El tiburón martillo entra en la máxima categoría de protección internacional

  • El tiburón martillo se incorpora a los apéndices de la Convención de la ONU sobre Especies Migratorias con la categoría de amenaza más alta.
  • Los países firmantes deberán prohibir su captura intencionada y proteger sus hábitats y rutas migratorias.
  • Estudios científicos alertan de caídas de hasta el 70 % en poblaciones de tiburones oceánicos en medio siglo por la sobrepesca.
  • La nueva protección global impulsa a Europa y otros bloques regionales a reforzar sus políticas de conservación marina.

Tiburon martillo

Este nuevo estatus implica que los países firmantes deberán aplicar medidas mucho más estrictas frente a la pesca, el comercio y la degradación del hábitat de este escualo de inconfundible silueta. Para Europa y, especialmente, para los Estados miembros de la Unión Europea, el cambio supone revisar y reforzar su normativa pesquera y de conservación marina para estar a la altura de los compromisos adquiridos.

El tiburón martillo, al máximo nivel de protección de la ONU

En la última cumbre de la Convención de la ONU sobre la Conservación de las Especies Migratorias (CMS), celebrada en Campo Grande (Brasil), los países participantes aprobaron la inclusión de varias especies de tiburón martillo en el Apéndice I del tratado, la categoría de amenaza más alta. Esta lista reserva su lugar a especies en peligro crítico de extinción, para las que se exige una protección estricta y la prohibición de su captura intencionada.

Entre las especies afectadas figuran el tiburón martillo grande y el tiburón martillo festoneado, considerados cada vez más escasos en numerosos océanos. El tiburón martillo gigante (Sphyrna mokarran), una de las especies de mayor tamaño del grupo, también se ha incorporado al conjunto de fauna marina cuya situación reclama cooperación internacional y vigilancia continuada, como muestran los ejemplos en santuarios de tiburones.

La Convención, de carácter jurídicamente vinculante, obliga a cada parte firmante a adoptar en su legislación interna medidas concretas para salvaguardar las especies del Apéndice I. Esto incluye impedir su matanza o captura deliberada, minimizar las presiones humanas sobre sus poblaciones y actuar sobre otros factores de riesgo, desde la pérdida de hábitat hasta las capturas accidentales.

La decisión sobre el tiburón martillo forma parte de un paquete más amplio de acuerdos en la COP15, en el que se han incorporado 40 nuevas especies a los apéndices de la CMS, pero el caso de estos escualos ha despertado especial atención por el fuerte declive registrado en los últimos años.

Una caída histórica en las poblaciones de tiburón martillo

El refuerzo de la protección internacional al tiburón martillo se apoya en una evidencia científica contundente. Diversos estudios han documentado un desplome generalizado de los tiburones oceánicos, con disminuciones estimadas en hasta un 71 % en los últimos cincuenta años. En el caso concreto del tiburón martillo, los datos apuntan a descensos muy marcados en distintas regiones del planeta.

En algunas zonas de aguas nacionales, los registros indican que las poblaciones de tiburón martillo se han reducido alrededor de un 80 % respecto a los niveles históricos, con episodios de varamiento documentados, como el varado en La Garita. Esta merma no solo obedece a la pesca dirigida, sino también a la fuerte mortalidad asociada a capturas accidentales en redes y palangres destinados a otras especies. La peculiar forma de su cabeza, que le da nombre, incrementa las probabilidades de quedar enmallado.

Investigaciones citadas por organismos internacionales y por grupos de expertos señalan que, de las 31 especies de tiburones y rayas oceánicas analizadas en un estudio de referencia, 24 se encuentran ya en peligro de extinción. Entre ellas figuran el tiburón martillo común y el tiburón martillo grande, que se sitúan en la categoría de peligro crítico según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Los científicos subrayan que la sobrepesca es el principal motor de este declive. La demanda de carne, aletas y aceite de hígado ha empujado a las capturas a niveles insostenibles, afectando tanto a pesquerías industriales como a flotas artesanales en varias regiones del mundo. Para algunos investigadores, el mensaje es claro: sin límites de pesca basados en criterios científicos y sin controles efectivos, el futuro del tiburón martillo será cada vez más incierto.

La preocupación no solo es ambiental. Expertos en conservación señalan que el agotamiento de los tiburones y rayas oceánicos puede comprometer la salud de ecosistemas marinos enteros y, con ello, la seguridad alimentaria de comunidades costeras, especialmente en países en desarrollo que dependen directamente de los recursos pesqueros.

Obligaciones para Europa y otros países firmantes

La inclusión del tiburón martillo en el Apéndice I de la CMS implica que los 133 signatarios del tratado, entre ellos la Unión Europea y sus Estados miembros, deben demostrar que aplican una protección estricta a este grupo de tiburones. No se trata solo de limitar las capturas directas, sino de revisar prácticas pesqueras, controlar el comercio y restaurar hábitats claves.

Para Europa, que ya ha avanzado en la regulación de la pesca de tiburones y del comercio de aletas, la nueva situación obliga a alinear por completo la normativa con las exigencias del tratado. Esto puede traducirse en más zonas de veda, mayores restricciones en artes de pesca donde el tiburón martillo aparece como captura accidental y un seguimiento más exhaustivo de las capturas y desembarcos en puertos europeos.

La CMS también contempla el Apéndice II, que reúne especies en estado desfavorable que requieren una cooperación internacional reforzada. En el caso del tiburón martillo y otros grandes pelágicos, esto se traduce en la necesidad de coordinar esfuerzos entre países que comparten poblaciones migratorias, tanto dentro como fuera de Europa, para que las medidas en un territorio no se vean anuladas por la falta de controles en otro.

En la práctica, los gobiernos deberán demostrar que sus marcos regulatorios son capaces de reducir las presiones humanas sobre estas especies, ya sea a través de topes de captura, vedas temporales, restricciones de artes o planes de gestión específicos. Organizaciones conservacionistas y expertos en tiburones coinciden en que el éxito de la nueva protección dependerá de cómo se traslade al día a día de las pesquerías.

En otras regiones, como Australia, la inclusión del tiburón martillo en la categoría más alta de la CMS ha obligado a revisar exenciones que permitían aún cierta pesca comercial y recreativa. Biólogos marinos apuntan que, con el cambio, estas especies deberían pasar a estar completamente vetadas en todas las aguas jurisdiccionales, lo que da una idea de la magnitud del ajuste normativo que también se espera en otros países miembros.

Presión humana, hábitats degradados y migraciones en riesgo

Los acuerdos adoptados en la COP15 llegan tras la publicación de informes de la ONU que muestran un escenario poco alentador: casi una de cada cuatro especies incluidas en la lista de la CMS está amenazada de extinción a nivel mundial, y aproximadamente el 49 % de las especies registran poblaciones en declive. El tiburón martillo encaja de lleno en esta tendencia preocupante.

Entre los factores que más influyen destacan la degradación de hábitats marinos, la contaminación, la expansión de infraestructuras costeras y la intensificación de la pesca industrial. En el caso de especies migratorias como el tiburón martillo, que pueden recorrer grandes distancias a lo largo de océanos y mares, la fragmentación de hábitats y las barreras en sus rutas agravan aún más la situación.

En paralelo, un informe reciente alertó del «colapso» de migraciones esenciales de peces de agua dulce por causas como represas, sobreexplotación y deterioro de los ríos. Aunque se trata de un entorno distinto al marino, el diagnóstico apunta a un problema común: rutas migratorias cada vez más interrumpidas, con efectos en cadena sobre la reproducción, la alimentación y la supervivencia de las especies.

Responsables políticos y científicos coinciden en que proteger al tiburón martillo va mucho más allá de prohibir su captura directa. Es necesario reducir las capturas accidentales, mejorar los sistemas de observación a bordo, reforzar el control sobre las cadenas de suministro y avanzar en la recuperación de ecosistemas clave, como zonas de cría, áreas de alimentación y corredores migratorios.

La CMS insiste en que las migraciones de fauna silvestre, incluidas las de los tiburones, muestran hasta qué punto la naturaleza ignora las fronteras políticas, lo que obliga a articular respuestas cooperativas que trasciendan los límites de cada país, también en los mares que bañan a Europa.

Hacia una cooperación más fuerte para salvar al tiburón martillo

Además de la actualización de los apéndices, la última conferencia de la CMS ha impulsado planes de acción concertados entre grupos de países para determinadas especies marinas. Aunque algunos de estos planes se centran en otros peces, como el pez ángel o angelote espinoso, reflejan una tendencia que también afecta al tiburón martillo: la necesidad de coordinar medidas de conservación entre Estados que comparten poblaciones migratorias.

La cumbre también ha acordado desarrollar por primera vez una estrategia específica de movilización de recursos destinada a apoyar a los países en desarrollo. La idea es que las obligaciones de conservación, incluida la protección de especies como el tiburón martillo, vayan acompañadas de financiación y apoyo técnico suficientes para que puedan llevarse a la práctica.

Organizaciones conservacionistas europeas vienen reclamando que este tipo de instrumentos se traduzcan en más proyectos concretos en aguas comunitarias y vecinas: desde la identificación de áreas marinas de especial importancia para los tiburones martillo hasta la formación de pescadores en la liberación segura de ejemplares capturados de forma incidental.

Al mismo tiempo, los expertos recuerdan que los avances normativos deben ir acompañados de una mejora en el seguimiento científico. Sin datos sólidos sobre distribución, abundancia y tendencias de población, resulta complicado medir el impacto real de las medidas de protección. En este punto, Europa cuenta con una red de centros de investigación y programas de monitorización que pueden desempeñar un papel relevante en el seguimiento del tiburón martillo en el Atlántico y el Mediterráneo.

La protección reforzada de este escualo también se enmarca en un panorama más amplio: más del 37 % de tiburones y rayas del planeta se considera en riesgo de extinción. La comunidad científica insiste en que, si no se abordan de manera conjunta las presiones que soportan estos animales, las consecuencias ecológicas serán difíciles de revertir.

El nuevo estatus del tiburón martillo como especie bajo la máxima protección internacional representa un paso importante, pero no definitivo, en su conservación: las cifras de declive, los riesgos asociados a la sobrepesca y la degradación de los océanos evidencian que todavía queda mucho trabajo por delante para que las decisiones adoptadas en foros multilaterales se traduzcan en mares donde estos depredadores puedan seguir cumpliendo su papel ecológico, también en las aguas que rodean a Europa.

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