Hallado en Colombia el fósil de tiburón más completo del mundo

  • El ejemplar, identificado como Protolamna ricaurtei, alcanza unos 6,65 metros y procede del Cretácico Inferior.
  • Conserva 107 vértebras articuladas, dientes, dentículos y raros restos de cartílago, músculo y piel.
  • El estudio, liderado por el SGC y la Universidad Nacional, llevó más de siete años y se publicó en Cretaceous Research.
  • El hallazgo replantea la relación clásica entre el tamaño de los dientes y el tamaño corporal en tiburones fósiles.

fósil de tiburón prehistórico

Un equipo de investigación en Colombia ha presentado el que consideran el fósil de tiburón más completo del mundo, un hallazgo que ofrece una ventana privilegiada al pasado marino del Cretácico y al estudio de los peces prehistóricos. Procede de Villa de Leyva (Boyacá) y conserva piezas que rara vez llegan hasta nosotros en esta clase de animales.

El ejemplar pertenece a Protolamna ricaurtei, un ejemplo de peces cartilaginosos y ronda los 6,65 metros de longitud, una talla próxima a la de los grandes lamniformes modernos. Tras una investigación de más de siete años dirigida por el Servicio Geológico Colombiano y la Universidad Nacional, sus resultados han sido publicados en la revista Cretaceous Research.

Un hallazgo excepcional en Boyacá

fósil de tiburón en Boyacá

La historia de la pieza arranca en 1993, cuando el campesino Arquímedes Moreno encontró los restos en la loma La Catalina, en el municipio de Villa de Leyva. El fósil pasó primero por la Junta de Acción Comunal, se resguardó en 2015 en la Fundación Santa Teresa de Ávila y, ya en 2018, llegó en calidad de préstamo a la Universidad Nacional de Colombia para su estudio.

Al principio, los paleontólogos barajaron que se tratara de un plesiosaurio, pero el análisis detallado de las vértebras reveló otra realidad: era un tiburón lamniforme del Cretácico Inferior. Este entorno corresponde a un mar cálido que hace más de 100 millones de años cubría el actual Altiplano Cundiboyacense.

La longitud estimada, casi siete metros —mucho menor que el tiburón megalodón— y su constitución robusta apuntan a un depredador eficaz, aunque no especialmente veloz, adaptado a aprovechar presas de buen tamaño en aquellas aguas cretácicas.

La relevancia del hallazgo no radica solo en su tamaño: la preservación de elementos que en tiburones son efímeros es extraordinaria. En estos peces cartilaginosos, el esqueleto rara vez fosiliza bien, por lo que encontrar tantas partes articuladas y tejidos blandos resulta poco común.

Siete años de estudio: qué revela el fósil

estudio de fósil de tiburón

El material conserva al menos 107 vértebras articuladas, además de dientes, múltiples dentículos (las escamas de los tiburones) y restos de cartílago, músculo y piel. Para un lamniforme gigante, este nivel de integridad no tiene precedentes conocidos.

El equipo aplicó técnicas de microanálisis y caracterización de materiales preservados, lo que confirmó la naturaleza del ejemplar y su excepcional estado. La preparación fue lenta y minuciosa, y cada fase aportó pistas nuevas sobre su anatomía y conservación.

El trabajo, divulgado en Cretaceous Research, estuvo liderado por investigadores del Servicio Geológico Colombiano y la Universidad Nacional de Colombia, entre ellos María Eurídice Páramo-Fonseca y Cristian Benavides-Cabra, referentes en el estudio de vertebrados marinos del Cretácico.

Uno de los resultados más llamativos cuestiona una idea extendida: que el tamaño de los dientes en tiburones macrófagos se correlaciona de forma directa con el tamaño corporal. Este ejemplar muestra dientes relativamente pequeños para su talla, lo que invita a revisar cómo se estiman las dimensiones de especies extintas basándose solo en dentición.

El fósil está actualmente bajo custodia de la Fundación Santa Teresa de Ávila, en el museo de la Ciudad de Dios (Villa de Leyva). Su valor trasciende lo académico: además de enriquecer el conocimiento sobre la evolución de los tiburones, fortalece el patrimonio paleontológico regional y la proyección de Boyacá como destino de ciencia y naturaleza.

Con este hallazgo, Colombia se consolida como territorio clave para la paleontología de vertebrados marinos del Cretácico, una posición cimentada por otros descubrimientos en el entorno de Villa de Leyva, donde también han aparecido ictiosaurios, plesiosaurios y tortugas marinas de notable importancia.

La combinación de un ejemplar de gran tamaño, su extraordinaria preservación y el exhaustivo análisis técnico permite perfilar a Protolamna ricaurtei como un depredador robusto de aguas cretácicas cálidas, y al mismo tiempo replantea cómo interpretamos la morfología dental en el registro fósil de los tiburones.

peces prehistóricos
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