Docenas de tortugas bobas nacen en la playa de Levante de Benidorm: operativo, liberación en Ti Ximo y por qué importa

  • Nacen varias decenas de tortugas bobas en Levante; 37 crĆ­as vivas y 2 muertas, con protocolo activado.
  • 30 crĆ­as se liberan en la cala del Ti Ximo y 7 entran en head-starting en la Fundación OceanogrĆ fic.
  • Benidorm consolida anidaciones: suelta en Poniente de 9 crĆ­as de la puesta anterior y filopatrĆ­a como razón de retorno.
  • 2025 suma 12 nidos en la Comunitat; se recomiendan avisos al 112 y no manipular neonatos.

Tortugas bobas en la playa de Levante

La noche en Benidorm dejó una estampa inolvidable: en plena playa de Levante, a la altura del Paseo y frente a la avenida de Madrid, comenzaron a salir de la arena varias decenas de crías de tortuga boba. Los paseantes no daban crédito y avisaron a emergencias, desencadenando un operativo que culminó con la protección de los neonatos, su liberación controlada y la activación de protocolos científicos y de conservación. Un nacimiento masivo en el corazón urbano de la bahía que confirma el buen estado del litoral.

El episodio no es aislado: se suma a otros hitos recientes en la ciudad y en toda la Comunitat Valenciana, como la suelta en Poniente de nueve tortugas nacidas el año anterior y la intensa temporada de anidación que estÔ viviendo el MediterrÔneo occidental. La coordinación entre Policía Local, la Universitat de València, la Fundación Oceanogràfic y ONG especializadas ha sido clave para que todo saliera bien desde el primer minuto.

Un alumbramiento en pleno Levante: cómo ocurrió y dónde

CrĆ­as de tortuga boba en la arena

En torno a medianoche, se multiplicaron las llamadas al 112 y a la Policía Local: varios testigos que paseaban por el Paseo de Levante alertaban de pequeñas tortugas desplazÔndose por la arena en dirección al mar, a la altura del número 26 de la avenida de Madrid. El punto exacto del avistamiento permitió activar con rapidez el dispositivo y acotar la zona para impedir molestias y pisadas accidentales.

Las primeras actuaciones, ya sobre la arena, incluyeron la delimitación del entorno y la custodia de las crías a la espera de los equipos técnicos. En total, se localizaron 39 ejemplares, de los cuales 37 estaban vivos y dos aparecieron sin vida. La cifra, elevada para un entorno tan urbanizado, subraya la capacidad de la especie para adaptarse cuando encuentra playas seguras.

Hasta el lugar acudieron varias dotaciones policiales, la concejala de Playas y Medio Ambiente, Mónica Gómez, y el guarda rural del Ayuntamiento, que colaboraron de inmediato con los científicos y voluntarios. La presencia institucional facilitó el despliegue de un protocolo que la ciudad ya conoce por experiencias recientes.

Durante la noche, los equipos de la Universitat de València, la Fundación Oceanogràfic y la ONG Xaloc rastrearon la arena para localizar el nido. Siguieron huellas en un perímetro amplio, pero no hallaron un foco de mayor densidad que delatase su ubicación exacta. La búsqueda fue meticulosa, aunque el nido permaneció esquivo pese a los rastros visibles.

Las autoridades y los técnicos advirtieron que podrían verse mÔs neonatos horas después, ya que en un mismo nido la eclosión se escalona en el tiempo. Por ello, se pidió a vecinos y visitantes que no manipulasen a las crías; únicamente, si hiciera falta, impedir su entrada inmediata al agua y llamar de forma urgente al 112. La recomendación principal fue clara: no tocar y avisar de inmediato.

Un dispositivo coordinado para proteger y estudiar a las crĆ­as

Operativo de protección de tortugas marinas

El protocolo activado integra a varios actores con funciones complementarias: Policía Local para acordonar y asegurar el entorno, la Universitat de València para el seguimiento científico, la Fundación Oceanogràfic para la valoración veterinaria y manejo de las crías, y la ONG Xaloc para reforzar con voluntariado y experiencia de campo. Esta suma de capacidades acelera decisiones y reduce riesgos para los animales.

Mientras se esperaba la llegada de biólogos y veterinarios, los agentes mantuvieron a salvo a los neonatos detectados, evitando deslumbramientos, pisadas y desorientación por fuentes de luz. A su llegada, los equipos especialistas tomaron el relevo y continuaron con la evaluación individual. El trabajo conjunto permitió custodiar a todas las crías localizadas sin incidentes.

Se priorizó la integridad física de cada ejemplar y el control del entorno. Una vez garantizada, los técnicos aplicaron los procedimientos estÔndar: medición bÔsica, observación de la movilidad y verificación del estado general antes de tomar decisiones sobre liberación o ingreso en cuidados especializados. El objetivo fue equilibrar ciencia y conservación con la mÔxima celeridad.

Para minimizar el estrés, se evitó el uso de luz blanca intensa y se apostó por luz roja, una prÔctica habitual en estas intervenciones nocturnas. Este enfoque, visto también en otras playas valencianas, reduce la desorientación de los neonatos que se guían por señales luminosas. La iluminación adecuada es un factor crítico para el éxito del operativo.

El registro de datos biométricos y de comportamiento proporciona información valiosa a los investigadores. Dimensiones del caparazón, respuesta motora o peso ayudan a evaluar el estado de las cohortes y a mejorar futuros protocolos. Medir, documentar y aprender de cada eclosión optimiza la conservación a medio plazo.

De Levante a la cala del Ti o Tío Ximo: liberación y crianza controlada

Liberación de tortugas marinas en cala

De las crías localizadas con vida, 30 fueron devueltas al mar antes de amanecer en la cala del Ti Ximo (también conocida como Tío Ximo), seleccionada por sus condiciones de resguardo y menor presión lumínica. La evaluación sanitaria y de medidas realizada por los especialistas fue determinante para autorizar ese retorno temprano. Elegir un punto de suelta protegido eleva la probabilidad de supervivencia de los neonatos.

Las siete crías restantes ingresaron en las instalaciones de la Fundación Oceanogràfic para participar durante un año en el programa de head-starting. Este enfoque, extendido por el MediterrÔneo occidental, consiste en criar temporalmente a los neonatos bajo cuidado veterinario hasta que alcanzan un tamaño y una condición física que reducen su vulnerabilidad. Se trata de ganar tiempo en la etapa mÔs crítica de su vida.

En este periodo de crianza, las tortugas reciben alimentación controlada, revisiones periódicas y seguimiento técnico. Cuando superan ese primer tramo tan delicado, vuelven al mar con mÔs opciones de prosperar en un entorno natural donde la mortalidad de crías suele ser muy elevada. El head-starting no sustituye la protección del hÔbitat, pero la complementa con resultados tangibles.

La experiencia reciente de Benidorm avala este método: nueve juveniles que nacieron el año anterior en la ciudad han sido devueltos al mar tras completar su crianza en la Fundación Oceanogràfic. La liberación pública, ademÔs, refuerza la educación ambiental y el vínculo ciudadano con la conservación. Cuando la ciencia se abre a la comunidad, crece la conciencia y el apoyo social.

Aunque el impulso de ver a una cría hace pensar en ayudarla con las manos, el manejo debe quedar en manos expertas. Solo en situaciones puntuales, y para evitar riesgos inmediatos, se recomienda mantenerla a salvo sin introducirla en el agua y avisar al 112. La intervención mínima y el aviso rÔpido marcan la diferencia.

El precedente en Poniente: emoción, ciencia y mucha pedagogía

Suelta de tortugas con escolares

La playa de Poniente acogió, en un acto multitudinario y cargado de emoción, la suelta al mar de nueve ejemplares de tortuga boba nacidos el verano anterior en ese mismo arenal. Asistieron escolares de los colegios La Cala, El Murtal y Bautista Lledó, ademÔs de vecinos, turistas, representantes municipales, personal de la Fundación Oceanogràfic y profesionales de empresas y concesionarias vinculadas a la gestión de playas y medio ambiente. La participación social convirtió la conservación en una experiencia compartida.

El alcalde, Toni Pérez, participó junto a la concejala de Playas y Medio Ambiente, Mónica Gómez, y otros miembros de la corporación. También acudieron, en representación de la entidad científica, responsables de la Fundación Oceanogràfic; nueve escolares pudieron intervenir directamente en la suelta. Implicar a la comunidad educativa siembra conocimiento y compromiso para el futuro.

En aquella anidación de Poniente, la madre puso 27 huevos y, tras completar el desove de madrugada, regresó al mar. El aviso ciudadano permitió balizar el nido de inmediato y activar el protocolo. Posteriormente, equipos del Institut Cavanilles de la Universitat de València y del Oceanogràfic recuperaron los huevos para incubarlos en condiciones controladas. De esa puesta nacieron los nueve ejemplares liberados un año después.

La suelta en el mismo tramo de costa donde nacieron responde al principio de la filopatrƭa: dƩcadas mƔs tarde, las hembras adultas regresan a la zona natal para anidar. Conservar esa referencia geogrƔfica favorece la persistencia de la especie en playas adecuadas. La filopatrƭa explica por quƩ es tan importante liberar en la playa de origen.

Una temporada intensa de nidos en la Comunitat Valenciana y cómo actuar

El litoral valenciano vive un año especialmente activo, con 12 nidos de tortuga boba registrados hasta la fecha. En la provincia de Castellón se han confirmado puestas en Almassora, Nules, Alcossebre y Peñíscola; en la de Valencia debutaron El Puig y Piles; y en Alicante se concentra el mayor número, con nidos en Dénia, Elche, Benidorm y El Campello. Este mapa de anidaciones sitúa a la Comunitat como enclave clave del MediterrÔneo occidental.

La cifra convierte al año en uno de los periodos con mÔs anidaciones conocidas en la región, consolidando la expansión de la especie hacia nuestras costas. Ese avance convive con amenazas crecientes, por lo que la vigilancia, la ciencia y la implicación ciudadana resultan decisivas. MÔs nidos no significa bajar la guardia, sino redoblar la protección.

La tortuga boba figura como Vulnerable en la Lista Roja de la UICN por múltiples presiones: pérdida de playas aptas para la puesta, contaminación, capturas accidentales y efectos del cambio climÔtico, entre otras. Una sola eclosión exitosa no compensa por sí sola estas amenazas. La conservación efectiva combina protección del hÔbitat, investigación y educación.

La Fundación Oceanogràfic, en coordinación con administraciones públicas, pescadores, técnicos ambientales y ciudadanía, desarrolla líneas de investigación, rescate y recuperación y educación que refuerzan la protección de esta especie emblemÔtica. Su papel articulador, junto a universidades y ONGs, estÔ detrÔs de muchos de los éxitos recientes. Tejer alianzas multiplica el alcance de cada esfuerzo.

Ejemplos como el de Dénia ilustran la dinÔmica de una eclosión controlada: a eso de las 22:30, asomó la primera cría en la playa de Les Albaranes; en media hora emergieron decenas y se estimó que unas 70 nacieron esa noche, con una treintena mÔs pendientes de salir en horas siguientes. Los turnos de guardia y la iluminación roja permitieron un manejo seguro.

Voluntarios y técnicos recogieron cuidadosamente a las crías para su revisión; mÔs tarde, investigadores de la Universitat de València tomaron medidas como el tamaño del caparazón y veterinarios del Oceanogràfic evaluaron su movilidad y estado general, destacando incluso su buena herencia genética. La evaluación sanitaria previa a la suelta es tan esencial como discreta.

Si te encuentras con una crĆ­a en la arena, estas pautas marcan la diferencia:

  • MantĆ©n distancia, evita tocarla y no uses flash ni luces blancas intensas; si dispones de luz roja, mejor. La luz inadecuada desorienta a los neonatos.
  • Si corre peligro inmediato, colócala temporalmente a salvo de pisadas o depredadores, sin introducirla en el agua. Manipulación mĆ­nima y con calma.
  • Llama al 112 y describe el punto exacto (referencias como nĆŗmero de portal o pasarela ayudan). Un aviso claro acelera el protocolo.
  • No intentes buscar el nido ni sigas las huellas por tu cuenta; deja esa labor a los equipos especializados. Evitar alteraciones del sustrato es crucial.

En palabras del alcalde, la naturaleza ha vuelto a sorprender en pleno centro urbano y, por segundo verano consecutivo, las tortugas han elegido Benidorm para desovar: el año pasado en Poniente y ahora en Levante. El mensaje que deja el consistorio es optimista: playas cuidadas, mar limpio y comunidad implicada. El litoral saludable es la mejor tarjeta de presentación para que la vida marina prospere.

Lo vivido en Levante, la suelta en Poniente y la cascada de nidos en la Comunitat dibujan un escenario esperanzador, pero exigente: requiere protocolos Ôgiles, ciencia aplicada y ciudadanía atenta que sepa cómo actuar. Proteger cada cría y cada nido hoy es invertir en las futuras hembras que, dentro de décadas, volverÔn a estas playas a anidar.

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