Si te imaginas que el fondo del mar es solo un lugar oscuro y vacÃo, prepárate para flipar. Recientemente, la ciencia ha sacudido los cimientos de la zoologÃa al dar con criaturas que parecen sacadas de una peli de ciencia ficción, como esos pulpos prácticamente invisibles que se camuflan en la penumbra más absoluta del PacÃfico y el Atlántico.
No hablamos de un solo animal, sino de un grupo de cefalópodos que han llevado el arte del disfraz al extremo. Desde especies que retienen rasgos de bebé siendo ya adultos hasta moluscos hechos de cristal, el abismo nos sigue regalando sorpresas que dejan boquiabiertos a los investigadores más veteranos.
El enigma del Microeledone galapagensis
A unos 1.773 metros de profundidad, cerca de la isla Darwin en Galápagos, un equipo liderado por Janet R. Voight y colaboradores de varias instituciones internacionales dio con una especie que no estaba en ningún mapa: el Microeledone galapagensis. Este pequeñajo, de aspecto achaparrado y brazos cortos, tiene una particularidad que rompe los esquemas: su piel dorsal carece casi por completo de pigmento.
Lo más curioso es que, mientras la mayorÃa de los pulpos de aguas profundas usan cromatóforos para no ser vistos, este animal es casi translúcido por fuera. Sin embargo, al analizarlo con tomografÃa computarizada (microCT), los cientÃficos descubrieron que su interior es oscuro. Es decir, tiene el contrasombreado invertido, una arquitectura anatómica que no tiene un equivalente claro en sus parientes cercanos.
Para explicar este fenómeno, los expertos hablan de la heterocronÃa. Básicamente, es como si el reloj del desarrollo embrionario se hubiera vuelto loco, haciendo que el adulto conserve rasgos de larva o juvenil, como la falta de pigmento y la piel lisa. A esto se le llama neotenia, y es lo que le da ese aspecto fantasmal y etéreo.
Este hallazgo ha sido tan disruptivo que ha obligado a cambiar la definición de toda su familia, los Megaleledonidae. Se descubrió que este pulpo carece de bolsa de tinta y de divertÃculo del buche, dos órganos que se creÃan obligatorios para todos los miembros de su grupo. Esto demuestra que la taxonomÃa batial es un camino largo y que cada espécimen puede reescribir la historia biológica.
El fascinante pulpo de cristal
Por otro lado, tenemos al famoso pulpo de cristal, perteneciente al género Vitreledonella. Si el anterior era translúcido, este es básicamente un trozo de vidrio flotando en el agua. Es tan transparente que solo podemos distinguir sus ojos rectangulares, el nervio óptico y algunas partes internas como el estómago.
Esta especie ha causado sensación recientemente gracias a grabaciones del Schmidt Ocean Institute y hallazgos en el Cañón Submarino de Mar del Plata, en Argentina, a unos 4.000 metros de profundidad. ImagÃnate la presión aplastante y el frÃo glacial de esas zonas; allà es donde este ser de unos 45 centÃmetros se desliza como un espÃritu.
El pulpo de cristal es extremadamente frágil, lo que hace que estudiarlo sea una auténtica pesadilla para los biólogos. Su cuerpo es una adaptación perfecta para la supervivencia en la oscuridad, permitiéndole ser invisible para sus presas y depredadores. El hecho de que se hayan viralizado sus imágenes en directo ha servido para que millones de personas conecten con los misterios del océano.
Lo que aún queda por descubrir
A pesar de estos hitos, todavÃa hay muchas piezas del puzzle que no encajan. En el caso del Microeledone galapagensis, por ejemplo, no sabemos si vive solo en Galápagos o si está repartido por todo el PacÃfico oriental. Además, falta el análisis molecular para saber exactamente dónde encaja en el árbol genealógico de los cefalópodos.
Tampoco tenemos ni idea de qué come, cómo se reproduce o cómo se comporta en su dÃa a dÃa. Esto nos recuerda que, aunque creamos que conocemos el planeta, el fondo marino sigue siendo una frontera inexplorada. El hecho de que sigamos encontrando especies nuevas en zonas ya estudiadas nos dice que la naturaleza siempre guarda un as bajo la manga.
La existencia de estos cefalópodos transparentes, ya sea por procesos de neotenia o por una evolución hacia la transparencia total, pone de manifiesto la de la vida. Desde el Atlántico hasta el PacÃfico, estas criaturas fantasmales nos enseñan que la invisibilidad es, a veces, la mejor estrategia para conquistar los rincones más inhóspitos de la Tierra.