La llegada y expansión de fauna y flora no autóctona ha encendido las alarmas en el litoral, donde las especies invasoras en el Mediterráneo español comprometen el equilibrio de los ecosistemas y la prestación de servicios ambientales.
Para conocer mejor su presencia y posibles impactos, un equipo del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) ha desarrollado varias campañas de campo en los puertos de Málaga y Palma, así como en espacios sensibles del archipiélago balear, con un plan de muestreo específico y metodología estandarizada.
Qué ha investigado el IEO-CSIC
El proyecto ha centrado sus esfuerzos en detectar y vigilar especies alóctonas, continuando un programa internacional de seguimiento que integra ciencia y gestión portuaria para minimizar riesgos.
A lo largo del año se han ejecutado tres campañas oceanográficas a bordo del B/O Francisco de Paula Navarro y del catamarán oceanográfico SOCIB, evaluando cinco zonas por localidad en dos ventanas clave, entre mayo-junio y septiembre, cuando la probabilidad de detección es mayor.
Cómo se realizaron los muestreos
En las instalaciones portuarias, consideradas áreas de alto riesgo de introducción, se tomaron muestras de agua, plancton y sedimento, junto a organismos bentónicos adheridos a sustratos artificiales, y se efectuaron censos visuales en escolleras.
Para evaluar la colonización de organismos, se instalaron placas de asentamiento durante aproximadamente tres meses, lo que permite detectar de forma temprana la llegada de especies no nativas y seguir su establecimiento.
En áreas protegidas o sensibles se aplicaron muestreos no invasivos en fondos de posidonia, roca y arena, acompañados de dispositivos de recolección larvaria para capturar información sobre fases tempranas capaces de fijarse en estructuras artificiales.
El enfoque fue claramente multidisciplinar, combinando estudios morfológicos, medición de parámetros físicos y análisis de ADN ambiental (eDNA) para afinar la identificación y el seguimiento temporal.
Según destaca el equipo, este sistema de vigilancia facilita la detección precoz, el rastreo de la expansión, la predicción de impactos potenciales y la evaluación de estrategias de respuesta en los puntos de entrada.
Puertos, vectores y gestión
Este seguimiento se alinea con las directrices de la Organización Marítima Internacional y con la normativa europea que impulsa el control y gestión de las aguas de lastre, además de otras medidas para prevenir la introducción y propagación de especies exóticas invasoras.
La iniciativa enlaza con la Directiva Marco de la Estrategia Marina y el reglamento de la UE sobre especies invasoras, aproximando el trabajo científico a la toma de decisiones y a la gestión cotidiana en los puertos.
Ámbitos y zonas de estudio
Las prospecciones abarcaron los puertos de Málaga y Palma y áreas marinas protegidas de Baleares, como el Parque Nacional Marítimo-Terrestre del Archipiélago de Cabrera y las Reservas Marinas de Badia de Palma y des Vedrà-Vedranell.
Además de la recogida sistemática de datos, las operaciones se apoyaron en el B/O Francisco de Paula Navarro y el catamarán SOCIB, que proporcionaron capacidad logística y técnica para muestrear de forma repetida en los periodos clave.
Financiación y marco del proyecto
El conjunto de actividades se integra en ESMARES 3, financiado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico para implementar el seguimiento de las Estrategias Marinas en España a través del IEO.
La Unión Europea cofinancia mediante el Fondo Europeo Marítimo de Pesca y Acuicultura (FEMPA), dentro de la prioridad 4, con el objetivo de reforzar la gobernanza internacional y avanzar hacia mares protegidos, seguros, limpios y gestionados de forma sostenible.
Con esta hoja de ruta, el IEO-CSIC refuerza la vigilancia en puntos críticos, combina muestreos tradicionales con eDNA y coordina acción científica y regulatoria para anticiparse a la llegada y propagación de especies exóticas en el litoral.
La continuidad del programa y su estándar internacional permiten comparar series temporales, optimizar la detección en los periodos más favorables y orientar medidas de prevención y respuesta tanto en puertos como en áreas de alto valor ecológico.
El impulso de estas campañas en el Mediterráneo español deja una idea clara: monitorizar, gestionar las rutas de entrada y actuar con base científica es clave para proteger la biodiversidad y el buen funcionamiento de los ecosistemas.