El ambicioso plan para desentrañar los secretos de los cañones submarinos en el Atlántico

  • La expedición Talud Continental V explorará los cañones Ameghino y Almirante Brown a más de 4.000 metros de profundidad.
  • Se utilizará el robot submarino ROV SuBastian para capturar imágenes en ultra alta definición y recolectar muestras biológicas.
  • El proyecto busca identificar nuevas especies y estudiar el impacto de los microplásticos en ecosistemas vírgenes.
  • Las inmersiones se retransmitirán en directo para fomentar la ciencia abierta y la educación ambiental.

Exploración de cañones submarinos del CONICET

Explorar el fondo del mar es casi como viajar al espacio, una auténtica locura que nos recuerda lo poco que sabemos de nuestro propio planeta. En esta ocasión, la mirada científica se posa sobre el Atlántico Sudoccidental, donde un grupo de expertos se prepara para una aventura que promete cambiar nuestra visión de los ecosistemas abisales y descubrir qué se cuece en las profundidades de los cañones submarinos más recónditos.

La noticia ha saltado desde el CONICET, ya que han confirmado que volverán a la carga con una expedición de lo más ambiciosa denominada Talud Continental V. Esta misión no es moco de pavo, ya que los investigadores pretenden bajar a más de 4.000 metros para investigar zonas que todavía son un auténtico misterio para la humanidad, siguiendo la estela de éxitos cosechados en años anteriores.

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Un despliegue tecnológico para flipar en los cañones Ameghino y Almirante Brown

La idea es que los investigadores se pasen unos 23 días a bordo del Falkor (too), un buque que es la envidia de cualquier oceanógrafo por su tecnología de punta. Aunque la fecha marcada inicialmente en el calendario es abril, parece que podrían adelantar la salida a febrero si todo cuadra, poniendo rumbo a los cañones Ameghino y Almirante Brown, situados frente a las costas de Chubut. Lo que buscan es básicamente ver qué bichos viven allí y cómo se las apañan para sobrevivir en un entorno tan extremo.

Para poder ver algo en semejante oscuridad, van a tirar de un robot llamado ROV SuBastian. Este aparato es capaz de grabar imágenes en ultra alta definición y recoger muestras con una precisión de cirujano, algo vital cuando te mueves en un sitio donde la presión te aplastaría en un segundo. Es una oportunidad de oro para que los 19 especialistas, la mayoría del CONICET pero también de diversas universidades nacionales, demuestren de qué son capaces en este tipo de curros interdisciplinares.

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El listón está muy alto tras los éxitos anteriores

No es la primera vez que se meten en estos berenjenales, ya que la misión anterior, la Talud Continental IV, dejó a todo el mundo con la boca abierta. En aquel entonces, se centraron en el cañón de Mar del Plata y encontraron más de 40 especies nuevas para la ciencia, incluyendo arrecifes de corales de aguas frías que nadie esperaba ver por allí. Fue un auténtico pelotazo informativo que incluso se hizo viral por el hallazgo de criaturas curiosas en Argentina que captaron la atención del público general.

Aparte de buscar nuevas especies, el equipo del Grupo de Estudios del Mar Profundo de Argentina (GEMPA) tiene el ojo puesto en temas más serios como la presencia de microplásticos en el mar profundo y cómo afecta el cambio climático a estas zonas tan remotas. Quieren comparar cómo cambia la vida de norte a sur a lo largo del talud continental, generando un mapa mucho más completo de la biodiversidad que se esconde bajo el agua y cómo se conecta con el resto del océano.

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Ciencia para todos con streaming en directo

Una de las cosas más chulas de este proyecto es que no se guardan los descubrimientos para ellos solos en un laboratorio cerrado. Van a retransmitir las inmersiones en vivo para que cualquier persona, desde un chaval en el colegio hasta un curioso en su casa, pueda ver en tiempo real lo que el robot va encontrando en el abismo. Es una forma estupenda de acercar la ciencia a la gente y que todos nos emocionemos con los misterios que todavía guarda el océano.

Esta apuesta por la ciencia abierta incluye además el acceso a los datos para la comunidad internacional, lo que facilita que se tomen medidas de conservación sostenibles basadas en información real y contrastada. Al final, se trata de entender que lo que pasa a miles de metros de profundidad también influye en procesos globales como el ciclo del carbono y la regulación del clima, y por eso es tan importante que este tipo de expediciones sigan adelante con el apoyo de instituciones tecnológicas de primer nivel.

Este regreso a las profundidades supone un paso de gigante para el conocimiento de los ecosistemas marinos más vulnerables y desconocidos del planeta. Con la tecnología del robot SuBastian y la experiencia acumulada en campañas previas, los científicos esperan no solo descubrir nuevas formas de vida, sino también generar conciencia sobre la salud de nuestros océanos. La expectación es máxima, y no es para menos, pues cada metro que desciende el equipo nos acerca un poco más a comprender los secretos que el Atlántico guarda celosamente bajo miles de toneladas de agua.


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