Decomisan 46 truchas en un operativo contra la pesca furtiva nocturna

  • Operativo conjunto en el embalse Alicurá y otras zonas de la Patagonia contra la pesca furtiva.
  • Detectadas modalidades prohibidas como pesca nocturna con líneas de fondo y uso de masa sin permiso.
  • Se labraron 20 actas de infracción y se decomisaron 46 truchas, donadas luego a entidades de bien público.
  • Las autoridades refuerzan controles y recuerdan la importancia de respetar el Reglamento de Pesca Deportiva.

Operativo contra pesca furtiva con decomiso de truchas

Un importante operativo contra la pesca furtiva nocturna en la Patagonia terminó con el decomiso de 46 truchas y la labranza de numerosas actas de infracción a pescadores que incumplían la normativa vigente. Las actuaciones se concentraron especialmente en el embalse Alicurá y zonas aledañas, donde el despliegue se extendió durante la tarde, la noche y la madrugada para poder sorprender a los infractores en plena actividad.

Las autoridades de fauna y seguridad remarcaron que el objetivo central de estos controles es proteger el recurso ictícola y asegurar la sustentabilidad de la pesca deportiva en ríos, lagos y embalses patagónicos, un tema que incluye la gestión del salmón chinook en la región. Además de sancionar a quienes pescan de forma ilegal, se busca reforzar el mensaje de que el respeto al reglamento es clave para que residentes y turistas puedan seguir disfrutando de esta actividad a largo plazo.

Operativo coordinado en el embalse Alicurá

Control de pesca en embalse y ríos patagónicos

El despliegue principal tuvo lugar en la zona del embalse Alicurá, uno de los puntos más concurridos por pescadores en la región. Allí, el operativo fue organizado de forma conjunta por personal de las delegaciones de Fauna de San Martín de los Andes y Junín de los Andes, con el apoyo de la Brigada Rural de la Policía de Neuquén con asiento en Junín. Los controles se extendieron durante varias horas, aprovechando la franja nocturna y de madrugada para detectar maniobras furtivas.

Según detallaron desde el área de control, el patrullaje nocturno arrojó resultados especialmente preocupantes. Los guardafaunas localizaron a distintas personas pescando al margen del reglamento, utilizando cebos no permitidos, careciendo del permiso habilitante y aplicando modalidades expresamente prohibidas por el Reglamento de Pesca Deportiva Continental Patagónico.

El operativo no se limitó a la mera identificación de los pescadores, sino que implicó inspecciones minuciosas del equipamiento, los cebos empleados y las condiciones de captura. Esta fiscalización exhaustiva permitió constatar diversas infracciones simultáneas en un mismo grupo de personas, lo que evidencia la existencia de prácticas reiteradas de pesca furtiva en ciertos sectores del embalse.

Las autoridades indicaron que este tipo de despliegues se programan en momentos de alta afluencia, como fines de semana largos o fechas de buena pesca, con la idea de aumentar la probabilidad de detectar a quienes intentan aprovechar la oscuridad o la falta de controles permanentes para extraer peces de manera irregular.

Modalidades prohibidas y pesca nocturna furtiva

Truchas decomisadas por pesca furtiva

Uno de los aspectos que más llamó la atención de los inspectores fue la detección de pesca nocturna con líneas de fondo, una modalidad calificada como altamente depredatoria y que se encuentra terminantemente prohibida. Este sistema de pesca, al mantener los anzuelos en el fondo durante la noche, reduce al mínimo las posibilidades de supervivencia del pez y desvirtúa por completo el carácter deportivo de la actividad.

Además, se constató el uso de cebo tipo masa para atraer a las truchas, una práctica igualmente no autorizada por el reglamento patagónico en los ambientes controlados. En muchos casos, quienes utilizaban estos métodos tampoco contaban con el permiso de pesca habilitante, lo que agrava la infracción al combinar una modalidad prohibida con la ausencia de documentación obligatoria.

El personal actuante explicó que la normativa no solo establece límites de captura o exigencias de devolución, sino que también marca con precisión qué técnicas, equipos y cebos están permitidos según la zona y la época del año. Saltarse estas reglas implica una presión excesiva sobre el recurso, especialmente sobre especies muy buscadas como la trucha.

Los guardafaunas insistieron en que la pesca nocturna bajo estas condiciones tiene un impacto directo en la población de peces, ya que muchas capturas se realizan sin ningún tipo de selección, afectando tanto a ejemplares adultos como a individuos más pequeños que deberían permanecer en el ambiente para garantizar la renovación de la especie.

Por este motivo, las modalidades como las líneas de fondo en horario nocturno se consideran prácticas furtivas y están sujetas a sanciones severas, que pueden incluir el secuestro del equipo de pesca, multas económicas y actas contravencionales, además del decomiso inmediato de las piezas obtenidas de forma ilegal.

Actas de infracción, decomiso de 46 truchas y donación

Como consecuencia directa de estas tareas de fiscalización en el embalse Alicurá, los inspectores confeccionaron un total de 20 actas de infracción dirigidas a los distintos pescadores que fueron sorprendidos incumpliendo la normativa. Cada acta recoge las irregularidades detectadas, desde la pesca nocturna con líneas de fondo hasta la falta de permisos o el uso de cebos no admitidos.

En paralelo, los agentes procedieron al decomiso de 46 ejemplares de trucha que ya habían sido extraídos del agua al momento de las actuaciones. Estas piezas fueron retiradas de la cadena de comercialización o consumo irregular, tal y como establece el protocolo para los casos de pesca furtiva.

Una vez concluido el operativo, ya en horas de la madrugada, las autoridades resolvieron que los peces decomisados no fueran descartados. En su lugar, se dispuso que las 46 truchas fueran donadas a diversas instituciones de bien público de la región, otorgando un destino social y alimentario a lo incautado.

Este tipo de decisiones pretende, por un lado, evitar el desperdicio de alimento y, por otro, convertir el resultado de una actividad ilegal en un recurso aprovechable por organizaciones que trabajan con poblaciones vulnerables. De esta manera, el procedimiento no solo tiene un carácter sancionador, sino también un componente de responsabilidad social y comunitaria.

Las donaciones se realizaron respetando las condiciones de conservación y manipulación adecuadas, de modo que las truchas pudieran ser utilizadas de forma segura en comedores, entidades benéficas u otras instituciones que brindan asistencia alimentaria en distintas localidades de la zona.

Controles en rutas y otros ámbitos de pesca de la región

En paralelo al operativo en el embalse Alicurá, se desarrollaron también controles en rutas y otros espejos de agua de la región patagónica entre la tarde del 11 de marzo y la madrugada del día 12. Estas acciones estuvieron a cargo de la División Brigada Rural y Abigeato Zona Sur, en coordinación con agentes de Fauna de las delegaciones de San Martín de los Andes y Junín de los Andes.

Los efectivos llevaron a cabo patrullajes y controles vehiculares en tramos clave de las Rutas Nacionales 40, 234 y 237, puntos con alta circulación de pescadores deportivos y turistas. El objetivo fue verificar el traslado de equipos, la tenencia de permisos y el transporte de piezas de pesca, asegurándose de que se ajustaran a los límites y requisitos establecidos por la normativa vigente.

De manera simultánea, los equipos de control se desplazaron a distintos cursos de agua y embalses de la región, entre ellos el Embalse Piedra del Águila (zonas 1 y 2) y áreas ribereñas muy frecuentadas como Bahía Valentina, Chacabuco, Limay Chico y Malahuca. En cada sitio se realizaron entrevistas a los pescadores presentes, se revisaron los artes de pesca y se comprobaron las condiciones en las que se desarrollaba la actividad.

En el marco de estas inspecciones, las autoridades confirmaron la retención de cinco cañas de pescar y diez tarros que se utilizan normalmente para modalidades de pesca artesanal no autorizadas, un fenómeno que recuerda a las incautaciones a furtivos registradas en otras campañas. Asimismo, se incautaron 32 truchas que habían sido extraídas fuera de los parámetros legales, bien por exceso en las cantidades permitidas o por incumplir las condiciones específicas del ambiente.

Además de los decomisos de pescado y la retención de equipos, se confeccionaron diez actas contravencionales por distintas infracciones a la reglamentación actual. Los responsables del operativo subrayaron que este tipo de despliegues de carácter preventivo y sancionador se mantendrán en zonas rurales y turísticas, con especial atención a los fines de semana y temporadas de mayor actividad pesquera.

Llamado a respetar el reglamento y cuidar el recurso

Tras la difusión de los resultados de estos operativos, los organismos de control aprovecharon para reiterar a la población la necesidad de cumplir estrictamente el Reglamento de Pesca Deportiva Continental Patagónico. Esto implica no solo tramitar y llevar siempre encima el permiso habilitante, sino también respetar los topes de captura, las épocas de veda y las modalidades de pesca autorizadas para cada ambiente.

Las autoridades recordaron que en numerosos sectores la pesca se realiza bajo la modalidad de captura y devolución obligatoria, precisamente para preservar las poblaciones de trucha y otras especies deportivas. En esos casos, está prohibido llevarse ejemplares fuera de lo permitido, aunque la tentación de aprovechar una buena jornada de pesca pueda ser grande.

También insisten en que la elección del equipo, los señuelos y los cebos no es un detalle menor: usar métodos no autorizados puede aumentar de forma desmedida la presión sobre el recurso y generar daños irreversibles en determinados tramos de ríos y embalses. Por eso se hace hincapié en respetar tanto las técnicas recomendadas como las cantidades máximas permitidas.

Desde el área de fauna remarcan que la pesca deportiva es una actividad de enorme valor recreativo y turístico para la Patagonia, generando movimiento económico en alojamientos, comercios y servicios relacionados. Sin embargo, subrayan que este beneficio solo puede sostenerse si se mantiene un equilibrio entre el disfrute de la actividad y la conservación del medio natural.

En ese sentido, los controles, patrullajes nocturnos y decomisos no persiguen únicamente sancionar a los infractores, sino también enviar un mensaje claro: la depredación, la pesca furtiva y el incumplimiento de las normas no tienen lugar en un modelo de pesca responsable y sostenible que piense en las generaciones futuras.

El balance de estos operativos deja claro que todavía persisten conductas irregulares, desde la pesca nocturna con líneas de fondo hasta el uso de cebos prohibidos y la ausencia de permisos; sin embargo, también muestra un esfuerzo sostenido de las autoridades por reforzar la fiscalización, decomisar las truchas obtenidas ilegalmente, derivarlas a un fin social a través de donaciones y, al mismo tiempo, concienciar a pescadores y visitantes sobre la importancia de respetar las reglas para cuidar los ríos, lagos y embalses patagónicos.

salmón Chinook en la Patagonia
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