El municipio de Boiro se ha convertido en un punto de referencia internacional para el modelo de revalorización de algas gracias al trabajo que se desarrolla en el centro de formación y emprendimiento Lab Barbanza. Lo que hace unos años se veía únicamente como un residuo de las playas, hoy se analiza como una materia prima con potencial biotecnológico para sectores como la agricultura y la cosmética.
En este contexto, una delegación de especialistas de la República Dominicana y Costa Rica viajó hasta la ría de Arousa para conocer de primera mano la experiencia de la empresa Orixe Salgada, que ha sabido transformar el argazo de arribazón y el sargazo en productos de alto valor añadido, encajando de lleno en las nuevas líneas de bioeconomía e innovación azul que se impulsan en Europa.
Visita internacional para estudiar un modelo de éxito
La llegada de las delegaciones latinoamericanas al Lab Barbanza estuvo coordinada por el Centro Tecnolóxico do Mar (Cetmar) dentro del proyecto PreMiSa (también citado como Premisa en algunas comunicaciones), una iniciativa que persigue identificar y trasladar casos de éxito en la transferencia de biotecnología marina hacia la empresa privada.
En total, participaron cinco representantes de universidades, centros de investigación y empresas de la República Dominicana y Costa Rica, interesadas en profundizar en el modelo gallego de revalorización de algas. Entre ellas se encontraban investigadoras del Centro de Investigación en Ciencias del Mar y Limnología de la Universidad de Costa Rica, del Instituto Tecnológico de Santo Domingo y de la empresa SOS Carbón, especializada en la gestión de sargazo en el Caribe.
El alcalde de Boiro, José Ramón Romero, y el concejal de Comercio, Formación y Empleo, Roberto Lojo, ejercieron de anfitriones durante la jornada, subrayando el papel del apoyo institucional en el impulso de proyectos de bioeconomía marina. Ambos guiaron a las delegaciones por las instalaciones del centro, incluyendo el vivero de empresas y el espacio de trabajo compartido.
La visita se enmarca en un programa formativo más amplio, financiado a través del Programa Regional de Medio Ambiente y Cambio Climático de la Cooperación Española en América Latina y el Caribe, que busca reforzar capacidades técnicas en el tratamiento de algas y su aprovechamiento sostenible.
Durante la estancia en Galicia, las investigadoras y expertos recibieron formación práctica en técnicas analíticas y ensayos de laboratorio para la extracción, caracterización y estudio de las propiedades funcionales del sargazo y otras biomasas marinas, con especial atención a moléculas bioactivas y metales pesados.
Orixe Salgada: del argazo de arribazón al ingrediente biotecnológico
En el corazón de este modelo está Orixe Salgada, una empresa surgida en el vivero de empresas del Lab Barbanza que ha convertido la gestión del argazo de arribazón en una oportunidad de negocio sostenible. Este material, que antes se consideraba un residuo costoso para ayuntamientos y cofradías al retirarse de los arenales, se transforma ahora en ingredientes biotecnológicos de alto valor.
La firma se dedica a la transformación de algas en bioestimulantes y otros productos para la agricultura y la cosmética, alineándose con la demanda creciente de insumos naturales y con menor impacto ambiental. La base del modelo consiste en aprovechar los principios activos presentes en las algas, tras un proceso de análisis, tratamiento y revalorización que añade valor en diferentes fases de la cadena.
Durante la jornada, la fundadora de la empresa, Elena Fontán, doctoranda en Oceanografía, explicó cómo el proyecto nació a partir de la transferencia de conocimiento científico al tejido empresarial, lo que le ha permitido desarrollar soluciones aplicadas a retos reales del territorio, como la gestión de residuos marinos y la necesidad de reducir el uso de productos químicos en el campo.
Fontán detalló la estructura organizativa de la compañía y puso el acento en su apuesta por un modelo de empleo de calidad en el entorno rural y con vocación de inclusión social, integrando perfiles profesionales vinculados al medio marino y al cultivo de algas, integrando perfiles profesionales vinculados al medio marino y a la innovación tecnológica en la comarca.
Los asistentes internacionales pudieron conocer de cerca los distintos pasos del proceso, desde la recepción de las algas retiradas de las playas hasta su transformación en extractos y compuestos destinados a formulaciones agrícolas y cosméticas de última generación y otras biomasas marinas, lo que convierte este modelo de revalorización de algas en un ejemplo exportable a otras regiones costeras. Asimismo, se analizaron aplicaciones y casos comparables como los de zonas con bosques submarinos y grandes cantidades de biomasa.
Bioeconomía, química verde e innovación azul desde Galicia
Uno de los ejes centrales de la jornada formativa fue el análisis de los retos críticos de la bioeconomía ligados al uso de las algas en las industrias globales. Las delegaciones discutieron cómo estos recursos marinos pueden integrarse en cadenas productivas que reduzcan la dependencia de materias primas de origen fósil y favorezcan modelos más circulares.
Desde el Lab Barbanza y el Concello de Boiro se incidió en que la revalorización de algas encaja en la llamada innovación azul y en la química verde, al convertir un problema ambiental (las grandes acumulaciones de algas en playas) en una fuente de crecimiento económico local, manteniendo al mismo tiempo el foco en la sostenibilidad.
Las autoridades locales recordaron que la ría de Arousa y Galicia en su conjunto ocupan una posición destacada como referentes europeos en innovación marina, gracias a la combinación de tradición pesquera y marisquera, centros de investigación punteros y una red creciente de empresas biotecnológicas especializadas en recursos del mar.
Este enfoque se ve reforzado por el trabajo del Cetmar, que actúa como consultor especializado para la implementación de actividades de innovación tecnológica vinculadas al medio marino, conectando administraciones, comunidad científica y sector privado para que iniciativas como Orixe Salgada puedan escalarse y replicarse.
Las discusiones durante la visita también abordaron el marco regulatorio del mercado agrícola, analizando de qué forma los nuevos productos procedentes de algas pueden cumplir con la normativa vigente y al mismo tiempo ofrecer beneficios medibles en términos de reducción de insumos químicos y mejora de la salud del suelo.
Menos fitosanitarios y más valor para el territorio
Uno de los datos que más llamó la atención de los expertos visitantes fue la posibilidad de lograr una reducción de hasta un 50 % en el uso de productos fitosanitarios mediante el empleo de bioestimulantes naturales derivados de algas. Esta cifra, puesta sobre la mesa en las presentaciones técnicas, sitúa al modelo de revalorización desarrollado en Boiro como un ejemplo interesante para políticas agrícolas más sostenibles.
La aplicación de estos bioestimulantes puede contribuir a disminuir la presencia de sustancias químicas de síntesis en los cultivos, lo que reduce riesgos ambientales y mejora la competitividad de las explotaciones, especialmente en un contexto en el que la normativa europea tiende a limitar el uso de ciertos fitosanitarios.
Más allá del impacto agronómico, la iniciativa supone para el territorio una manera de reconvertir un coste recurrente de limpieza de arenales en una oportunidad económica. En lugar de destinar recursos únicamente a retirar el argazo y el sargazo, estos materiales se integran en una cadena de valor que genera empleo, conocimiento y nuevas líneas de negocio.
Respaldado por la red de espacios de trabajo colaborativos de la Deputación da Coruña y por el propio Concello de Boiro, el Lab Barbanza se configura como un punto de encuentro entre emprendimiento, formación y experimentación aplicada, lo que facilita que proyectos surgidos en el laboratorio encuentren un camino más corto hacia el mercado industrial.
La valoración general de la delegación latinoamericana fue que este modelo de revalorización de algas es adaptable a otros contextos costeros, siempre que se combinen condiciones ambientales similares con apoyos institucionales, capacidades técnicas y una estrategia clara de transferencia de tecnología al sector privado.
El caso de Boiro y de Orixe Salgada muestra cómo, partiendo de un problema tan cotidiano como la acumulación de algas en las playas, se puede articular un esquema de innovación que conecta ciencia, empresa y administraciones públicas. La experiencia compartida con especialistas de República Dominicana y Costa Rica apunta a que este enfoque tiene potencial para inspirar iniciativas similares en otros países, reforzando el papel de Galicia y de la ría de Arousa como laboratorios vivos de innovación azul y bioeconomía marina.
