La noche en Benidorm dejó una estampa inolvidable: en plena playa de Levante, a la altura del Paseo y frente a la avenida de Madrid, comenzaron a salir de la arena varias decenas de crĆas de tortuga boba. Los paseantes no daban crĆ©dito y avisaron a emergencias, desencadenando un operativo que culminó con la protección de los neonatos, su liberación controlada y la activación de protocolos cientĆficos y de conservación. Un nacimiento masivo en el corazón urbano de la bahĆa que confirma el buen estado del litoral.
El episodio no es aislado: se suma a otros hitos recientes en la ciudad y en toda la Comunitat Valenciana, como la suelta en Poniente de nueve tortugas nacidas el aƱo anterior y la intensa temporada de anidación que estĆ” viviendo el MediterrĆ”neo occidental. La coordinación entre PolicĆa Local, la Universitat de ValĆØncia, la Fundación OceanogrĆ fic y ONG especializadas ha sido clave para que todo saliera bien desde el primer minuto.
Un alumbramiento en pleno Levante: cómo ocurrió y dónde

En torno a medianoche, se multiplicaron las llamadas al 112 y a la PolicĆa Local: varios testigos que paseaban por el Paseo de Levante alertaban de pequeƱas tortugas desplazĆ”ndose por la arena en dirección al mar, a la altura del nĆŗmero 26 de la avenida de Madrid. El punto exacto del avistamiento permitió activar con rapidez el dispositivo y acotar la zona para impedir molestias y pisadas accidentales.
Las primeras actuaciones, ya sobre la arena, incluyeron la delimitación del entorno y la custodia de las crĆas a la espera de los equipos tĆ©cnicos. En total, se localizaron 39 ejemplares, de los cuales 37 estaban vivos y dos aparecieron sin vida. La cifra, elevada para un entorno tan urbanizado, subraya la capacidad de la especie para adaptarse cuando encuentra playas seguras.
Hasta el lugar acudieron varias dotaciones policiales, la concejala de Playas y Medio Ambiente, Mónica Gómez, y el guarda rural del Ayuntamiento, que colaboraron de inmediato con los cientĆficos y voluntarios. La presencia institucional facilitó el despliegue de un protocolo que la ciudad ya conoce por experiencias recientes.
Durante la noche, los equipos de la Universitat de ValĆØncia, la Fundación OceanogrĆ fic y la ONG Xaloc rastrearon la arena para localizar el nido. Siguieron huellas en un perĆmetro amplio, pero no hallaron un foco de mayor densidad que delatase su ubicación exacta. La bĆŗsqueda fue meticulosa, aunque el nido permaneció esquivo pese a los rastros visibles.
Las autoridades y los tĆ©cnicos advirtieron que podrĆan verse mĆ”s neonatos horas despuĆ©s, ya que en un mismo nido la eclosión se escalona en el tiempo. Por ello, se pidió a vecinos y visitantes que no manipulasen a las crĆas; Ćŗnicamente, si hiciera falta, impedir su entrada inmediata al agua y llamar de forma urgente al 112. La recomendación principal fue clara: no tocar y avisar de inmediato.
Un dispositivo coordinado para proteger y estudiar a las crĆas
El protocolo activado integra a varios actores con funciones complementarias: PolicĆa Local para acordonar y asegurar el entorno, la Universitat de ValĆØncia para el seguimiento cientĆfico, la Fundación OceanogrĆ fic para la valoración veterinaria y manejo de las crĆas, y la ONG Xaloc para reforzar con voluntariado y experiencia de campo. Esta suma de capacidades acelera decisiones y reduce riesgos para los animales.
Mientras se esperaba la llegada de biólogos y veterinarios, los agentes mantuvieron a salvo a los neonatos detectados, evitando deslumbramientos, pisadas y desorientación por fuentes de luz. A su llegada, los equipos especialistas tomaron el relevo y continuaron con la evaluación individual. El trabajo conjunto permitió custodiar a todas las crĆas localizadas sin incidentes.
Se priorizó la integridad fĆsica de cada ejemplar y el control del entorno. Una vez garantizada, los tĆ©cnicos aplicaron los procedimientos estĆ”ndar: medición bĆ”sica, observación de la movilidad y verificación del estado general antes de tomar decisiones sobre liberación o ingreso en cuidados especializados. El objetivo fue equilibrar ciencia y conservación con la mĆ”xima celeridad.
Para minimizar el estrĆ©s, se evitó el uso de luz blanca intensa y se apostó por luz roja, una prĆ”ctica habitual en estas intervenciones nocturnas. Este enfoque, visto tambiĆ©n en otras playas valencianas, reduce la desorientación de los neonatos que se guĆan por seƱales luminosas. La iluminación adecuada es un factor crĆtico para el Ć©xito del operativo.
El registro de datos biométricos y de comportamiento proporciona información valiosa a los investigadores. Dimensiones del caparazón, respuesta motora o peso ayudan a evaluar el estado de las cohortes y a mejorar futuros protocolos. Medir, documentar y aprender de cada eclosión optimiza la conservación a medio plazo.
De Levante a la cala del Ti o TĆo Ximo: liberación y crianza controlada

De las crĆas localizadas con vida, 30 fueron devueltas al mar antes de amanecer en la cala del Ti Ximo (tambiĆ©n conocida como TĆo Ximo), seleccionada por sus condiciones de resguardo y menor presión lumĆnica. La evaluación sanitaria y de medidas realizada por los especialistas fue determinante para autorizar ese retorno temprano. Elegir un punto de suelta protegido eleva la probabilidad de supervivencia de los neonatos.
Las siete crĆas restantes ingresaron en las instalaciones de la Fundación OceanogrĆ fic para participar durante un aƱo en el programa de head-starting. Este enfoque, extendido por el MediterrĆ”neo occidental, consiste en criar temporalmente a los neonatos bajo cuidado veterinario hasta que alcanzan un tamaƱo y una condición fĆsica que reducen su vulnerabilidad. Se trata de ganar tiempo en la etapa mĆ”s crĆtica de su vida.
En este periodo de crianza, las tortugas reciben alimentación controlada, revisiones periódicas y seguimiento tĆ©cnico. Cuando superan ese primer tramo tan delicado, vuelven al mar con mĆ”s opciones de prosperar en un entorno natural donde la mortalidad de crĆas suele ser muy elevada. El head-starting no sustituye la protección del hĆ”bitat, pero la complementa con resultados tangibles.
La experiencia reciente de Benidorm avala este mĆ©todo: nueve juveniles que nacieron el aƱo anterior en la ciudad han sido devueltos al mar tras completar su crianza en la Fundación OceanogrĆ fic. La liberación pĆŗblica, ademĆ”s, refuerza la educación ambiental y el vĆnculo ciudadano con la conservación. Cuando la ciencia se abre a la comunidad, crece la conciencia y el apoyo social.
Aunque el impulso de ver a una crĆa hace pensar en ayudarla con las manos, el manejo debe quedar en manos expertas. Solo en situaciones puntuales, y para evitar riesgos inmediatos, se recomienda mantenerla a salvo sin introducirla en el agua y avisar al 112. La intervención mĆnima y el aviso rĆ”pido marcan la diferencia.
El precedente en Poniente: emoción, ciencia y mucha pedagogĆa

La playa de Poniente acogió, en un acto multitudinario y cargado de emoción, la suelta al mar de nueve ejemplares de tortuga boba nacidos el verano anterior en ese mismo arenal. Asistieron escolares de los colegios La Cala, El Murtal y Bautista Lledó, ademÔs de vecinos, turistas, representantes municipales, personal de la Fundación Oceanogrà fic y profesionales de empresas y concesionarias vinculadas a la gestión de playas y medio ambiente. La participación social convirtió la conservación en una experiencia compartida.
El alcalde, Toni PĆ©rez, participó junto a la concejala de Playas y Medio Ambiente, Mónica Gómez, y otros miembros de la corporación. TambiĆ©n acudieron, en representación de la entidad cientĆfica, responsables de la Fundación OceanogrĆ fic; nueve escolares pudieron intervenir directamente en la suelta. Implicar a la comunidad educativa siembra conocimiento y compromiso para el futuro.
En aquella anidación de Poniente, la madre puso 27 huevos y, tras completar el desove de madrugada, regresó al mar. El aviso ciudadano permitió balizar el nido de inmediato y activar el protocolo. Posteriormente, equipos del Institut Cavanilles de la Universitat de València y del Oceanogrà fic recuperaron los huevos para incubarlos en condiciones controladas. De esa puesta nacieron los nueve ejemplares liberados un año después.
La suelta en el mismo tramo de costa donde nacieron responde al principio de la filopatrĆa: dĆ©cadas mĆ”s tarde, las hembras adultas regresan a la zona natal para anidar. Conservar esa referencia geogrĆ”fica favorece la persistencia de la especie en playas adecuadas. La filopatrĆa explica por quĆ© es tan importante liberar en la playa de origen.
Una temporada intensa de nidos en la Comunitat Valenciana y cómo actuar
El litoral valenciano vive un aƱo especialmente activo, con 12 nidos de tortuga boba registrados hasta la fecha. En la provincia de Castellón se han confirmado puestas en Almassora, Nules, Alcossebre y PeƱĆscola; en la de Valencia debutaron El Puig y Piles; y en Alicante se concentra el mayor nĆŗmero, con nidos en DĆ©nia, Elche, Benidorm y El Campello. Este mapa de anidaciones sitĆŗa a la Comunitat como enclave clave del MediterrĆ”neo occidental.
La cifra convierte al año en uno de los periodos con mÔs anidaciones conocidas en la región, consolidando la expansión de la especie hacia nuestras costas. Ese avance convive con amenazas crecientes, por lo que la vigilancia, la ciencia y la implicación ciudadana resultan decisivas. MÔs nidos no significa bajar la guardia, sino redoblar la protección.
La tortuga boba figura como Vulnerable en la Lista Roja de la UICN por múltiples presiones: pérdida de playas aptas para la puesta, contaminación, capturas accidentales y efectos del cambio climÔtico, entre otras. Una sola eclosión exitosa no compensa por sà sola estas amenazas. La conservación efectiva combina protección del hÔbitat, investigación y educación.
La Fundación OceanogrĆ fic, en coordinación con administraciones pĆŗblicas, pescadores, tĆ©cnicos ambientales y ciudadanĆa, desarrolla lĆneas de investigación, rescate y recuperación y educación que refuerzan la protección de esta especie emblemĆ”tica. Su papel articulador, junto a universidades y ONGs, estĆ” detrĆ”s de muchos de los Ć©xitos recientes. Tejer alianzas multiplica el alcance de cada esfuerzo.
Ejemplos como el de DĆ©nia ilustran la dinĆ”mica de una eclosión controlada: a eso de las 22:30, asomó la primera crĆa en la playa de Les Albaranes; en media hora emergieron decenas y se estimó que unas 70 nacieron esa noche, con una treintena mĆ”s pendientes de salir en horas siguientes. Los turnos de guardia y la iluminación roja permitieron un manejo seguro.
Voluntarios y tĆ©cnicos recogieron cuidadosamente a las crĆas para su revisión; mĆ”s tarde, investigadores de la Universitat de ValĆØncia tomaron medidas como el tamaƱo del caparazón y veterinarios del OceanogrĆ fic evaluaron su movilidad y estado general, destacando incluso su buena herencia genĆ©tica. La evaluación sanitaria previa a la suelta es tan esencial como discreta.
Si te encuentras con una crĆa en la arena, estas pautas marcan la diferencia:
- MantƩn distancia, evita tocarla y no uses flash ni luces blancas intensas; si dispones de luz roja, mejor. La luz inadecuada desorienta a los neonatos.
- Si corre peligro inmediato, colócala temporalmente a salvo de pisadas o depredadores, sin introducirla en el agua. Manipulación mĆnima y con calma.
- Llama al 112 y describe el punto exacto (referencias como nĆŗmero de portal o pasarela ayudan). Un aviso claro acelera el protocolo.
- No intentes buscar el nido ni sigas las huellas por tu cuenta; deja esa labor a los equipos especializados. Evitar alteraciones del sustrato es crucial.
En palabras del alcalde, la naturaleza ha vuelto a sorprender en pleno centro urbano y, por segundo verano consecutivo, las tortugas han elegido Benidorm para desovar: el año pasado en Poniente y ahora en Levante. El mensaje que deja el consistorio es optimista: playas cuidadas, mar limpio y comunidad implicada. El litoral saludable es la mejor tarjeta de presentación para que la vida marina prospere.
Lo vivido en Levante, la suelta en Poniente y la cascada de nidos en la Comunitat dibujan un escenario esperanzador, pero exigente: requiere protocolos Ć”giles, ciencia aplicada y ciudadanĆa atenta que sepa cómo actuar. Proteger cada crĆa y cada nido hoy es invertir en las futuras hembras que, dentro de dĆ©cadas, volverĆ”n a estas playas a anidar.
