La presencia del tiburón ángel (Squatina squatina) en las Islas Canarias no es casualidad: el archipiélago actúa como uno de sus últimos refugios, pero la estabilidad de esa condición empieza a tambalearse. Esta especie de cuerpo aplanado, baja fecundidad y hábitos costeros, catalogada en peligro crítico por la UICN, está viendo cómo el aumento de la temperatura del mar trastoca su ciclo reproductivo. Los tiburones en general están enfrentando numerosas amenazas, y el tiburón ángel no es la excepción.
Una investigación reciente en la Reserva Marina de La Graciosa revela que las olas de calor marinas y el calentamiento sostenido están alterando la llegada de hembras a las áreas de reproducción. Según el equipo liderado por el doctor David Jacoby (Universidad de Lancaster), y publicado en Global Change Biology, existe un límite térmico que condiciona la presencia de hembras durante la temporada de apareamiento.
Umbral térmico y cambios de comportamiento

El estudio identifica un umbral de 22,5 ºC para que las hembras utilicen con normalidad las zonas clave de reproducción. En 2022, la superficie del mar alcanzó 23,81 ºC en el Atlántico nororiental, y los días por encima de ese registro se triplicaron respecto a la media, provocando una ausencia anómala de hembras en fechas cruciales para el apareamiento.
Los investigadores rastrearon el movimiento de 112 ejemplares entre 2018 y 2022 (38 machos y 74 hembras) y constataron un uso del hábitat con preferencia sexual: las hembras priorizan las condiciones ambientales adecuadas, mientras que los machos tienden a localizarse donde esperan coincidir con ellas, incluso si las variables térmicas no son las idóneas. Más información sobre la biología de estos animales en peces cartilaginosos.
Por encima de 20,7 ºC ya se observa una disminución rápida de hembras, y una vez superados los 22,5 ºC su presencia se vuelve prácticamente nula. Este desplazamiento temporal y espacial se interpreta como un cambio en la distribución para evitar ambientes poco favorables, con consecuencias directas sobre el calendario de eventos biológicos clave.
La tendencia muestra que el calentamiento del océano ya modifica el comportamiento reproductivo del tiburón ángel en la zona de estudio y, si la tendencia persiste, podría acarrear una extinción local en el archipiélago, donde la especie opera al límite térmico de su tolerancia.
Un refugio en riesgo y la necesidad de adaptar la conservación

Canarias se ha mantenido como bastión del angelote, en parte, por la prohibición del arrastre, una artes pesquera que ha contribuido a su desaparición en otras regiones. Aun así, la especie fue incluida en 2019 en la Lista de Especies Amenazadas de España (aguas de Canarias) con la categoría de peligro de extinción, y los últimos avistamientos significativos se concentran en la Reserva de La Graciosa (70.700 ha), enclave de alta biodiversidad.
El escenario climático para el Atlántico nororiental no invita al optimismo: se prevé una desaceleración de la Circulación Meridional Atlántica, mayor acidificación y pérdida de oxígeno superficial, con una disminución de la productividad primaria en la Corriente de Canarias por menor afloramiento de aguas frías y ricas en nutrientes. Esa situación puede afectar también a especies protegidas, como el , que comparte hábitat con el tiburón ángel.
En islas pequeñas y zonas costeras, estos cambios se verán amplificados por el aumento del nivel del mar, las mareas de tormenta y episodios de lluvias extremas, acelerando procesos como el blanqueamiento de corales, la pérdida de praderas marinas, la muerte de manglares y la erosión de playas, especialmente cuando coinciden con presiones humanas locales.
Ante este panorama, los autores instan a incorporar de forma activa la adaptación al cambio climático en las medidas de protección del tiburón ángel: salvaguarda de zonas térmicamente adecuadas, gestión dinámica según olas de calor marinas, y reducción de estresores existentes como la sobreexplotación y la degradación del hábitat. Conocer más sobre la conservación de hábitats marinos puede ser clave en proteger especies amenazadas.
Los datos disponibles muestran claramente que el calor marino condiciona el calendario reproductivo del tiburón ángel en Canarias y, sin ajustes en las medidas de conservación, las zonas que hoy le sirven de refugio podrían perder su efectividad, poniendo en riesgo a una de las especies más amenazadas del Atlántico oriental.