ImagÃnate ser un diminuto crustáceo de apenas un milÃmetro de tamaño. En un mundo donde cualquier pez parece un monstruo gigante, la vida se vuelve una carrera constante por no acabar en las fauces de alguien. Las pulgas de agua, conocidas cientÃficamente como Daphnia, han tenido que ingeniárselas para no desaparecer del mapa, desarrollando trucos que dejarÃan en ridÃculo a cualquier agente secreto.
Tácticas de evasión y el arte del espionaje quÃmico

Para no acabar siendo el almuerzo de nadie, las Daphnia han implementado un sistema de transporte diario. Durante el dÃa, cuando la luz es intensa y los peces están más activos, se mantienen en las capas más profundas y oscuras del agua. Solo cuando cae la noche se atreven a subir a la superficie para darse un festÃn de algas, llegando a realizar desplazamientos verticales de hasta 60 metros cada jornada.
Mutaciones fÃsicas para sobrevivir al ataque

En el caso de la Daphnia pulex, la lucha es constante contra las larvas del dÃptero Chaoborus. Estas larvas emiten feromonas que los juveniles de Daphnia reconocen, respondiendo con la creación de unos «dientes de cuello», que son protuberancias afiladas que aparecen en la siguiente muda del caparazón. Aunque esto les salva la vida, tiene un coste: su periodo de desarrollo se alarga considerablemente.
La ciencia detrás de los receptores quÃmicos
AnatomÃa y curiosidades de estos crustáceos
- Utilidad en acuarios: Son un alimento vivo excelente para peces.
- Indicadores ecológicos: Su desaparición suele avisar de que el agua está contaminada.
- Tipos: Existen especies herbÃvoras (dulce y salada) y carnÃvoras (marinas), siendo estas últimas las que pueden provocar picor al bañarnos en la playa.