Día Mundial del Pulpo: ciencia, océanos y economía

  • El 8 de octubre se celebra el Día Mundial del Pulpo, impulsado por TONMO para divulgar ciencia y conservación.
  • Avances clave: receptores quimiotáctiles en ventosas y sistema nervioso semiautónomo que permite decisiones locales.
  • La pesca del pulpo es estratégica: Yucatán y Galicia muestran la relevancia económica y la necesidad de vedas eficaces.
  • Alta demanda global, cambios por el clima y consumo a la baja en hogares españoles marcan el mercado actual.

Día Mundial del Pulpo

Cada 8 de octubre se conmemora el Día Mundial del Pulpo, una fecha que pone el foco en la ciencia, la conservación y el impacto social de uno de los invertebrados más singulares del planeta. Este cefalópodo fascina por su ingenio, su camuflaje y su manera de interactuar con el entorno.

La efeméride, también conocida como Día Internacional del Pulpo, sirve de altavoz para investigadores, pescadores y ciudadanos, y brinda una oportunidad para revisar qué sabemos sobre su biología, cómo se gestiona su pesca y qué retos asoman en un océano cambiante.

Qué conmemora el Día Mundial del Pulpo

La iniciativa nació en la comunidad especializada TONMO (The Octopus News Magazine Online) con la idea de difundir conocimiento y promover la conservación de los pulpos y su hábitat. El objetivo es sencillo: acercar la ciencia a la sociedad y fomentar prácticas responsables que garanticen su futuro.

Durante esta jornada se subraya el papel ecológico del pulpo como regulador de poblaciones de crustáceos y peces pequeños, su importancia cultural y gastronómica en numerosas regiones costeras y la necesidad de proteger los ecosistemas marinos de los que depende.

Pulpos en el océano

Un cerebro en cada brazo: así sienten y deciden

Investigaciones recientes han mostrado que el sistema nervioso del pulpo funciona de forma distribuida: cada brazo cuenta con millones de neuronas capaces de operar de manera semiautónoma, lo que permite respuestas rápidas sin esperar órdenes del cerebro central.

Un estudio de referencia publicado en la revista Cell y difundido por Harvard detalló una familia de receptores en las ventosas, los llamados receptores quimiotáctiles, que combinan tacto y algo parecido al gusto para identificar moléculas poco solubles en agua presentes en superficies y presas.

Al clonar estos receptores e introducirlos en sistemas modelo, el equipo comprobó que se activan ante compuestos como los terpenoides, mientras que sustancias hidrosolubles típicas, como sales y azúcares, no desencadenan señal. En acuarios, los pulpos respondían solo a zonas con dichas moléculas.

La diversidad de respuestas de estos sensores y su diálogo con el sistema nervioso del brazo ayudan a explicar comportamientos complejos: cada extremidad puede explorar, discriminar y tomar decisiones locales, y al mismo tiempo coordinarse con el resto cuando la situación lo exige.

Habilidades sorprendentes: memoria y herramientas

Más allá de las ventosas, los pulpos destacan por su aprendizaje. Se ha observado que resuelven laberintos, abren recipientes y recuerdan estrategias durante días, una capacidad poco común en invertebrados y vinculada a su plástica conducta.

En la naturaleza, diferentes especies construyen guaridas, tapan entradas con piedras y aprovechan elementos disponibles como protección. El caso más célebre es el de Amphioctopus marginatus, que recolecta cáscaras de coco para usarlas como refugio portátil, un comportamiento que denota planificación y comprensión espacial.

Su repertorio incluye, además, cambios de color y textura en milisegundos para camuflarse o comunicarse, así como ingeniosas estrategias defensivas que subrayan su inteligencia práctica en entornos complejos.

Genética y plasticidad neuronal

A nivel molecular, investigaciones citadas por medios científicos indican actividad destacada de transposones de la familia LINE en regiones cerebrales del pulpo relacionadas con aprendizaje y memoria. Estos elementos móviles podrían contribuir a su flexibilidad neural y a la rápida adaptación a estímulos cambiantes.

Esos hallazgos encajan con la idea de un sistema nervioso muy dinámico que, junto a la sensibilidad quimiotáctil de las ventosas y el control distribuido de los brazos, dota al pulpo de un repertorio cognitivo inusual entre los invertebrados.

Pesca y sostenibilidad: Yucatán y otras latitudes

En México, especialmente en Yucatán, la pesquería del pulpo es clave para miles de familias. En campañas recientes, la producción anual ha superado las 24.000 toneladas y en 2024–2025 ronda las 28.000, con aproximadamente un 70 % destinado a exportación hacia mercados como España, Italia y Japón.

La temporada de captura va del 1 de agosto al 15 de diciembre, mientras que la veda se extiende del 16 de diciembre al 31 de julio, una medida que permite la recuperación de las poblaciones y ayuda a sostener la actividad. En los primeros meses de campaña se han registrado volúmenes elevados gracias a condiciones ambientales favorables.

La conservación afronta retos crecientes. Estudios en Marine Pollution Bulletin documentan que al menos 24 especies de cefalópodos recurren a residuos marinos (botellas, latas, plásticos) como refugio o soporte de puestas por falta de conchas naturales, un síntoma de la presión que ejerce la contaminación sobre los hábitats.

Además del contacto con compuestos tóxicos y metales pesados, la degradación de praderas marinas y arrecifes amenaza a la especie. Respetar las vedas, reducir la basura en el mar y promover pesca responsable son pasos esenciales para garantizar la sostenibilidad.

En el Atlántico nororiental, Galicia ha reportado mejores capturas tras ampliar paradas y ajustar la gestión, con más tamaño y abundancia al reabrir la temporada; en contraste, algunas flotas como la asturiana han alertado de baja presencia este año, lo que refuerza la necesidad de medidas adaptativas por zonas.

Mercado, consumo y cambio climático

La unidad Globefish (FAO) señala que muchos países están refuerzo de vedas y reformas para asegurar la sostenibilidad en un contexto de alta demanda y oferta limitada. Marruecos y Mauritania destacan como proveedores del mercado europeo; Vietnam y China también tienen peso a escala global.

España figura entre los principales importadores y reexportadores una vez transformado el producto, con flujos hacia Italia, Portugal y Estados Unidos. En paralelo, en los hogares españoles el consumo de pulpos y calamares cayó un 5,6 % interanual hasta 28,16 millones de kilos, con el gasto un 1,5 % menor (456,2 millones de euros) y un precio medio un 4,3 % más alto; las conservas sufrieron descensos más acusados.

El calentamiento del mar está alterando la distribución: se ha descrito un ‘florecimiento’ del pulpo en aguas británicas vinculado a temperaturas elevadas, un fenómeno que beneficia capturas locales pero que añade volatilidad a la disponibilidad global, según advierte la FAO.

El Día Mundial del Pulpo recuerda que la combinación de avances científicos, gestión pesquera con vedas efectivas y reducción de la contaminación es la vía para que este invertebrado, tan ingenioso como vulnerable, siga habitando nuestros mares y sosteniendo a las comunidades que dependen de él.

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