Especies marinas: tipos, ejemplos y conservación en España

  • EspaƱa alberga una enorme diversidad de especies marinas, desde algas y esponjas hasta peces, tortugas, cetĆ”ceos y mamĆ­feros marinos.
  • Muchas especies estĆ”n protegidas por leyes nacionales y convenios internacionales debido a su vulnerabilidad y al impacto humano.
  • Programas de conservación y recuperación implican a administraciones, fundaciones cientĆ­ficas y cofradĆ­as de pescadores.
  • Conocer especies peligrosas y cómo actuar ante ellas mejora la seguridad en playas y ayuda a proteger la fauna marina.

Especies marinas

El mar que rodea la península y los archipiélagos españoles es mucho mÔs que un paisaje bonito para ir a la playa: es un auténtico mosaico de especies marinas, hÔbitats y comunidades biológicas que se cuentan por miles. Desde las aguas frías atlÔnticas hasta el MediterrÔneo mÔs templado, se mezclan organismos de procedencias muy distintas que han encontrado aquí un lugar ideal para vivir, reproducirse o simplemente hacer una parada en sus migraciones.

En este artículo vamos a recorrer, de forma ordenada, buena parte de esa diversidad: algas, invertebrados, peces, mamíferos marinos, tortugas, plantas marinas y, ademÔs, las principales medidas legales y programas de conservación que se estÔn aplicando. También repasaremos aquellas especies que, aunque fascinantes, pueden causar picaduras o lesiones a los bañistas, para que sepas qué hay en el agua cuando te bañas y por qué es tan importante cuidarlo.

La biodiversidad marina en la costa espaƱola

La combinación de factores como el Estrecho de Gibraltar, la influencia atlÔntica, el MediterrÔneo y las aguas subtropicales africanas hace que en zonas como MÔlaga o las islas Canarias confluyan especies atlÔnticas, mediterrÔneas, macaronésicas y subtropicales. Esto se traduce en que, solo en ciertos tramos del litoral, se han descrito:

  • MĆ”s de 100 especies diferentes de aves marinas o acuĆ”ticas.
  • MĆ”s de 30 plantas litorales y 3 especies de fanerógamas (plantas marinas con flores).
  • MĆ”s de 15 cetĆ”ceos distintos (ballenas, delfines, calderones, zifios…).
  • 4 especies de tortugas marinas presentes de forma habitual.
  • MĆ”s de 200 especies de peces costeros y pelĆ”gicos.
  • MĆ”s de 500 invertebrados marinos entre moluscos, crustĆ”ceos, equinodermos, cnidarios, poliquetos, briozoos y esponjas.
  • MĆ”s de 150 especies de algas marinas, tanto verdes, pardas como rojas.

Esta riqueza biológica se organiza en unas 60 comunidades bióticas diferentes, que abarcan desde playas arenosas y acantilados hasta praderas submarinas, sistemas dunares, marismas, desembocaduras de ríos y fondos rocosos coralígenos donde proliferan corales, gorgonias y esponjas.

Algas y plantas marinas: la base de los ecosistemas

Las algas y las plantas marinas son el primer eslabón de muchas cadenas tróficas y ademÔs generan oxígeno, fijan CO2 y ofrecen refugio a multitud de especies. En los listados oficiales de fauna y flora marina destacan decenas de algas distintas y varias fanerógamas marinas, como muestran casos de alga tóxica que amenaza la vida marina.

Entre las algas verdes (clorofĆ­ceas) se encuentran especies como Caulerpa prolifera, Codium bursa, Flabellia petiolata, Ulva lactuca, Ulva rigida o Valonia utricularis, que tapizan rocas, charcos de marea y fondos someros, sirviendo de alimento a herbĆ­voros como la salema o la vieja.

Las algas pardas (feofĆ­ceas) incluyen formaciones de gran tamaƱo, por ejemplo Cystoseira mediterranea, Cystoseira tamariscifolia, Laminaria ochroleuca o Sargassum vulgare. Estas ā€œalgas arbóreasā€ forman autĆ©nticos bosques submarinos donde se refugian peces juveniles, invertebrados y numerosas especies de moluscos.

Muy llamativas son también las algas rojas (rodofíceas), con representantes como Asparagopsis armata, Gelidium spinosum, Jania rubens, Laurencia obtusa o Nemalion helminthoides. Varias de ellas forman costras calcÔreas (coralinÔceas) que consolidan el sustrato rocoso y participan en la formación del hÔbitat coralígeno.

En cuanto a las plantas marinas verdaderas (fanerógamas), en EspaƱa encontramos praderas de Posidonia oceanica (en el MediterrĆ”neo) y de Cymodocea nodosa y Zostera noltii. Estas praderas actĆŗan como ā€œguarderĆ­asā€ de peces e invertebrados, estabilizan la arena y son clave para la salud del litoral, por lo que muchas estĆ”n bajo protección especial.

En aguas de la Comunitat Valenciana, por ejemplo, se han identificado tambiĆ©n pequeƱas poblaciones de Halophila decipiens, una fanerógama de hojitas delicadas conocida popularmente como ā€œhojitas de arenaā€, que coloniza sustratos blandos y aporta complejidad al hĆ”bitat.

Invertebrados marinos: esponjas, corales, gusanos y compaƱƭa

Los invertebrados constituyen el grueso de las especies marinas catalogadas. Su variedad de formas, colores y funciones ecológicas es enorme, y muchos de ellos resultan totalmente desconocidos para el bañista medio aunque estén justo debajo de sus pies.

Cnidarios y ā€œcelentĆ©reosā€: medusas, anĆ©monas, corales y gorgonias

Dentro de los cnidarios encontramos medusas de mar, anémonas y corales que van desde especies microscópicas hasta grandes organismos coloniales. En nuestras costas destacan medusas como Cotylorhiza tuberculata (medusa huevo frito o aguacuajada), Rhizostoma pulmo (aguamala o acalefo azul), Aurelia aurita (medusa común) y Pelagia noctiluca, famosa por su luminiscencia y su picadura especialmente dolorosa.

La especie mĆ”s peligrosa documentada ocasionalmente en aguas espaƱolas es la carabela portuguesa (Physalia physalis), que en realidad es una colonia de pólipos flotante y no una medusa ā€œpuraā€. Sus tentĆ”culos pueden superar varias decenas de metros y su veneno provocar fuertes quemaduras e incluso riesgo vital en personas sensibles, niƱos o ancianos.

En el grupo de las anémonas de mar abundan especies muy conocidas por los buceadores y pescadores: Actinia equina (tomate de mar), Anemonia sulcata (chupadera), Aiptasia mutabilis, varias especies de Telmatactis y los llamativos pólipos de Parazoanthus axinellae. Todas poseen células urticantes, pero el grado de reacción en la piel humana varía mucho de unas a otras.

Los corales y gorgonias tambiƩn estƔn bien representados: hay corales duros como Dendrophyllia ramea (coral naranja), Leptopsammia pruvoti, corales blancos de agua frƭa como Lophelia pertusa y Madrepora oculata, asƭ como numerosas gorgonias (Eunicella verrucosa, Leptogorgia sarmentosa, Paramuricea grayi, entre otras). Muchas de estas especies forman hƔbitats tridimensionales que incrementan la complejidad del fondo marino y la biodiversidad asociada.

Esponjas y ascidias

Las esponjas (poríferos) tapizan paredes rocosas, cuevas y zonas sombrías con formas y colores muy variados. En los catÔlogos del litoral español aparecen especies como Verongia aerophoba (esponja amarilla), Suberites domuncula (esponja de ermitaño), Spongia officinalis (esponja de baño), Axinella damicornis, Axinella polypoides, Chondrosia reniformis o Clathrina clathrus. Algunas han tenido importancia histórica en la pesca de esponjas para usos domésticos.

Las ascidias y otros tunicados (subfilo Tunicata), como Ascidia mentula o Halocynthia papillosa, suelen pasar desapercibidos pero son filtradores muy eficientes: bombean grandes volĆŗmenes de agua, contribuyendo a depurarla y a reciclar nutrientes.

Gusanos marinos y otros grupos menos visibles

Los gusanos marinos (principalmente poliquetos) incluyen especies tan llamativas como el gusano de fuego (Hermodice carunculata), con cerdas urticantes, o los espectaculares tubĆ­colas como Sabella spallanzanii y Serpula vermicularis, que muestran penachos filtradores en forma de abanico.

Otros invertebrados discretos pero abundantes son los briozoos, algunos de aspecto coralino (por ejemplo Myriapora truncata, conocido como falso coral, o Reteporella grimaldii, el ā€œencaje de Venusā€), que forman estructuras calcĆ”reas finas sobre las rocas. TambiĆ©n hay grupos poco conocidos como los ctenóforos (por ejemplo Beroe ovata) y organismos gelatinosos como las salpas (Salpa fusiformis, Salpa maxima), que forman cadenas flotantes filtradoras de plancton.

Equinodermos, crustÔceos y moluscos: la fauna «clÔsica» del fondo marino

Cuando pensamos en fauna marina de roca y arena, nos vienen a la mente erizos, estrellas, cangrejos, gambas, pulpos o caracolas. Todos ellos estƔn extraordinariamente bien representados en el litoral espaƱol, con listados oficiales que recogen docenas de especies de equinodermos, casi un centenar de crustƔceos y mƔs de 150 moluscos.

Equinodermos: erizos, estrellas y pepinos de mar

Entre los equinodermos destacan erizos como Paracentrotus lividus (erizo de mar común), Arbacia lixula (erizo negro), Sphaerechinus granularis (erizo globo) o erizos de corazón como Spatangus purpureus. Sus púas pueden provocar pinchazos muy dolorosos, con escozor e inflamación; algunas especies incluso segregan sustancias tóxicas desde glÔndulas situadas en las espinas.

En el grupo de las estrellas de mar encontramos la robusta Marthasterias glacialis (estrella picuda), Echinaster sepositus (estrella roja), Ophidiaster ophidianus (estrella púrpura), así como ofiuras (estrellas frÔgiles) como Ophiothrix fragilis u Ophiocomina nigra, que suelen ocultarse bajo piedras y en grietas.

Los holoturoideos, conocidos popularmente como pepinos de mar o ā€œpingaburrosā€, incluyen especies como Holothuria sanctori o Holothuria tubulosa. Son grandes recicladores de sedimentos: ingieren arena y materia orgĆ”nica y devuelven el sedimento ā€œlimpioā€, contribuyendo a la oxigenación del fondo.

CrustƔceos: cangrejos, langostas y camarones

El grupo de los crustƔceos marinos y de agua dulce incluye cangrejos, langostas, gambas, camarones, percebes y balanos. Se han catalogado decenas de especies distintas, con una enorme diversidad de formas de vida, desde los cangrejos ermitaƱos hasta los camarones limpiadores.

Entre los cangrejos costeros y de roca se encuentran Pachygrapsus marmoratus (juyón), Eriphia verrucosa (cangrejo moruno o jaca), Carcinus maenas (cangrejo verde) o Necora puber (nécora). En fondos mÔs profundos aparecen especies de interés pesquero como Cancer pagurus (buey de mar) o los cangrejos reales del género Calappa.

Las langostas y afines estĆ”n representadas por el bogavante europeo (Homarus gammarus), la langosta roja (Palinurus elephas) y las langostas ā€œmochasā€ como Scyllarus arctus (santiaguiƱo) o Scyllarides latus. Los crustĆ”ceos decĆ”podos tambiĆ©n incluyen gambas y langostinos de valor comercial como Nephrops norvegicus (cigala), Aristaeopsis edwardsiana (carabinero) o Parapenaeus longirostris (gamba blanca).

No faltan los crustÔceos simbióticos, como pequeños camarones que viven asociados a anémonas, erizos, esponjas o gorgonias, ni los percebes (Pollicipes pollicipes) y otros cirrípedos como Balanus trigonus o Megabalanus tintinnabulum, que tapizan rocas en la zona de oleaje.

Moluscos: desde lapas y caracolas hasta calamares y pulpos

El grupo de los moluscos y afines es de los mÔs prolijos de todo el litoral: mÔs de 160 especies catalogadas que incluyen bivalvos (almejas, mejillones), gasterópodos (caracolas, lapas, nudibranquios) y cefalópodos (pulpos, calamares, sepias).

Entre los bivalvos destacan especies de consumo habitual como Perna perna (almejillón), Venus verrucosa (almeja verrugosa), Arca noae (arca de Noé), Pinna rudis (peineta de mar) o Spondylus senegalensis (ostrón). Algunos, como el dÔtil de mar (Lithophaga lithophaga), estÔn estrictamente protegidos por el gran impacto que causa su extracción sobre la roca donde viven.

En rocas y charcos de marea abundan las lapas (Patella ulyssiponensis, Patella candei, Patella piperata), asĆ­ como pequeƱos caracoles como los ā€œburgadosā€ (Osilinus atrata, Gibbula magus, Gibbula cineraria) o las ā€œconchitasā€ del gĆ©nero Trivia y las porcelanas (Luria lurida, Zonaria pyrum).

Los cefalópodos constituyen otro grupo estrella: el pulpo común (Octopus vulgaris), la sepia (Sepia officinalis), el calamar común (Loligo vulgaris), varios calamares de aguas abiertas y potas (Ommastrephes bartramii, Todarodes sagittatus, Illex coindetii), así como especies curiosas como la espírula (Spirula spirula) o el pulpo vampiro (Tremoctopus violaceus).

Los nudibranquios y babosas marinas forman un capítulo aparte: son pequeños, coloridos y muy apreciados por los fotógrafos submarinos. Aparecen especies como Hypselodoris picta, Limacia clavigera, Peltodoris atromaculata (la vaquita suiza) o diversos Aplysia, conocidos como conejos de mar.

Peces marinos: del litoral somero a las grandes profundidades

El listado de peces marinos que se puede observar en aguas espaƱolas es impresionante: se han catalogado mƔs de 350 especies, desde pequeƱos gobios y blƩnidos hasta grandes depredadores oceƔnicos como atunes, peces espada y varios tiburones.

En los fondos someros de roca y arena viven las especies mƔs familiares para el baƱista: salmonetes (Mullus surmuletus), doradas (Sparus auratus), sargos (Diplodus spp.), salemas (Sarpa salpa), viejas (Sparisoma cretense), caballas (Scomber colias), bogas (Boops boops) o los coloridos pejeverdes (Thalassoma pavo) y doncellas (Coris julis).

En zonas mixtas de roca y arena abundan los lƔbridos (romeros, vaquetas), los serrƔnidos como la vaquita (Serranus scriba) o las cabrillas (Serranus atricauda, Serranus cabrilla) y, en lugares con grietas y refugios, meros y abades (Epinephelus marginatus, Mycteroperca fusca), que son autƩnticos emblemas de la fauna mediterrƔnea y canaria.

En aguas mÔs profundas y abiertas se mueven grandes migradores como el atún rojo (Thunnus thynnus), el rabil (Thunnus albacares), la tuna (Thunnus obesus), el patudo (Thunnus alalunga), las melvas (Auxis rochei), los bonitos (Katsuwonus pelamis) y otros túnidos y escómbridos como Sarda sarda o Orcynopsis unicolor.

No faltan especies curiosas como el pejeluna (Mola mola) y sus parientes, el pez reloj (Zeus faber), los pejesables (Lepidopus caudatus, Aphanopus carbo), diversas rayas (géneros Raja, Dipturus, Leucoraja), peces guitarra (Rhinobatos) y multitud de tiburones, desde el tiburón peregrino (Cetorhinus maximus) hasta especies profundas como Etmopterus spinax, Centrophorus granulosus, Oxynotus centrina o los enigmÔticos pejesremios (Regalecus glesne).

En la franja intermareal y hasta pocos metros de profundidad, abundan pequeños peces como los blénidos (barrigudas), los góbidos (cabozos), las agujas de mar y los caballitos de mar (Hippocampus hippocampus, Hippocampus guttulatus), especialmente vulnerables a la degradación de sus hÔbitats.

Tortugas marinas, mamĆ­feros y otros grandes vertebrados del mar

AdemƔs de peces e invertebrados, nuestras aguas albergan grandes vertebrados marinos que suscitan mucho interƩs social y cientƭfico: tortugas, cetƔceos y, aunque ya extraordinariamente escasa, la foca monje.

Tortugas marinas

En el MediterrÔneo y en el AtlÔntico cercano a la península se observan con cierta frecuencia cuatro especies de tortugas marinas: la tortuga boba (Caretta caretta), la tortuga laúd (Dermochelys coriacea), la tortuga carey (Eretmochelys imbricata) y la tortuga verde (Chelonia mydas). Muchas de ellas son visitantes regulares que utilizan estas aguas como zonas de alimentación o de paso migratorio.

Todas las tortugas marinas estÔn incluidas en listados de especies protegidas y en peligro a escala internacional, y España tiene la obligación de protegerlas mediante la protección de la tortuga marina, la reducción de capturas accidentales, la gestión adecuada de las playas de puesta y la atención a ejemplares varados o heridos.

CetƔceos y foca monje

La lista de mamíferos marinos que pueden avistarse en aguas españolas es muy extensa: cachalotes (Physeter macrocephalus), varios rorcuales (azul, común, aliblanco, boreal, tropical), ballenas francas (Eubalaena glacialis), yubartas (Megaptera novaeangliae), orcas (Orcinus orca), calderones (Globicephala melas, G. macrorhynchus), delfines (común, listado, mular o tonina, moteado, de diente rugoso, de Fraser), falsas orcas (Pseudorca crassidens) y varios zifios (Ziphius cavirostris, Mesoplodon spp., Hyperoodon ampullatus).

Históricamente también estuvo presente la foca monje (Monachus monachus), hoy prÔcticamente desaparecida de nuestras costas pero aún con poblaciones en otras zonas del MediterrÔneo oriental y AtlÔntico oriental. Se trata de una de las focas mÔs amenazadas del planeta.

Especies peligrosas para baƱistas: medusas, peces venenosos y otros riesgos habituales

El gran número de especies implica que, de vez en cuando, algunas puedan causarnos picaduras, pinchazos o lesiones si las pisamos, tocamos o nos cruzamos con ellas inadvertidamente. No se trata de alarmar, sino de saber qué hay y cómo actuar.

Entre las medusas ya hemos mencionado varias relevantes: Cotylorhiza tuberculata (picadura muy leve o casi inapreciable), Rhizostoma pulmo (picor intenso), Aurelia aurita (molestia ligera) y Pelagia noctiluca, que puede provocar quemazón intensa, dolor y lesiones que tardan en curar. La presencia ocasional de la carabela portuguesa obliga a extremar las precauciones cuando las autoridades emiten avisos.

Entre los peces peligrosos para los pies descalzos destacan la pez araƱa (Trachinus draco, Echiichthys vipera), que se entierra en la arena en zonas poco profundas y posee espinas venenosas en el dorso y la cabeza, y el pejesapo o miracielo (Uranoscopus scaber), que tambiƩn posee una espina venenosa y vive semienterrado en fondos blandos.

La escorpena o rascacio (Scorpaena scrofa y afines) es otra especie a tener en cuenta: sus radios espinosos dorsales tienen glÔndulas de veneno, y la picadura puede causar dolor muy intenso, edema local e incluso síntomas generales como mareos o alteraciones de la tensión arterial.

Los erizos de mar, sobre todo Paracentrotus lividus, son una causa habitual de urgencias en verano: las espinas pueden clavarse profundamente en la piel, romperse y seguir liberando sustancias irritantes si no se extraen bien. La mejor prevención es sencilla: calzado adecuado en zonas rocosas y evitar apoyarse en paredes tapizadas de erizos o anémonas.

También hay que considerar las rayas con aguijón (Dasyatis pastinaca y otras pastinacas), que llevan una púa venenosa en la cola. Aunque no suelen atacar, pueden defenderse si se las pisa o se las molesta, produciendo heridas muy dolorosas y que requieren atención médica.

Marco legal y programas de conservación de especies marinas

La extraordinaria diversidad descrita no estÔ libre de amenazas: sobrepesca, contaminación marina, destrucción de hÔbitats, cambio climÔtico y presencia de especies invasoras estÔn detrÔs del declive de muchas poblaciones. Para frenar esta tendencia, España ha desarrollado un marco legal y operativo bastante sólido.

La Ley 42/2007, del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad, establece la base para proteger la biodiversidad, incluyendo las especies marinas de interés comunitario. El Real Decreto 139/2011 desarrolla el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial, que posteriormente ha sido actualizado (por ejemplo mediante la Orden AAA/1771/2015) para incorporar nuevas especies o cambiar su categoría de amenaza.

AdemÔs, la Orden AAA/75/2012 define la evaluación periódica del estado de conservación de los taxones incluidos en ese listado y regula la prohibición de actuaciones que puedan afectar negativamente a su situación. Esto abarca desde cetÔceos y tortugas marinas hasta tiburones, aves marinas y otras especies vulnerables.

En el Ômbito autonómico, normas como la LEY 5/2017, de Pesca Marítima y Acuicultura de la Comunitat Valenciana, fijan objetivos claros: proteger los caladeros, conservar los recursos biológicos marinos y asegurar una explotación sostenible desde el punto de vista ambiental, económico y social.

Paralelamente, se han puesto en marcha programas específicos de estudio, recuperación y reintroducción de fauna marina, en colaboración entre administraciones, fundaciones científicas y cofradías de pescadores. Un ejemplo destacado es el acuerdo entre la Conselleria de Agricultura, Desarrollo Rural, Emergencia ClimÔtica y Transición Ecológica de la Comunitat Valenciana y la Fundación Oceanogràfic.

Colaboración con pescadores y redes de varamientos

Los profesionales de la pesca estÔn en primera línea de contacto con la fauna marina, por lo que su colaboración es clave para la detección de capturas accidentales, varamientos y avistamientos de especies protegidas. En la Comunitat Valenciana, por ejemplo, se ha establecido un protocolo específico con las cofradías de pescadores para:

  • Comunicar avistamientos de cetĆ”ceos y registrar interacciones con artes de pesca.
  • Notificar capturas accidentales de tortugas marinas, elasmobranquios (tiburones y rayas) u otras especies sensibles.
  • Colaborar en la recogida y entrega de ejemplares vivos a los equipos de recuperación.

Los avisos de varamientos o capturas accidentales de tortugas, delfines, ballenas y otros animales protegidos se canalizan habitualmente a travƩs del telƩfono de emergencias 112, que activa el protocolo de la red de varamientos y moviliza a los equipos especializados.

Algunos programas concretos que se estÔn desarrollando incluyen un programa de recuperación de tortugas marinas, mamíferos marinos y elasmobranquios procedentes de captura accidental, que contempla su recogida, diagnóstico, tratamiento, rehabilitación y posterior liberación en el medio natural.

Otro proyecto interesante es el destinado a recuperar poblaciones de caballitos de mar (Hippocampus hippocampus y H. guttulatus) y corales en el litoral valenciano. La captura accidental de estos animales en las redes es relativamente frecuente, y gracias a la colaboración con las cofradías se pueden recoger, mantener en centros especializados y, tras estudiar los hÔbitats adecuados, reintroducirlos en el medio.

También se estÔ poniendo en marcha un protocolo piloto para la cría y reproducción en cautividad de erizos de mar (Paracentrotus lividus y Arbacia lixula), con el objetivo de reforzar poblaciones naturales y evaluar su evolución mediante seguimientos científicos por parte de instituciones como el Instituto de Ecología Litoral.

Por Ćŗltimo, se desarrollan estudios aplicados como el proyecto ā€œEstudios de las caracterĆ­sticas reproductivas del pulpo (Octopus vulgaris) en aguas de la Comunidad Valencianaā€, coordinado por IMEDMAR-UCV junto con las cofradĆ­as y la administración pesquera, para ajustar vedas, tallas mĆ­nimas y gestión a la biologĆ­a real de la especie.

Todo este entramado de especies, hÔbitats, normas y programas de conservación muestra hasta qué punto el mar que vemos desde la orilla es un universo complejo y frÔgil, en el que conviven medusas, erizos, tortugas, ballenas, algas, corales y peces de todo tipo. Conocerlos, saber cuÔles pueden causarnos molestias y cuÔles estÔn al borde del colapso, y entender cómo se intenta protegerlos, es el primer paso para disfrutar del mar con respeto y para que siga siendo un refugio de vida durante muchas generaciones mÔs.

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