El Mar Menor ha entrado en situación de anoxia tras el paso de la DANA Alice, con un desplome del oxĆgeno en la cubeta sur que pone en jaque a los organismos del fondo. Los equipos de seguimiento advierten de que el desenlace dependerĆ” de cómo evolucione el sistema en los próximos dĆas.
SegĆŗn los Ćŗltimos informes del IEO-CSIC y el Miteco, el factor decisivo es el tiempo de exposición a estos niveles tan bajos de oxĆgeno, mientras el proyecto Belich mantiene vigilancia continua y toma de muestras en los puntos mĆ”s sensibles de la laguna.
Qué ha pasado y dónde es mÔs grave

Las lluvias torrenciales inyectaron grandes volĆŗmenes de agua dulce y sedimentos, provocando una estratificación de la columna de agua que impide la mezcla entre la superficie y el fondo y reduce el aporte de oxĆgeno a las capas profundas.
Los sensores sitĆŗan el foco en la cubeta sur, donde en la capa profunda el oxĆgeno ha caĆdo hasta 1,5 mg/L, valores propios de anoxia; la zona norte, sin embargo, se ha visto menos afectada por el patrón de circulación caracterĆstico del Mar Menor.
Los registros identifican dos pulsos principales de entrada: uno al final del dĆa 10 por los cauces de la cuenca sur y otro, de madrugada, por la zona norte a la altura de San Javier, alterando salinidad, turbidez y la dinĆ”mica interna de la laguna.
En paralelo, desde el dĆa 12 se observa un fuerte aumento del fitoplancton, un escenario de āsopa verdeā que oscurece el fondo e intensifica el agotamiento de oxĆgeno, especialmente cuando la atmósfera estable mantiene la estratificación (reaparecida y consolidada a partir del dĆa 14).
QuƩ dicen las mediciones
Boyas, landers y perfiles con CTD corroboran el descenso del oxĆgeno en el fondo y un notable descenso de la salinidad en la capa superficial del sector sur, un patrón que se ha mantenido estable durante varios dĆas segĆŗn los perfiles verticales y muestreos mĆ”s recientes.
La red del IMIDA, con 21 puntos de control, describe una tendencia general a la estabilización: media de oxĆgeno de 7,21 mg/L y salinidad de 43,08 PSU, con la salvedad de cuatro estaciones de la cubeta sur que presentan niveles mĆ”s bajos de oxĆgeno en comparación con el resto.
Los Ćŗltimos datos recogen una mejora de la transparencia hasta 2,75 m y una turbidez elevada pero contenida (7,98 FTU), mientras la clorofila desciende un 42% respecto a las primeras mediciones tras el temporal, sin que ello neutralice aĆŗn la inercia del episodio en el fondo.
AdemĆ”s del impacto directo de las avenidas, tĆ©cnicos y cientĆficos insisten en que el acuĆfero mantiene aportes continuos de agua y nutrientes que se intensifican tras episodios de lluvias, un factor estructural que condiciona la recuperación del sistema.
Riesgos y respuesta en marcha
Estas concentraciones bajas de oxĆgeno son tóxicas para peces y vegetación; por ahora no hay registros de mortandades masivas, pero el riesgo aumenta cuanto mĆ”s se prolongue el episodio en la capa profunda del sur.
Un cambio de tiempo que rompa la estratificación āviento sostenido o una borrasca que favorezca la mezcla verticalā acelerarĆa la recuperación del oxĆgeno; en cambio, la calma atmosfĆ©rica prolongada podrĆa agravar el escenario.
Los equipos del proyecto Belich (IEO-CSIC, CEBAS y Tragsa) trabajan en modo gabinete de crisis, con seguimiento en continuo y muestreos para evaluar efectos sobre la fauna, desde cambios de comportamiento hasta posibles episodios de mortalidad si las condiciones persisten.
En el plano institucional, se han producido reacciones cruzadas entre administraciones y partidos sobre el control del acuĆfero, la gestión de ramblas y la planificación pendiente, mientras el comitĆ© cientĆfico se convoca para actualizar el diagnóstico y coordinar medidas.
El Mar Menor encara un episodio frĆ”gil marcado por la anoxia en la cubeta sur, la āsopa verdeā y una estratificación persistente; lo que ocurra en los próximos dĆas āsi hay mezcla o continĆŗa la estabilidadā definirĆ” si el ecosistema esquiva una nueva mortandad o revive escenas que nadie desea.

