Dénia y Tortuguero refuerzan su alianza para cuidar las tortugas marinas

  • Firma de la Alianza Tortuga entre Dénia y el Parque Nacional de Tortuguero para proteger las tortugas marinas.
  • Dénia se consolida como uno de los municipios españoles con más anidaciones de tortuga boba desde 2023.
  • El acuerdo impulsa el intercambio de conocimientos, tecnología avanzada y modelos de turismo responsable.
  • La alianza cuenta con respaldo científico, tecnológico y empresarial y se simboliza con la fusión de arenas y la suelta de tortugas.

Colaboración para proteger tortugas marinas

Dénia ha dado un paso más en su compromiso con la conservación de las tortugas marinas al formalizar una alianza internacional con el Parque Nacional de Tortuguero, en Costa Rica, uno de los enclaves más emblemáticos del planeta para la anidación de estas especies. El acuerdo, conocido como Alianza Tortuga, conecta de forma directa el litoral mediterráneo con el Caribe en torno a un objetivo común: garantizar la supervivencia de estos animales en un contexto de cambio climático.

Mediante esta cooperación, el municipio alicantino busca aprovechar la amplia experiencia de Tortuguero en la gestión de colonias de tortugas para mejorar la protección de los nidos que, cada vez con más frecuencia, aparecen en las playas dianenses. La iniciativa también aspira a implicar a la ciudadanía, al sector turístico y a las entidades locales en una estrategia conjunta de cuidado del medio marino.

Un acuerdo que une Mediterráneo y Caribe por las tortugas marinas

Alianza entre Dénia y Tortuguero

La Alianza Tortuga ha sido rubricada por el alcalde de Dénia, Vicent Grimalt, y la directora ejecutiva de la Fundación de Parques Nacionales de Costa Rica, Madeleine Vargas. El acto de firma ha contado también con la participación de la concejala de Transición Ecológica, Sandra Gertrúdix, que ha puesto el acento en la dimensión simbólica y práctica del proyecto, al describirlo como “una alianza entre dos lugares y dos mares, el Mediterráneo y el Caribe, que comparten una misma responsabilidad: proteger la vida”.

El acuerdo nace como respuesta a la llegada creciente de tortugas marinas a las costas mediterráneas, un fenómeno vinculado al calentamiento de las aguas y a la alteración de los patrones de reproducción. En este escenario, Dénia y Tortuguero se posicionan como dos puntos clave de una misma cadena de conservación global, compartiendo información, métodos y recursos para afrontar retos comunes.

Además del simbolismo, la alianza se apoya en una agenda de trabajo muy concreta, orientada tanto a la protección directa de los nidos y de los ejemplares que llegan a la costa como a la mejora de la gestión del litoral, la planificación turística y la sensibilización social. El objetivo no es solo reaccionar ante los nuevos nidos, sino anticiparse con protocolos claros y basados en la mejor evidencia científica disponible, incluyendo acciones para implicar a la ciudadanía en estas tareas.

Para las autoridades dianenses, la firma del documento supone abrir una vía estable de cooperación internacional con una institución que gestiona uno de los mayores santuarios de tortugas del mundo. En palabras de las responsables de ambas partes, la idea de fondo es sencilla: si los mares están conectados, la protección de sus especies también debe estarlo.

En este contexto, tanto Gertrúdix como Vargas han insistido en una idea que atraviesa toda la iniciativa: “proteger el mar es proteger nuestro futuro”, recordando que la conservación de las tortugas marinas actúa como indicador de la salud general de los ecosistemas costeros.

Dénia, nuevo referente español en anidación de tortuga boba

La firma de la Alianza Tortuga llega en un momento clave para el municipio: desde el verano de 2023 se ha disparado el número de anidaciones de tortuga boba (Caretta caretta) en su litoral. Este aumento ha situado a Dénia entre los municipios con mayor número de nidos documentados en España, un cambio que hasta hace pocos años resultaba impensable para muchas personas en la zona.

Las tortugas bobas que llegan a Dénia están modificando sus rutas tradicionales de reproducción, en buena medida por el incremento de la temperatura del mar y otros efectos asociados al cambio climático. Esta reconfiguración de los hábitats de puesta obliga a las administraciones locales a adaptarse a marchas forzadas, dotándose de protocolos específicos y apoyo técnico especializado.

Frente a esta situación, el municipio ha optado por no actuar en solitario y apoyarse en la experiencia de Tortuguero, donde se lleva décadas gestionando la llegada masiva de tortugas y la convivencia con la actividad humana. La experiencia costarricense en vigilancia de playas, control de amenazas, participación de la comunidad y recopilación de datos se convierte así en una referencia directa para el litoral dianense.

Mientras Dénia comienza a consolidarse como uno de los puntos emergentes de anidación de tortuga boba en España, el Parque Nacional de Tortuguero, en Costa Rica, se mantiene como un santuario de anidación de relevancia mundial. Cada año, en sus playas se contabilizan alrededor de 430.000 ejemplares anidando, en su mayoría tortugas verdes, aunque también se registran otras especies de gran interés para la conservación.

La conexión entre estos dos enclaves permite comparar realidades muy distintas pero complementarias: de un lado, un municipio europeo que empieza a adaptarse a la presencia de tortugas; de otro, un parque nacional con una larga trayectoria en la materia. Esta complementariedad es uno de los grandes activos de la alianza y una de las razones por las que se espera que sus efectos se noten en el corto y medio plazo.

Intercambio de conocimientos, tecnología y modelos de turismo responsable

El contenido de la Alianza Tortuga va mucho más allá de una declaración de intenciones. El documento recoge varias líneas de trabajo prioritarias centradas en la conservación ambiental, la gestión sostenible y el turismo responsable en zonas costeras con presencia de tortugas marinas.

Entre las principales acciones previstas se encuentra el intercambio sistemático de conocimientos, experiencias y buenas prácticas en la gestión de espacios naturales de alto valor ecológico. Técnicos y especialistas de ambas orillas podrán compartir métodos de seguimiento de nidos, estrategias de protección de hembras y crías, así como protocolos de actuación ante emergencias o amenazas concretas.

Otro de los pilares del acuerdo es la colaboración en el diseño de modelos de turismo responsable y regenerativo. La idea es que la presencia de tortugas marinas no se convierta en un simple reclamo turístico, sino en una oportunidad para fomentar visitas respetuosas con el entorno, con aforos limitados, información rigurosa y beneficios reales para la conservación.

La alianza prevé asimismo la exploración y aplicación de nuevas tecnologías para obtener datos científicos fiables que respalden la toma de decisiones. Entre las herramientas mencionadas destacan los drones térmicos, capaces de detectar la presencia de tortugas o nidos en la arena con mayor precisión y menor impacto, especialmente durante la noche o en condiciones de baja visibilidad.

Este enfoque tecnológico se complementa con la voluntad de mejorar la coordinación entre equipos de investigación, administraciones y entidades locales, de manera que la información recogida en campo se traduzca en medidas concretas: ordenación de accesos, regulación de iluminación nocturna, control de actividades en la playa o campañas específicas de concienciación.

Un impulso institucional para la gestión de las anidaciones en Dénia

El alcalde de Dénia, Vicent Grimalt, ha subrayado en varias ocasiones que este acuerdo puede suponer un punto de inflexión en la gestión de las anidaciones en las playas del municipio. Para el consistorio, la Alianza Tortuga representa una oportunidad para ordenar mejor la respuesta ante cada nuevo nido y para involucrar a todos los actores implicados, desde los servicios municipales hasta la población residente y visitante.

Grimalt ha trasladado que el Ayuntamiento deposita altas expectativas en los resultados de esta cooperación internacional, no solo en términos de protección de las tortugas, sino también en lo que respecta a la imagen de Dénia como destino comprometido con el medio ambiente. La participación activa del municipio en proyectos de este tipo contribuye, además, a reforzar su presencia en redes y foros de conservación a escala europea.

En la práctica, el acuerdo permitirá actualizar y perfeccionar los protocolos de actuación en el litoral dianense: desde la detección temprana de rastros y nidos hasta la organización de dispositivos de vigilancia, el cierre parcial de zonas de playa o la coordinación con centros especializados cuando se requiera asistencia veterinaria.

Otro aspecto que las autoridades consideran clave es la implicación de la ciudadanía. El consistorio confía en que el proyecto sirva para que vecinos, asociaciones y empresas del municipio asuman un papel activo en la protección del entorno marino, ya sea avisando ante la presencia de tortugas, respetando las áreas balizadas o participando en actividades formativas y divulgativas.

Según ha señalado el propio alcalde, la meta es que esta alianza “ayude a implicar a toda la ciudadanía en el cuidado y el respeto de un ecosistema natural tan valioso”, integrando la conservación de las tortugas en la vida cotidiana del municipio y no solo en actuaciones puntuales durante la temporada de anidación.

Apoyo científico, tecnológico y empresarial a la Alianza Tortuga

La nueva etapa de cooperación entre Dénia y Tortuguero se articula sobre tres grandes pilares institucionales y técnicos: el Ajuntament de Dénia, la Fundación de Parques Nacionales de Costa Rica y la empresa de ingeniería medioambiental y tecnológica The NeverRest Project, dirigida por Frederic Kauffmann.

The NeverRest Project aporta al convenio metodología, innovación y sistemas avanzados de obtención de datos científicos, entre los que destacan los drones térmicos presentados durante las jornadas de trabajo celebradas en Dénia. Estas herramientas permiten monitorizar amplias zonas de playa con rapidez, reduciendo molestias a los animales y mejorando la eficacia de la vigilancia.

Además del apoyo tecnológico, la Alianza Tortuga cuenta con la colaboración de diversas entidades científicas, pesqueras, portuarias y del ámbito privado, que reforzarán la capacidad operativa del proyecto. Entre ellas figuran Eucrante, el Pòsit de Dénia, Marina el Portet, Baleària, la Fundación Oceanogràfic y MR Hotels, todas con presencia o vinculación directa con el entorno marino y el turismo.

La participación de estas organizaciones permite abarcar un abanico amplio de áreas clave: desde la investigación y la conservación hasta la actividad pesquera y el transporte marítimo, pasando por la gestión portuaria y el alojamiento turístico. De esta manera, la protección de las tortugas marinas se integra en la realidad económica y social de Dénia, y no queda limitada a un ámbito estrictamente ambiental.

Para las instituciones implicadas, este entramado de colaboraciones refuerza la idea de que la conservación efectiva de las tortugas requiere sumar esfuerzos públicos y privados. El acuerdo no solo pretende mejorar la situación en las playas dianenses, sino también servir como ejemplo de cómo un municipio europeo puede alinearse con un referente internacional de conservación para impulsar cambios tangibles.

Fusión de arenas y suelta de tortugas: un gesto simbólico con mucho fondo

Tras la firma formal del acuerdo, las autoridades y entidades participantes han protagonizado un acto simbólico de “fusión de arenas”. En esta ceremonia se mezcló arena procedente de la playa de Punta del Raset de Dénia con arena del Parque Nacional de Tortuguero, escenificando la unión entre ambos territorios y su compromiso compartido con la protección de las tortugas marinas.

Este gesto, sencillo pero cargado de significado, pretende recordar que las playas de uno y otro lado del Atlántico forman parte de un mismo sistema interconectado, donde las decisiones y acciones locales pueden tener repercusiones a escala global. La fusión de arenas se ha concebido como un símbolo de cooperación duradera, más allá de la foto del momento.

Como colofón a la jornada, se realizó la suelta de dos ejemplares de tortuga boba en la playa de Punta del Raset. Estos animales proceden del ARCA del Mar del Oceanogràfic de València, un centro especializado en la recuperación de fauna marina que colabora habitualmente en tareas de rescate, rehabilitación y devolución al mar de tortugas y otras especies. La suelta recuerda acciones como la liberación de tortugas como herramienta de educación ambiental.

La liberación de estos ejemplares sirvió como una muestra práctica del tipo de acciones que se quieren potenciar en el marco de la alianza: intervenciones basadas en criterios científicos, con la participación coordinada de administraciones, centros de investigación y entidades locales. Este tipo de devoluciones al mar se complementan con iniciativas mayores, como las que protegen y liberan ejemplares para frenar el tráfico.

Más allá de la carga emotiva del momento, tanto la fusión de arenas como la suelta de tortugas se han planteado como herramientas de sensibilización, con capacidad para acercar a la población a la realidad de estas especies y a los desafíos que afrontan. La intención es que quienes presencian estos actos entiendan que la supervivencia de las tortugas depende, en buena medida, de gestos cotidianos: respetar los avisos en las playas, evitar la contaminación y asumir que el mar no es un recurso infinito.

Con la puesta en marcha de la Alianza Tortuga, Dénia y Tortuguero consolidan una red de cooperación que combina ciencia, tecnología, participación ciudadana y compromiso institucional, situando a la protección de las tortugas marinas en el centro de su agenda común y marcando un camino a seguir para otros territorios que se enfrentan a los efectos del cambio climático en sus costas.

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