El papel crucial de los territorios indígenas en la conectividad de los ecosistemas amazónicos

  • Las áreas protegidas y territorios indígenas son esenciales para la conectividad de los ecosistemas amazónicos
  • La actividad humana impacta negativamente en una parte significativa de estos ecosistemas
  • El estudio recomienda fortalecer la gobernanza indígena y promover iniciativas sostenibles

Ecosistemas amazónicos

La cuenca del río Amazonas destaca como la más extensa del planeta, abarcando territorios de hasta ocho países y aproximadamente 7,8 millones de kilómetros cuadrados. Esta región alberga una de las mayores diversidades biológicas y culturales del mundo, jugando un papel crucial en la regulación del clima y el mantenimiento de los ciclos naturales.

No obstante, la biodiversidad y la variedad socioambiental presentes en la Amazonía están bajo amenaza. Factores como la deforestación, los incendios, la minería y la expansión de infraestructuras suponen riesgos cada vez más graves para la integridad de sus ecosistemas y la vida de las comunidades que la habitan.

Un reciente estudio internacional, con participación del Real Jardín Botánico (RJB) del CSIC, ha arrojado luz sobre la importancia de los territorios indígenas y áreas protegidas en la conservación de la conectividad ecológica en la cuenca amazónica. El trabajo, publicado en la revista PNAS, analiza cómo estas zonas contribuyen a mantener los flujos ecológicos necesarios para la supervivencia de especies y el funcionamiento de los procesos naturales.

El investigador Jesús Muñoz, del CSIC, explica que las actividades humanas han comenzado a romper la conectividad entre ecosistemas amazónicos. Esto repercute negativamente en la salud de los sistemas naturales, dificultando el movimiento de los organismos y el desarrollo de procesos tan esenciales como la dispersión de semillas, la migración de especies o el flujo de agua y nutrientes.

La teledetección, clave en el análisis de amenazas

Amenazas a los ecosistemas amazónicos

Mediante datos de teledetección obtenidos por la Red Amazónica de Información Socioambiental Georreferenciada (RAISG) entre 2016 y 2023, el equipo de investigadores cartografió el grado de conectividad en cuatro grandes tipos de ecosistemas amazónicos: bosques de tierra firme, bosques inundables, ríos y bosques andinos tropicales. Para ello, se analizaron impactos de seis actividades humanas principales: construcción de presas, deforestación, incendios, minería legal e ilegal, extracción de hidrocarburos y carreteras, tanto dentro como fuera de las áreas indígenas o protegidas.

Los resultados son claros: entre el 23 % y el 28 % del territorio de estos ecosistemas ya evidencia la huella de al menos una de estas actividades. Si se analiza el grado de protección, la proporción de superficie afectada en zonas indígenas y protegidas oscila entre el 14 % y el 16 %, mientras que en áreas sin esa figura de resguardo la afectación llega hasta el 38 %.

Una de las conclusiones más relevantes es que dentro de los territorios indígenas y áreas protegidas, la conectividad ecológica es manifiestamente mayor que fuera de ellas. Esto indica que estos espacios pueden amortiguar mejor las amenazas externas, haciendo a sus ecosistemas más resistentes ante alteraciones como el cambio climático.

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El valor estratégico de las comunidades indígenas

Comunidades indígenas amazónicas

El trabajo del CSIC junto a la comunidad científica internacional subraya la importancia de fortalecer la gobernanza de las propias comunidades indígenas. Según los autores, reforzar el liderazgo y la autonomía en la gestión de estos territorios, así como promover proyectos de desarrollo sostenible, resulta esencial para conservar la conectividad y la salud ambiental de la Amazonía.

El estudio apunta también a la necesidad de implementar iniciativas sostenibles que garanticen la subsistencia de las comunidades y reduzcan la presión sobre los ecosistemas. Así, no solo se preserva la riqueza ecológica, sino también el legado cultural y humano que define la región amazónica.

Es evidente que la protección de estos espacios y el reconocimiento de los derechos indígenas son estrategias fundamentales para enfrentar los retos ambientales actuales y futuros de la Amazonía.