Gran Canaria indaga la muerte de peces en Aquanaria y Ecoaqua

  • La ULPGC descarta patógenos o parásitos como causa de la mortandad.
  • Se investiga un posible vertido de ácido sulfhídrico y el papel de los emisarios.
  • Aquanaria calcula pérdidas de unos 15 millones y Ecoaqua reporta 500 peces muertos (≈5%).
  • Cierres de playas, vigilancia reforzada y análisis en curso por Seprona y Fiscalía.

Muerte de peces en la costa de Gran Canaria

La costa oriental de Gran Canaria afronta las consecuencias de un episodio de muerte de peces en Aquanaria y Ecoaqua que ha impactado de lleno en la actividad acuícola y en el uso de varias playas. Lo que comenzó como una anomalía en el comportamiento de los animales derivó en una mortandad significativa en Melenara (Telde) y en los tanques de Taliarte.

Los análisis preliminares de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria apuntan a lesiones severas en branquias y descartan un origen infeccioso o parasitario. Paralelamente, las autoridades investigan si detrás del episodio pudo haber un vertido ilegal de ácido sulfhídrico (H2S), una hipótesis que se encuentra bajo la lupa del Seprona y la Fiscalía.

Qué se sabe hasta ahora

En las jaulas de cría de Aquanaria, situadas frente a la playa de Melenara, la empresa reportó un evento externo con mortalidad anómala y pérdidas económicas estimadas en torno a 15 millones de euros, tras afectar aproximadamente al 40% de su producción de lubina en dos emplazamientos.

En paralelo, el Instituto Universitario Ecoaqua (ULPGC), con instalaciones junto al muelle de Taliarte, contabilizó la muerte de unos 500 peces, una cifra que supone alrededor del 5% de la biomasa mantenida en sus tanques de cría.

Los técnicos de Ecoaqua describen un patrón compatible con compromiso respiratorio en los ejemplares afectados. Los informes científicos señalan daño en estructuras branquiales que impide el intercambio normal de oxígeno entre el agua y el organismo de los peces.

El Servicio de Acuicultura y Biotecnología de Alta Especialización (SABE-ULPGC) confirma a nivel histológico la pérdida de arquitectura epitelial y necrosis en las láminas branquiales, hallazgos coherentes con un fallo respiratorio agudo en los individuos más vulnerables.

Con la información disponible, la ULPGC descarta la presencia de patógenos o parásitos como causa de la mortandad. Los lotes restantes en Ecoaqua muestran estabilidad, y se mantiene un seguimiento estrecho de su evolución.

Investigación en marcha

La pesquisa institucional se centra en determinar si existió un vertido de naturaleza química que alcanzó el entorno de Telde y Melenara. El presidente del Cabildo de Gran Canaria avanzó que los indicios apuntan a un posible descarga de H2S, si bien el origen y las responsabilidades siguen sin confirmación oficial.

Entre los escenarios bajo análisis figura la opción de un pinchazo o incidencia en emisarios submarinos que habrían canalizado el contaminante mar adentro. Desde el Cabildo se ha señalado, además, que las depuradoras quedan fuera del foco por sus controles exigentes.

La cadena temporal incluye avisos tempranos de presencia anómala en el agua y cambios bruscos en el comportamiento de los peces. Las entidades implicadas han elevado la documentación técnica a Seprona y Fiscalía para acotar la secuencia de hechos y las posibles fuentes del vertido.

El propio Cabildo ha lamentado una escasa coordinación y diligencia en la respuesta inicial pese a que se detectaron señales previas del episodio antes de que afectara a las granjas marinas. Esta crítica pone el foco en mejorar la alerta temprana y la gestión interadministrativa.

En este contexto, las administraciones han reforzado el control de calidad de aguas y el seguimiento de parámetros oceanográficos en la franja costera afectada, a la espera de resultados concluyentes que permitan esclarecer el detonante.

Investigación sobre mortandad de peces

Impacto en el litoral y en el sector

La llegada de restos orgánicos y olores asociados al evento motivó cierres temporales en varias playas del este y sur de la isla. Algunas zonas se reabrieron tras mejoras puntuales, aunque se mantuvo la vigilancia en los puntos con mayor afección.

Para Aquanaria, el impacto económico es notable, con una estimación de pérdidas cercana a 15 millones —sin incluir costes de gestión de subproductos y residuos—. La compañía insiste en que se considera parte perjudicada y ha formalizado comunicaciones y denuncias ante las autoridades competentes.

En el entorno social, el episodio ha reactivado el debate sobre el equilibrio entre la acuicultura y el litoral, con colectivos vecinales y ecologistas reclamando más controles y transparencia. El turismo, motor económico insular, también se ha visto condicionado por los cierres intermitentes del litoral.

El Gobierno insular declaró un escenario de alerta por contaminación marina días después de los picos de mortalidad, lo que permitió coordinar mejor muestreos, retirada de restos y protocolos de seguridad para usuarios y operadores.

Las empresas y centros de investigación han intensificado la monitorización del medio: oxígeno disuelto, temperatura, posibles compuestos reducidos de azufre y trazas químicas. Esta vigilancia se enfoca en anticipar comportamientos inusuales del agua que puedan comprometer la salud de los peces.

Situación actual y próximos pasos

En Taliarte, Ecoaqua comunica que la mortalidad se ha detenido y que el resto de los lotes mantienen parámetros de normalidad, con controles diarios y análisis complementarios para verificar la recuperación del sistema.

Las líneas de trabajo se orientan a cruzar datos oceanográficos con resultados histológicos y químicos, de forma que se pueda reconstruir con precisión el episodio y determinar el vector de entrada del agente que habría dañado el tejido branquial.

Las autoridades han pedido reforzar la prevención en emisarios y cualquier infraestructura susceptible de canalizar vertidos hacia el mar, además de protocolos de alerta temprana que permitan reaccionar con más celeridad si se repiten anomalías.

El sector acuícola insiste en la necesidad de compartir datos en tiempo real entre administraciones, centros científicos y operadores, para adoptar medidas inmediatas ante indicios de deterioro de la calidad del agua en áreas sensibles como Melenara y Taliarte.

Con la investigación abierta y los análisis en curso, el caso dibuja un escenario claro: lesión branquial aguda en peces de Aquanaria y Ecoaqua, ausencia de patógenos identificables, afectación contenida en Ecoaqua y un foco institucional en determinar si un vertido de H2S explica el episodio y sus efectos colaterales en la costa.

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