La antigua terminal de pasajeros del aeropuerto de San Javier, que durante años fue el punto de llegada de miles de turistas, está a punto de cambiar definitivamente los billetes de avión por la investigación científica de primer nivel. El Gobierno de la Región de Murcia sigue quemando etapas para que el futuro Centro de Conservación y Recuperación del Mar Menor, conocido técnicamente como OM2, pase de ser un boceto sobre el papel a una realidad tangible que sirva de escudo para uno de los ecosistemas más singulares de toda Europa y del territorio nacional.
Este ambicioso proyecto no es solo una declaración de intenciones, sino que ya cuenta con una hoja de ruta bien definida que busca integrar la ciencia aplicada con la educación ambiental para que todos sepamos qué ocurre bajo el agua. El equipo técnico encargado del diseño ya ha puesto sobre la mesa el proyecto básico, y ahora mismo se encuentran puliendo los últimos detalles para entregar el documento constructivo definitivo antes de que acabe el mes de agosto. La idea es que, una vez superados los trámites administrativos, las obras salgan a concurso y el antiguo aeródromo se llene de vida científica lo antes posible.
Una inversión millonaria para blindar la biodiversidad
La puesta en marcha de este centro no es precisamente calderilla, ya que se estima una inversión total que ronda los 12 millones de euros. Para sacar adelante semejante cifra, se ha recurrido a una fórmula mixta donde la Unión Europea aporta un pellizco importante a través de los fondos FEDER, que cubren el 60% del presupuesto, mientras que el 40% restante sale directamente de las arcas de la Comunidad Autónoma. Este despliegue de recursos tiene un objetivo muy claro: crear una infraestructura moderna que sea capaz de garantizar la supervivencia de especies que ahora mismo lo tienen bastante crudo en la laguna salada, especialmente tras episodios críticos como cuando el Mar Menor entra en situación de anoxia.
No se trata solo de un hospital para peces, sino de un laboratorio vivo. El centro se centrará en el cuidado y la reproducción de especies que son auténticos símbolos del Mar Menor. Entre las que recibirán una atención especial se encuentran:
- La nacra, un molusco gigante en peligro crítico.
- El carismático caballito de mar.
- El fartet y el gobio, pequeños peces autóctonos.
- El chirrete y el curioso dragoncillo de arena.
Arquitectura con cabeza: reutilizar antes que destruir
Lo que hace especial a esta propuesta es que no se va a levantar un edificio de hormigón nuevo en mitad de la nada, sino que se va a aprovechar lo que ya hay. El diseño, que corre a cargo de los arquitectos José Manuel Chacón y Enrique de Andrés, apuesta por la sostenibilidad pura y dura. La intención es reutilizar las instalaciones de la antigua terminal de San Javier siguiendo criterios de eficiencia energética e integración con el paisaje. Es una forma de hacer arquitectura pública con bastante sentido común, dándole una segunda vida a un espacio que de otro modo se quedaría muerto de risa.
Para que la gente del barrio y de toda la región sepa por dónde van los tiros, se ha organizado una exposición con 24 paneles explicativos en la que se pueden ver todos los detalles del diseño ganador y de otras propuestas que se presentaron al concurso. El consejero de Medio Ambiente, Juan María Vázquez, ha dejado claro que el OM2 nace con la vocación de abrir el conocimiento a la sociedad, permitiendo que los ciudadanos vean de cerca cómo se trabaja para proteger su patrimonio natural. Al fin y al cabo, ni que decir tiene que la implicación de la gente es fundamental para que estos proyectos lleguen a buen puerto.
En los próximos meses, una vez que el proyecto constructivo reciba el visto bueno definitivo tras el verano, empezará el baile de las constructoras para ver quién se encarga de ejecutar la obra. Este nuevo centro promete convertirse en un referente no solo en la Región de Murcia, sino a nivel internacional, uniendo en un mismo espacio la recuperación de la fauna marina, la investigación científica más puntera y un lugar de encuentro donde los ciudadanos puedan aprender a valorar la joya ambiental que tienen al lado de casa.