cuando se colocan sin control o superando los límites establecidos, se produce una presión excesiva sobre los recursos y se genera una competencia desleal frente a quienes trabajan ajustándose a la normativa.

La retirada de estos más de 300 aparejos evidencia, según subrayan fuentes del sector, que el furtivismo sigue siendo un problema recurrente en algunas zonas de las rías gallegas, pese a los controles constantes. Para la flota profesional, la presencia de material ilegal supone un doble perjuicio: reduce la disponibilidad de marisco y pescado y presiona a la baja los precios en primera venta, algo que incide en la tradición y sostenibilidad del sector.

Once actas de infracción y mensaje a los furtivos

En paralelo a las incautaciones, el operativo derivó en la apertura de 11 actas de infracción, tramitadas contra personas o embarcaciones presuntamente implicadas en estas prácticas. Estas actas son el paso previo a la imposición de las correspondientes sanciones administrativas, que pueden incluir multas económicas, retirada temporal de permisos o, en los casos más graves, la inhabilitación para faenar.

Gardacostas de Galicia difundió un mensaje claro a través de sus redes sociales, en el que insistió en que «la lucha contra el furtivismo no para en fin de semana». Con esta afirmación, el servicio quiso dejar constancia de que los controles se mantienen también en los días de descanso, cuando algunos infractores pueden pensar que la vigilancia disminuye.

Las actas levantadas durante este dispositivo se enmarcan en la normativa autonómica que regula la explotación de recursos marinos en Galicia, donde existe un amplio cuerpo legal para ordenar la pesca y el marisqueo, tanto profesional como recreativo. El objetivo es garantizar que la extracción se realiza de forma ordenada, respetando tallas mínimas, cuotas y vedas.

Una vez tramitados los expedientes, corresponderá a la administración autonómica determinar el alcance de las sanciones, teniendo en cuenta factores como la reincidencia, la cantidad de producto intervenido o el tipo de arte empleado. En función de estos elementos, las consecuencias para los infractores pueden ser más o menos severas.

Contexto de la lucha contra el furtivismo en Galicia

Este tipo de operaciones no son hechos aislados, sino parte de una estrategia continuada de control en las costas gallegas. Las rías de Vigo y Arousa, por su riqueza biológica y su elevada actividad pesquera, concentran buena parte de los esfuerzos de vigilancia para evitar que la extracción ilegal comprometa el equilibrio del ecosistema y la economía local.

El furtivismo marisquero y pesquero afecta de forma directa a las cofradías de pescadores y mariscadoras que cumplen con los cupos, horarios y zonas de trabajo establecidos. Estas entidades llevan años reclamando un refuerzo de la presencia de Gardacostas y de los cuerpos de seguridad para frenar la competencia desleal y proteger los recursos de los que dependen miles de familias.

Las autoridades autonómicas insisten en que las campañas de control se intensifican en momentos de alta demanda de marisco, como puentes, vacaciones o fines de semana, cuando aumenta el riesgo de que se incrementen las capturas no declaradas. El pulpo y el centollo, por su valor en el mercado, están entre las especies más vigiladas.

Al mismo tiempo, se desarrollan acciones de sensibilización y educación dirigidas tanto a consumidores como a aficionados a la pesca recreativa, con el fin de que conozcan las normas básicas y eviten prácticas que puedan ser sancionables, como la venta clandestina de producto o el uso de artes prohibidas.

Impacto sobre el sector y sobre el medio marino

El decomiso de 40 kilos de pulpo y 11 de centollo, junto con la retirada de cientos de artes ilegales, tiene un efecto que va más allá de la cifra puntual. Para el sector profesional, cada operación de este tipo se interpreta como una señal de respaldo institucional a quienes trabajan dentro de la legalidad y dependen de que los bancos marisqueros se mantengan en buen estado.

Desde el punto de vista ambiental, la eliminación de cacharros, nasas y cabos abandonados contribuye a reducir el problema de las artes fantasma, que continúan capturando especies de forma indiscriminada incluso cuando ya no son utilizadas por nadie. Estos restos de pesca pueden causar daños graves en el fondo marino y en la fauna.

En Galicia, donde la economía vinculada al mar tiene un peso histórico y social muy relevante, las noticias sobre operativos contra el furtivismo generan un notable interés público. Para una parte importante de la población, se trata de una cuestión que afecta tanto al empleo como a la conservación de un patrimonio natural que forma parte de la identidad del territorio.

Con intervenciones como esta en las rías de Vigo y Arousa, la administración pretende lanzar un mensaje de tolerancia cero ante la extracción ilegal, reforzando la idea de que los recursos marinos son limitados y de que su gestión exige un equilibrio entre el aprovechamiento económico y la protección del medio ambiente.

La actuación de Gardacostas de Galicia, con 11 actas de infracción, más de 300 aparejos decomisados y 51 kilos de marisco intervenido entre pulpo y centollo, se suma a una larga serie de controles que buscan frenar el furtivismo en las rías gallegas. Este tipo de dispositivos, especialmente cuando se desarrollan en fines de semana y periodos de mayor actividad, pretende disuadir a quienes optan por saltarse las normas y, al mismo tiempo, respaldar a los profesionales que dependen del mar y cumplen escrupulosamente la legislación vigente.

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