Los peces guppys son de esas especies exóticas muy fáciles de cuidar y de las más demandadas en acuariofilia, aunque también pueden presentar pequeños inconvenientes que hay que tener en cuenta para que no tengan problemas y enfermen. Son peces extremadamente adaptables a diferentes hábitats ya que pueden vivir en las más variadas condiciones de agua. Pero no hay que olvidar que el guppy debe tener una serie de cuidados básicos pese a ser de los peces más resistentes del acuario.
Equilibrio biológico y mantenimiento del agua en el acuario

Si bien es imposible lograr el verdadero equilibrio biológico perfecto en el acuario, esto se debe tener claro desde el principio. En un tanque cerrado siempre se acumulan desechos orgánicos (restos de comida, heces, hojas de plantas) que alteran los parámetros del agua. Hay que tener en cuenta los nutrientes en forma de comida que se deposita en los acuarios, y precisamente para lograr el equilibrio y un buen ambiente hay que realizar cambios parciales de agua (normalmente entre el 20% y el 30% a la semana) y limpiar el filtro de vez en cuando.
Además de los cambios de agua, es fundamental vigilar parámetros como amoníaco, nitritos y nitratos. Antes de introducir guppys en un acuario nuevo, conviene completar el llamado ciclado del acuario, que permite que las bacterias beneficiosas se establezcan en el filtro y en el sustrato para transformar los desechos tóxicos en compuestos menos peligrosos. Este proceso reduce de forma notable el riesgo de enfermedades y muertes súbitas.
Una buena filtración y oxigenación también ayuda a mantener estable la química del agua. Un filtro biológico o de esponja es ideal para guppys, ya que ofrece una corriente suave que no daña sus aletas y proporciona un amplio soporte para las bacterias nitrificantes. Complementar la filtración con una bomba de aire o difusor mejora el intercambio gaseoso en la superficie, manteniendo altos los niveles de oxígeno.
pH ideal, dureza y tipo de agua para guppys

Se pueden mantener y criar el pez guppy con éxito en casi cualquier tipo de agua, siempre que los parámetros se mantengan estables. No obstante, los guppys se sienten especialmente cómodos en aguas de dureza moderada a alta y con un pH ligeramente alcalino.
Los valores recomendados para guppys suelen situarse en:
- pH entre 6.8 y 7.8, aunque muchos ejemplares domésticos toleran sin problemas valores algo más altos siempre que sean constantes.
- Dureza general (GH) entre 10 y 30 dGH, lo que implica presencia de minerales como calcio y magnesio, muy útiles para un buen desarrollo óseo y de las aletas.
- Temperatura entre 24 y 28 ºC, rango típico de agua tropical donde el metabolismo del guppy funciona de forma óptima.
Los problemas pueden aparecer con más frecuencia en aguas muy blandas que en aguas duras, ya que el pez guppy es excepcionalmente poco tolerante a las variaciones bruscas de pH, que, por supuesto, aparecen más rápidamente en aguas blandas que en duras debido a una baja capacidad tampón (KH). Por eso, la mejor opción es utilizar siempre un agua de calidad constante con igual dureza y pH, evitando cambios repentinos en cada mantenimiento.
En muchos hogares el agua del grifo presenta pH en torno a 8 o ligeramente superior y dureza relativamente alta. En estos casos, si todos los peces del acuario (incluidos guppys, mollies, tetras resistentes o camarones) muestran un comportamiento activo, comen bien y se reproducen, es señal de que el pH elevado y estable no supone un problema. Forzar una bajada constante del pH en un agua con KH alto puede ser más estresante que mantener a los peces en un valor algo superior al “ideal teórico”.
Cómo estabilizar el pH y mejorar la oxigenación

Se recomienda que si el agua con la que se llenará el acuario es de agua blanda, se instale un difusor de aire en el acuario para evitar problemas en los peces. De este modo se reduce la probabilidad de sufrir esas variaciones nocturnas de pH causadas por la acumulación de dióxido de carbono cuando las luces están apagadas y las plantas dejan de fotosintetizar.
El CO₂ disuelto tiende a acidificar el agua, y en acuarios con poca aireación puede producirse una caída de pH durante la noche que, aunque a veces pasa desapercibida, estresa especialmente a peces sensibles como el guppy. Una buena aireación estabiliza mejor el pH y garantiza unos niveles adecuados de oxígeno para todos los habitantes del acuario.
Si el objetivo es ajustar el pH de forma segura, conviene hacerlo gradualmente. En aguas muy duras, intentar bajar mucho el pH con métodos caseros (como bolsas de té, turba o productos ácidos) puede ser ineficaz o provocar subidas y bajadas continuas. En estos casos, muchos criadores avanzados optan por agua de ósmosis inversa mezclada con agua del grifo para lograr la dureza y el pH deseados, siempre manteniendo la estabilidad como prioridad principal.
En cuanto a experimentos caseros, como el uso de un saquito de té para acidificar el agua, pueden teñir el agua de color ámbar y aportar taninos, pero el efecto real sobre el pH depende mucho de la dureza del agua. En aguas con KH alto, la modificación puede ser casi nula, mientras que en aguas muy blandas el cambio podría ser más marcado. Por ello, cualquier variación debe acompañarse de mediciones frecuentes con un buen medidor de pH y evitando cambios drásticos.
Resistencia, tamaño del acuario y población de guppys
Los guppys son los peces ideales para los principiantes y se adaptan perfectamente a la cautividad. El acuario óptimo para que vivan perfectamente está en hacer la proporción de que, por cada pez guppy adulto, se le proporcione unos 7 litros de agua. De esta forma se evita la sobrepoblación, se facilita el mantenimiento de los parámetros estables y se reduce el estrés entre individuos.
En acuarios de tamaño medio, un volumen de alrededor de 40 litros resulta muy adecuado para un pequeño grupo de guppys, permitiendo albergar varias hembras por cada macho y dejando margen por si se desea añadir compañeros compatibles como tetras pacíficos, corydoras o algunos invertebrados. En tanques mayores se puede formar una comunidad más amplia, siempre controlando la densidad de población y la capacidad del filtro.
Los guppys (Poecilia reticulata) destacan por su gran resistencia, su facilidad de cuidado y su diversidad de colores y formas de aleta. Esta combinación de belleza y rusticidad hace que sean una excelente elección para quienes montan su primer acuario, pero también para aficionados avanzados interesados en la cría selectiva y en mantener líneas de color concretas.
Aunque toleran variaciones moderadas de temperatura y pH, su verdadera fortaleza se muestra cuando se mantienen en un entorno estable, bien filtrado y correctamente alimentado. Con un buen control de la calidad del agua, una dieta variada y un acuario bien dimensionado, los guppys pueden mostrar colores intensos, reproducirse con facilidad y ofrecer un espectáculo continuo de actividad en la parte media y superior del tanque.
Conocer a fondo el pH ideal para peces guppy, la dureza adecuada y la importancia de la estabilidad de los parámetros permite aprovechar al máximo todo el potencial de esta especie tan popular, disfrutando de un acuario colorido, sano y duradero con muy pocos problemas si se respetan estas bases.
