El Bioparc Acuario de Gijón ha puesto en marcha una iniciativa muy especial para conmemorar sus dos décadas de existencia. Se trata de una exposición al aire libre que desvela los entresijos del centro, esas tareas que el público no ve pero que son esenciales para el funcionamiento diario. Bajo el título ‘Lo que no se ve’, la muestra se ha instalado en pleno centro de la ciudad, en la calle Francisco Tomás y Valiente, y estará disponible durante un mes.
La exposición consta de 16 paneles fotográficos que recorren diferentes áreas del acuario, desde las salas técnicas y la cocina hasta el laboratorio y las zonas veterinarias. El director del acuario, Alejandro Beneit, explicó que el objetivo es mostrar la «magia» que ocurre detrás de cada tanque, un trabajo que realizan biólogos, cuidadores y veterinarios las 24 horas del día. Además, durante la presentación se anunció un proyecto pionero para hacer frente a la llegada de carabelas portuguesas a las costas asturianas.
Una exposición para descubrir el trabajo invisible

La muestra ‘Lo que no se ve’ es un homenaje al equipo humano del acuario. En las imágenes se pueden ver detalles como el sistema de captación y filtrado del agua de mar, que llega directamente del Cantábrico y se distribuye a los tanques. También se muestra la preparación de la comida para los casi 5.000 animales que habitan el centro, una tarea que requiere dietas individualizadas para cada especie. El concejal de Relaciones Institucionales, Jorge González-Palacios, destacó que la exposición es «un aperitivo» de lo que se puede encontrar en el acuario, y animó a los gijoneses a visitarla. La muestra permanecerá en la calle Tomás y Valiente hasta aproximadamente el 20 de agosto.
El proyecto contra las carabelas portuguesas

Durante la inauguración, Alejandro Beneit también desveló los detalles de un proyecto de investigación que el acuario llevará a cabo en colaboración con el CSIC, la Universidad de Oviedo y el Ayuntamiento de Gijón. Se trata de probar dos modelos de barreras anticontaminación para analizar su eficacia a la hora de frenar la llegada de especies como las medusas y carabelas portuguesas a la costa. Las pruebas se realizarán en la dársena del Bioparc con una barrera de 15 metros, y se espera poder comenzar a principios de agosto, siempre que lleguen suficientes ejemplares. Beneit subrayó que es necesario «avanzar para ver si podemos solucionar la situación» ante el aumento de estos organismos debido al cambio climático.
Un homenaje al equipo humano

La exposición no solo muestra las instalaciones, sino que también pone en valor el trabajo de las personas que hacen posible el cuidado de los animales. Entre las áreas retratadas se encuentra el Centro de Recuperación de Animales Marinos de Asturias (CRAMA), una de las instalaciones más importantes del acuario. Beneit señaló que la construcción del CRAMA ha sido uno de los hitos más destacados de estos 20 años, ya que se ha convertido en un referente para la recuperación de tortugas y focas varadas. Además, el laboratorio y las áreas de cuarentena son esenciales para la toma de decisiones sobre la salud de los animales. La exposición busca que los visitantes valoren el esfuerzo diario que hay detrás de cada tanque.
20 años de historia y futuro

El Bioparc Acuario de Gijón es el equipamiento turístico más visitado de Asturias, y su aniversario está siendo celebrado con diversas actividades. La exposición callejera es solo una de ellas; el director adelantó que se sumarán más eventos en los próximos meses. La muestra, que ha sido posible gracias a la colaboración del Ayuntamiento, ofrece una oportunidad única para conocer el acuario «entre bambalinas». Beneit agradeció la cesión del espacio público y destacó que la calle Tomás y Valiente es una zona muy concurrida, lo que permite llegar a un público amplio. La exposición invita a reflexionar sobre la importancia de la conservación marina y el trabajo invisible que la hace posible.
La exposición ‘Lo que no se ve’ y el proyecto contra las carabelas portuguesas reflejan el compromiso del Acuario de Gijón con la divulgación, la investigación y la conservación del medio marino. La muestra estará abierta al público hasta mediados de agosto, mientras que las pruebas con las barreras comenzarán en las próximas semanas. Ambas iniciativas demuestran que el acuario no solo es un lugar de ocio, sino también un centro de ciencia y protección de la biodiversidad.