El Acuario de Gijón estrena una muestra permanente de reptiles, anfibios e invertebrados

  • Nueva exposición permanente del Bioparc Acuario de Gijón centrada en reptiles, anfibios e invertebrados extraordinarios.
  • La muestra surge tras el éxito de la exposición temporal "Veneno" y se basa en microclimas y microhábitats específicos.
  • Incluye especies de alto valor biológico, como el monstruo de Gila, el varano de cola azul y el lagarto verde de Tanzania.
  • El proyecto prioriza el bienestar animal, la conservación y la educación ambiental, con estándares europeos de referencia.

Exposición de reptiles y anfibios en acuario

El Bioparc Acuario de Gijón ha aprovechado su 20 aniversario para dar un giro importante a su propuesta expositiva y presentar una muestra permanente dedicada a reptiles, anfibios e invertebrados. Bajo el título «Microclimas del Acuario – Reptiles, anfibios e invertebrados extraordinarios», el equipamiento gijonés consolida así una línea de trabajo que ya había testeado con éxito en una exposición temporal anterior.

Esta nueva muestra nace directamente del enorme tirón que tuvo la exposición «Veneno» entre el público visitante, donde tarántulas, serpientes y otros animales venenosos se convirtieron en la gran atracción del verano. A partir de esa experiencia, el acuario ha decidido apostar por una colección estable que recree microclimas muy específicos, con una planificación pensada a largo plazo y una clara vocación de crecimiento.

Una exposición permanente con microclimas y hábitats muy cuidados

Zona de microclimas en acuario

La muestra «Microclimas del Acuario – Reptiles, anfibios e invertebrados extraordinarios» reúne animales procedentes de ecosistemas muy diferentes repartidos por todo el planeta. El hilo conductor es la recreación de microclimas y microhábitats que permiten mostrar cómo viven estas especies en la naturaleza y qué condiciones ambientales necesitan para mantenerse en buen estado.

Cada terrario se ha diseñado como un pequeño mundo en sí mismo, con control detallado de temperatura, humedad, iluminación y vegetación. Esta flexibilidad técnica permite adaptar el entorno a los requisitos concretos de cada especie, algo clave en el caso de reptiles y anfibios, que son especialmente sensibles a cualquier variación en su entorno.

Desde el acuario explican que este proyecto se ha planteado con el bienestar animal y la conservación como pilares fundamentales. No se trata solo de mostrar animales llamativos, sino de hacerlo en condiciones que reproduzcan lo mejor posible su hábitat natural y que permitan, a medio plazo, participar en programas de conservación coordinados a nivel europeo.

En este sentido, el Bioparc Acuario de Gijón ya forma parte de la Asociación Europea de Zoos y Acuarios (EAZA) y se guía también por las recomendaciones de la Asociación Ibérica de Zoos y Acuarios (AIZA). Estos organismos marcan los criterios de referencia en Europa en cuanto a manejo, alojamiento y objetivos educativos para la fauna en cautividad.

Especies destacadas: del monstruo de Gila al lagarto verde de Tanzania

Entre los nuevos inquilinos de la exposición sobresalen varias especies de gran interés biológico y poco habituales en colecciones zoológicas. Una de las estrellas es el monstruo de Gila (Heloderma suspectum), un reptil de aspecto robusto y hábitos tranquilos al que se suele describir como un auténtico fósil viviente por conservar rasgos muy antiguos dentro de su grupo.

Comparte protagonismo con el varano de cola azul (Varanus macraei), un lagarto arborícola muy activo y de colores llamativos, y con el lagarto verde de Tanzania (Gastropholis prasina), una especie que vive en las copas de los árboles africanos y que destaca por su intensa coloración. Estos animales ayudan a ilustrar la diversidad de formas de vida entre los reptiles, desde especies más terrestres hasta otras que dependen casi por completo del medio arbóreo.

El recorrido incluye también anfibios tropicales, como ranas de vivos colores y tritones con distribución muy restringida. A través de ellos se abordan cuestiones como la metamorfosis, el cuidado parental en algunas especies o la fuerte dependencia que tienen de ecosistemas acuáticos en buen estado de conservación.

Todos estos ejemplares forman parte de una colección pensada para evolucionar con el tiempo, de manera que se puedan ir incorporando nuevas especies y mejorando las instalaciones conforme avancen los proyectos de conservación y las posibilidades técnicas del centro.

Del éxito de «Veneno» a una apuesta estable por reptiles, anfibios e invertebrados

La decisión de crear una muestra permanente se explica, en buena parte, por la excelente respuesta del público ante la exposición temporal «Veneno». Aquella propuesta, centrada en animales venenosos como serpientes, tarántulas y otros invertebrados, se convirtió en una de las actividades mejor valoradas en la historia reciente del acuario.

A la vista de ese interés, la dirección del Bioparc Acuario optó por mantener algunos de los terrarios y ejemplares más emblemáticos de «Veneno» e integrarlos en un proyecto más ambicioso. La nueva muestra recupera parte de ese material e incorpora, además, especies adicionales para enriquecer el recorrido y ampliar los contenidos educativos.

Así, en los nuevos espacios se pueden ver grandes tarántulas, escorpiones e insectos depredadores que ayudan a explicar el equilibrio ecológico y la enorme variedad de estrategias de supervivencia que han desarrollado los invertebrados. Estos animales, a menudo vistos con recelo, se muestran aquí desde una perspectiva más científica y didáctica.

Reptiles, anfibios e invertebrados suelen aparecer poco representados en muchos zoológicos y acuarios debido a las exigencias ambientales tan específicas y a la complejidad técnica de su mantenimiento. Precisamente por eso, el acuario gijonés considera que este proyecto puede situarlo como un posible referente a nivel nacional en el trabajo con estos grupos de fauna, combinando exhibición pública, educación y conservación.

Al mismo tiempo, la exposición pretende que los visitantes cambien la percepción que tienen sobre estos animales, muchas veces vistos solo como peligrosos o desagradables. El objetivo es que el público salga con una idea más completa de su función en la naturaleza y del papel que desempeñan en el equilibrio de los ecosistemas.

Conservación, educación ambiental y referencia europea

Uno de los mensajes que quiere transmitir el Bioparc Acuario de Gijón es la delicada situación de los anfibios a escala global. Este grupo es, hoy por hoy, el más amenazado entre los vertebrados, con aproximadamente la mitad de sus especies en riesgo de extinción. Entre las principales causas se encuentran la destrucción del hábitat, la venta ilegal de ejemplares, la contaminación, determinadas enfermedades emergentes y los efectos del cambio climático.

La nueva exposición aprovecha la presencia de ranas, sapos y tritones para explicar de forma accesible estos problemas de conservación y hacer visible que lo que ocurre en zonas tropicales o en otros continentes también tiene relación con lo que pasa en Europa. La salud de los ecosistemas acuáticos y de los humedales, tanto cercanos como lejanos, es clave para la supervivencia de muchas especies de anfibios.

En el caso de los reptiles y los invertebrados, el enfoque es similar: se busca que el público entienda por qué son piezas esenciales dentro de la cadena trófica, qué papel cumplen como depredadores de plagas, dispersores de semillas o indicadores del estado de conservación de determinados hábitats. La muestra no se limita a exhibir animales llamativos, sino que los integra en un relato más amplio sobre biodiversidad y sostenibilidad.

Desde el punto de vista técnico, el proyecto se ha desarrollado siguiendo criterios marcados por la Asociación Europea de Zoos y Acuarios (EAZA), a la que el acuario pertenece, y por la Asociación Ibérica de Zoos y Acuarios (AIZA). Estos estándares contemplan aspectos como el diseño de las instalaciones, el enriquecimiento ambiental, la alimentación o la participación en programas de cría y conservación ex situ.

La idea del centro gijonés es ir dando pasos para sumarse a iniciativas de conservación coordinadas a nivel europeo, especialmente en el caso de especies que se encuentren en situación delicada en sus hábitats naturales. La exposición, por tanto, no se entiende solo como un atractivo turístico, sino como una herramienta a medio y largo plazo para trabajar en temas de conservación que trascienden el ámbito local.

Con la inauguración de «Microclimas del Acuario – Reptiles, anfibios e invertebrados extraordinarios», el Bioparc Acuario de Gijón consolida una línea de trabajo en la que la divulgación científica, el bienestar animal y la conservación se dan la mano. La muestra aprovecha el tirón que ya demostraron tener estos grupos de fauna entre el público para ofrecer una experiencia más completa, con espacios mejor preparados, una colección más diversa y un enfoque más ambicioso, situando a Gijón en el mapa de los acuarios europeos que apuestan fuerte por los reptiles, anfibios e invertebrados.

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