Dos tortugas bobas regresan al mar tras su recuperación en San Amaro

  • CECAM libera dos tortugas bobas en la playa de San Amaro tras semanas de recuperación por ingestión de plásticos.
  • La suelta se acompañó de una charla para niños y de una recogida improvisada de residuos en la arena.
  • Protocolo de cuidados: baño en agua dulce, control de flotabilidad, paso a tanques de agua salada y expulsión natural de plásticos.
  • Colaboración de buzos de la Almadraba, GEAS y particulares; se insiste en reforzar la conciencia ambiental, sobre todo entre adultos.

Tortugas bobas regresan al mar

La Playa de San Amaro fue escenario este domingo, en torno a las 11:00 horas, de la liberación de dos tortugas bobas recuperadas por el Centro de Estudios y Conservación de Animales Marinos. La actividad, abierta a la ciudadanía, combinó suelta y educación ambiental para los más pequeños y sumó, sobre la marcha, una recogida de plásticos al detectarse abundantes residuos en la arena.

Los ejemplares, un macho y una hembra de Caretta caretta, volvieron al océano tras pasar un periodo de cuidados en las instalaciones de CECAM. Una había estado cerca de un mes y la otra algo más de mes y medio, un tiempo en el que se centró el trabajo en revertir la flotabilidad forzada causada por la ingesta de desechos.

Una suelta con enfoque educativo

Suelta educativa de tortugas bobas

Antes de la liberación, voluntarios de CECAM ofrecieron a niños y niñas una explicación sencilla sobre cómo distinguir tortugas marinas y terrestres, su biología y el ciclo de puesta. La charla incidió en el impacto de los residuos en el mar, con especial atención al plástico, un problema que afecta de lleno a las tortugas que surcan el Estrecho.

La elevada presencia de envases y bolsas en el arenal llevó a organizar una recogida improvisada de plásticos. Familias, bañistas y curiosos se sumaron, convirtiendo la cita en una jornada de participación ciudadana en la que los niños, muy atentos y con ganas de ayudar, fueron protagonistas.

Recuperación y protocolo de cuidados

Cuidados y liberación de tortugas bobas

Las tortugas llegaron al centro gracias a una red de aviso que implica a buzos de la Almadraba, los equipos GEAS de la Guardia Civil y particulares con embarcación. Cuando aparece un ejemplar en apuros, el protocolo se activa rápidamente para garantizar su traslado y evaluación inicial.

El primer paso consistió en sumergirlas en agua dulce para retirar algas y organismos adheridos al caparazón, que añaden peso y agravan el debilitamiento. Después se comprobó su estado de flotabilidad, un indicador clave: si permanecen a flote sin control, suele deberse a la acumulación de plásticos en el tracto digestivo.

Una vez estabilizadas, pasaron a tanques de agua salada para retomar la alimentación y recuperar tono. Con el tiempo fueron expulsando de forma natural restos de plástico, una evolución que permitió autorizar su liberación. En este caso, una tortuga permaneció alrededor de un mes en observación y la otra algo más de seis semanas.

El plástico, que confunden con alimento, no puede ser expulsado por vómito debido a características anatómicas de la especie. Esto provoca inflamación y flotación persistente, limitando funciones básicas como alimentarse, descansar o reproducirse, y las expone a quemaduras solares y al riesgo de colisión con embarcaciones rápidas.

Participación ciudadana y retos pendientes

Participación en suelta de tortugas bobas

La respuesta en la playa fue numerosa, con decenas de personas acompañando el momento en que la hembra y, a continuación, el macho emprendieron la vuelta al mar. Entre aplausos contenidos, el equipo recalcó la importancia de no abandonar residuos: tapones, botellas y bolsas son un peligro directo para la fauna marina.

CECAM insiste en que la sensibilización avanza entre los pequeños, mientras que entre los adultos aún queda recorrido. Reducir el consumo de plásticos de un solo uso y asegurar su correcto depósito en contenedores es un gesto sencillo que, sumado, marca la diferencia en el litoral ceutí y en el Estrecho.

La experiencia de este fin de semana vuelve a demostrar que la colaboración entre voluntariado, cuerpos de seguridad y ciudadanía es determinante para la conservación. Con acciones educativas y limpieza del entorno, el objetivo es claro: que episodios como el de San Amaro sean cada vez más frecuentes y que menos tortugas lleguen a tierra por culpa de la contaminación.

Dos tortugas bobas han podido regresar a su medio gracias a un trabajo coordinado de rescate y recuperación, una jornada didáctica que puso el foco en el problema del plástico y una implicación social a la altura, en línea con los aumentos de anidamientos y liberaciones. El Estrecho, paso habitual de la especie, recuerda con estos gestos que mantener las playas libres de residuos es una tarea colectiva y urgente.

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