La Playa de San Amaro fue escenario este domingo, en torno a las 11:00 horas, de la liberación de dos tortugas bobas recuperadas por el Centro de Estudios y Conservación de Animales Marinos. La actividad, abierta a la ciudadanĆa, combinó suelta y educación ambiental para los mĆ”s pequeƱos y sumó, sobre la marcha, una recogida de plĆ”sticos al detectarse abundantes residuos en la arena.
Los ejemplares, un macho y una hembra de Caretta caretta, volvieron al ocĆ©ano tras pasar un periodo de cuidados en las instalaciones de CECAM. Una habĆa estado cerca de un mes y la otra algo mĆ”s de mes y medio, un tiempo en el que se centró el trabajo en revertir la flotabilidad forzada causada por la ingesta de desechos.
Una suelta con enfoque educativo

Antes de la liberación, voluntarios de CECAM ofrecieron a niƱos y niƱas una explicación sencilla sobre cómo distinguir tortugas marinas y terrestres, su biologĆa y el ciclo de puesta. La charla incidió en el impacto de los residuos en el mar, con especial atención al plĆ”stico, un problema que afecta de lleno a las tortugas que surcan el Estrecho.
La elevada presencia de envases y bolsas en el arenal llevó a organizar una recogida improvisada de plÔsticos. Familias, bañistas y curiosos se sumaron, convirtiendo la cita en una jornada de participación ciudadana en la que los niños, muy atentos y con ganas de ayudar, fueron protagonistas.
Recuperación y protocolo de cuidados

Las tortugas llegaron al centro gracias a una red de aviso que implica a buzos de la Almadraba, los equipos GEAS de la Guardia Civil y particulares con embarcación. Cuando aparece un ejemplar en apuros, el protocolo se activa rÔpidamente para garantizar su traslado y evaluación inicial.
El primer paso consistió en sumergirlas en agua dulce para retirar algas y organismos adheridos al caparazón, que añaden peso y agravan el debilitamiento. Después se comprobó su estado de flotabilidad, un indicador clave: si permanecen a flote sin control, suele deberse a la acumulación de plÔsticos en el tracto digestivo.
Una vez estabilizadas, pasaron a tanques de agua salada para retomar la alimentación y recuperar tono. Con el tiempo fueron expulsando de forma natural restos de plÔstico, una evolución que permitió autorizar su liberación. En este caso, una tortuga permaneció alrededor de un mes en observación y la otra algo mÔs de seis semanas.
El plĆ”stico, que confunden con alimento, no puede ser expulsado por vómito debido a caracterĆsticas anatómicas de la especie. Esto provoca inflamación y flotación persistente, limitando funciones bĆ”sicas como alimentarse, descansar o reproducirse, y las expone a quemaduras solares y al riesgo de colisión con embarcaciones rĆ”pidas.
Participación ciudadana y retos pendientes

La respuesta en la playa fue numerosa, con decenas de personas acompañando el momento en que la hembra y, a continuación, el macho emprendieron la vuelta al mar. Entre aplausos contenidos, el equipo recalcó la importancia de no abandonar residuos: tapones, botellas y bolsas son un peligro directo para la fauna marina.
CECAM insiste en que la sensibilización avanza entre los pequeños, mientras que entre los adultos aún queda recorrido. Reducir el consumo de plÔsticos de un solo uso y asegurar su correcto depósito en contenedores es un gesto sencillo que, sumado, marca la diferencia en el litoral ceutà y en el Estrecho.
La experiencia de este fin de semana vuelve a demostrar que la colaboración entre voluntariado, cuerpos de seguridad y ciudadanĆa es determinante para la conservación. Con acciones educativas y limpieza del entorno, el objetivo es claro: que episodios como el de San Amaro sean cada vez mĆ”s frecuentes y que menos tortugas lleguen a tierra por culpa de la contaminación.
Dos tortugas bobas han podido regresar a su medio gracias a un trabajo coordinado de rescate y recuperación, una jornada didĆ”ctica que puso el foco en el problema del plĆ”stico y una implicación social a la altura, en lĆnea con los aumentos de anidamientos y liberaciones. El Estrecho, paso habitual de la especie, recuerda con estos gestos que mantener las playas libres de residuos es una tarea colectiva y urgente.