Las profundidades de nuestras costas esconden tesoros que, aunque pequeños, son vitales para el equilibrio marino, y el caballito de mar común es sin duda uno de los más fascinantes. Lamentablemente, este animalito no lo ha tenido nada fácil últimamente, viendo cómo sus poblaciones han ido cuesta abajo debido a factores que todos conocemos bien, como el cambio climático o el deterioro de los fondos costeros.
Para intentar dar un giro a esta situación, ha nacido una alianza que promete dar mucho que hablar en el ámbito cientÃfico y conservacionista de las islas. Se trata del proyecto JANTO, una iniciativa que pone a trabajar mano a mano a la Loro Parque Fundación y a la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria con un objetivo entre ceja y ceja: devolverle el esplendor a esta especie tan nuestra en el archipiélago.

Un diagnóstico profundo basado en el ADN
Antes de ponerse a soltar ejemplares a lo loco, los cientÃficos necesitan saber exactamente qué tenemos en casa. Por eso, la primera gran fase de este proyecto consiste en elaborar una radiografÃa genética muy detallada de los caballitos de mar que aún resisten en las diferentes islas. No es un trabajo sencillo, ya que implica realizar muestreos submarinos por todo el litoral canario para entender cómo están conectadas estas poblaciones entre sÃ.
Este análisis va a permitir que los investigadores comprendan la diversidad de la especie y, lo que es más importante, que aseguren que cualquier acción futura de conservación mantenga la variabilidad genética necesaria para que estos animales sobrevivan a largo plazo. Sin estos datos, cualquier esfuerzo de repoblación podrÃa quedarse en agua de borrajas, por lo que este mapa del ADN es la piedra angular de todo el tinglado.

El reto de la reproducción bajo cuidado experto
Mientras unos cientÃficos están en el mar tomando muestras, otros están en las instalaciones del acuario Poema del Mar currando en protocolos de crÃa especÃficos. El objetivo es conseguir que los caballitos de mar nazcan y crezcan en un entorno controlado pero que sea lo más parecido posible a su hábitat natural, garantizando que los ejemplares sean fuertes y estén sanos antes de enfrentarse al mundo real.
No se trata solo de que nazcan muchos, sino de que los que nazcan sean los adecuados genéticamente. Al tener un control tan estrecho sobre el proceso, se puede establecer un sistema viable de producción de ejemplares para refuerzo poblacional, lo que supone un salvavidas para aquellas zonas donde la especie está más de capa caÃda. Es una labor de paciencia y mucha precisión que requiere un ojo experto constante.
De los tanques al océano: la prueba de fuego en Gran Canaria
Una vez que se tengan los datos genéticos y los primeros grupos de crÃa listos, llegará el momento que todos esperan: la liberación. El proyecto contempla una experiencia piloto de repoblación en Gran Canaria, donde se seleccionarán hábitats que reúnan las condiciones óptimas para que estos pequeños peces puedan prosperar sin demasiados sobresaltos iniciales.
Pero ojo, que la cosa no acaba cuando el caballito toca el agua. Después de la suelta, los equipos cientÃficos realizarán un seguimiento de los suyos mediante censos visuales submarinos y monitorización constante. Solo asà se podrá evaluar si las medidas están funcionando de verdad o si hay que ajustar algo en la estrategia, asegurando que el dinero y el esfuerzo invertido den sus frutos de la mejor manera posible.
Contar con la gente para proteger el mar
Algo que hace que el proyecto JANTO sea diferente es que no se queda encerrado en los laboratorios. Sus responsables tienen claro que si la sociedad no se implica, la protección del mar es una batalla perdida. Por eso, se van a organizar talleres y actividades para buceadores y pescadores, que son los que mejor conocen nuestros fondos, además de trabajar con centros educativos para que los más jóvenes aprendan a valorar la biodiversidad canaria.
Este enfoque multidisciplinar, que cuenta con el respaldo del Ministerio para la Transición Ecológica y fondos europeos FEDER, aspira a ser un modelo de restauración exportable a otros lugares del mundo. Con una duración de unos dos años y medio, esta iniciativa busca que el caballito de mar común deje de ser una rareza en nuestras costas para volver a formar parte del paisaje cotidiano de quienes aman el océano.
Los esfuerzos conjuntos entre instituciones cientÃficas y el apoyo de la ciudadanÃa marcan el camino para que el Hippocampus hippocampus supere las amenazas que lo acechan actualmente. Gracias a este despliegue de tecnologÃa genética, crÃa experta y sensibilización ambiental, las islas se posicionan a la vanguardia de la conservación de especies marinas vulnerables en Europa, sentando las bases de un futuro donde la fauna de nuestro litoral pueda recuperarse con garantÃas y seguridad.
