La paleontologĂa acaba de sumar un nuevo capĂtulo fascinante con el hallazgo en Wyoming (Estados Unidos) de una especie de calamar jurásico que viviĂł hace unos 160 millones de años. Se trata de un belemnite, un pariente lejano de los actuales calamares y pulpos, cuya anatomĂa ha dejado boquiabiertos a los expertos. El fĂłsil, bautizado como Wyoteuthis linsterorum, presenta un esqueleto interno excepcionalmente ancho, algo nunca visto en este grupo.
El descubrimiento, publicado en la revista Papers in Palaeontology, no es fruto de la casualidad. Dos ejemplares hallados con casi dos dĂ©cadas de diferencia han permitido reconstruir la historia de esta criatura. El primero apareciĂł a finales de los años noventa, pero pasĂł desapercibido en un cajĂłn; el segundo, encontrado por un coleccionista en 2019, completĂł el rompecabezas. Gracias a la tomografĂa computarizada, los cientĂficos han podido estudiarlo sin dañar las piezas.
Un fĂłsil que rompe los esquemas
Lo más llamativo de Wyoteuthis linsterorum es su forma. Los belemnites suelen tener un rostro alargado y fino, como una bala, pero este ejemplar es corto y grueso, con una silueta que recuerda a un barril. Mientras que la mayorĂa de los hallazgos de la FormaciĂłn Sundance miden entre 5 y 10 centĂmetros de largo y apenas 1 o 2 de ancho, este nuevo fĂłsil alcanza los 10 centĂmetros de longitud y 6 centĂmetros de grosor. Es, segĂşn los investigadores, el belemnite más corpulento jamás registrado.

Un cazador con ventaja
La robustez de este animal no parece casual. Los cientĂficos creen que su cuerpo voluminoso pudo darle una ventaja a la hora de cazar presas más pequeñas, como los belemnites del gĂ©nero Pachyteuthis que compartĂan su ecosistema. De hecho, los calamares modernos son depredadores voraces y no dudan en atacar a otros cefalĂłpodos, incluso de su misma especie. Esta hipĂłtesis, aunque plausible, aĂşn necesita más evidencias, como marcas de mordedura o restos de comida en el estĂłmago.
El homenaje a un descubridor incansable
El nombre de la especie, linsterorum, rinde tributo a Cliff Linster, el coleccionista que donó uno de los fósiles al Wyoming Dinosaur Center. Linster, fallecido en junio, llegó a saber que su hallazgo estaba siendo analizado por un equipo internacional. El paleontólogo Dean Lomax, que conoció a Linster en 2009, destaca la emoción de ver su nombre ligado a un descubrimiento de esta relevancia. La familia Linster ya tiene un dinosaurio a su nombre, el Bambiraptor, y ahora también un calamar jurásico.
Un largo proceso de investigaciĂłn
El estudio de estos restos ha llevado casi 30 años desde que el primer ejemplar fue desenterrado por Burkhard Pohl. Durante mucho tiempo, el fĂłsil quedĂł guardado en una colecciĂłn hasta que un segundo hallazgo, cerca de Ten Sleep, lo sacĂł a la luz. Con ambas piezas, el equipo liderado por Alexey Ippolitov pudo confirmar que se trataba de una especie nueva y situarla dentro de la familia Megateuthididae, un grupo que se creĂa extinguido mucho antes.
AsĂ, Wyoteuthis linsterorum se convierte en un ejemplo perfecto de que la paleontologĂa aĂşn tiene sorpresas guardadas. Su singular anatomĂa no solo enriquece el registro fĂłsil, sino que abre nuevas preguntas sobre cĂłmo vivĂan y cazaban los cefalĂłpodos jurásicos. Por ahora, los dos ejemplares están expuestos en el Wyoming Dinosaur Center, y quiĂ©n sabe si futuras excavaciones desenterrarán más pistas sobre esta extraordinaria criatura.
