La organización ecologista Greenpeace ha soltado una noticia que ha dejado al sector pesquero gallego en el ojo del huracán. Según relatan, su buque Arctic Sunrise pilló «in fraganti» al Naboeiro, un palangrero con base en el puerto de Vigo, mientras realizaba maniobras supuestamente ilegales en aguas internacionales del Atlántico durante el pasado mes de marzo.
Las imágenes difundidas por la ONG son bastante crudas y muestran una realidad que, sobre el papel, debería estar desterrada de los océanos modernos. En ellas se aprecia cómo la tripulación manipula ejemplares de tiburón para retirarles las aletas y deshacerse del cuerpo, una práctica conocida como ‘finning’ que ha levantado ampollas tras hacerse pública coincidiendo con la semana del Día Mundial de los Océanos.
Un escenario de gran riqueza ecológica bajo sospecha
El escenario de estos hechos se sitúa en la conocida como Zona de Convergencia entre las corrientes de Canarias y Guinea, un área situada frente a la costa occidental africana. Este lugar no es un punto cualquiera del mapa; se trata de un ecosistema de extraordinaria biodiversidad donde las aguas frías y cálidas se mezclan, creando un hervidero de vida marina que actualmente es candidato a convertirse en un santuario protegido bajo el nuevo Tratado Global de los Océanos.
El buque denunciado, una embarcación de unos 28 metros de eslora que lleva décadas operando desde el muelle de Bouzas, utilizaba el palangre para su faena. Aunque esta técnica es habitual, el problema reside en su falta de selectividad, ya que el uso de miles de anzuelos facilita la captura accidental de especies como delfines o tortugas, que quedan atrapadas sin ser el objetivo principal de la red.
Infracciones directas contra especies vulnerables
Lo más grave de la denuncia recae en la especie concreta que aparece en las grabaciones. Greenpeace asegura que el Naboeiro subió a bordo al menos tres ejemplares de tiburón zorro ojón, una especie especialmente vulnerable cuya pesca dirigida está totalmente prohibida. Según la ley, si un barco captura uno de estos animales por accidente, debe liberarlo de inmediato tratando de causarle el menor daño posible, algo que según los activistas no se cumplió en absoluto.
Los vídeos muestran que los animales no solo fueron izados a cubierta, sino que fueron troceados y sus restos arrojados al mar tras quitarles las aletas. Esta actuación vulnera frontalmente la normativa europea y los acuerdos internacionales de la ICCAT, que buscan evitar que se comercialice únicamente con las aletas (muy cotizadas en mercados asiáticos) mientras se desperdicia el resto de la biomasa del animal, poniendo en jaque el equilibrio del ecosistema.
Llamamiento a las autoridades españolas
Ante la gravedad de las pruebas gráficas, los responsables de la campaña de océanos han movido ficha en los despachos. Han presentado una petición formal para que la Secretaría General de Pesca investigue de oficio lo ocurrido en el Naboeiro y determine si los hechos constituyen una infracción administrativa o penal grave. La intención es que no se mire para otro lado y se refuerce la vigilancia en alta mar, donde la lejanía de la costa suele jugar a favor de quienes deciden saltarse las reglas.
Desde Greenpeace insisten en que este caso es solo la punta del iceberg de un problema mucho mayor, donde se estima que casi el 40% de lo que se pesca en el mundo se devuelve al mar muerto o herido de muerte. Por ello, instan al Gobierno de España a que mantenga su palabra de blindar la protección de al menos el 30% de las aguas mundiales para el año 2030, enfrentándose si es necesario a los intereses de las grandes armadoras que priorizan el beneficio inmediato sobre la sostenibilidad.
Este episodio pone de relieve la enorme dificultad de controlar lo que ocurre a miles de millas de la costa, donde la conservación de la biodiversidad marina y la legalidad vigente se enfrentan a la falta de vigilancia efectiva, dejando en manos de la administración pública la tarea de depurar responsabilidades tras la voz de alarma dada por los activistas medioambientales.
