La escena sorprendió a los viandantes: un siluro en una papelera de Logroño, con el cuerpo encajado y parte de la cabeza a la vista, acaparó miradas y comentarios en cuestión de minutos.
Ocurrió en la tarde del sábado, y la imagen, grabada por un vecino, se difundió rápidamente por la zona al resultar tan inusual ver a este gran pez de agua dulce depositado como si fuera un simple residuo.
Un hallazgo insólito en la calle Río Lomo
El pez apareció en la calle Río Lomo, entre la depuradora de aguas y el Centro Comercial Berceo, un punto urbano donde no es habitual ver fauna fluvial pese a que el río Ebro discurre a apenas 200 metros.
El ejemplar, ya sin vida, presentaba un tamaño notable para su edad, con una estimación de unos 15 kilos y cerca de un metro de longitud, lo que permitiría situarlo en torno a los cinco años.
Se trata de un siluro (Silurus glanis), especie exótica invasora capaz de alcanzar longitudes superiores a los 2,5 metros, cuyo impacto sobre los ecosistemas del Ebro viene siendo motivo de preocupación desde hace años.
La Federación Riojana de Pesca pide responsabilidad
Juan José Herce, presidente de la Federación Riojana de Pesca, lamentó el abandono del animal en plena vía pública y lo calificó de «una irresponsabilidad». Según explicó, los ciudadanos no tienen por qué encontrarse con estos restos, y además se saturan papeleras pensadas para otros residuos.
Herce recordó que, por normativa, cuando se captura un siluro es obligatorio sacrificarlo y depositarlo en un contenedor específico para su tratamiento. Sin embargo, señaló que ese tipo de contenedores no existen en la cuenca del Ebro, lo que complica su gestión.
Ante esa falta de infraestructuras, el representante propone como alternativa razonable llevar el animal a un contenedor de materia orgánica, evitando en todo caso dejarlo tirado en la calle. También admitió que hay quien opta por consumirlo, llegando a cocinarlo rebozado, si bien la prioridad es su retirada correcta.
Una especie exótica invasora y voraz
El siluro es un depredador oportunista que se alimenta de barbos y cangrejos, entre otras especies, y existen testimonios de ataques en orillas a aves como palomas e incluso a perros, lo que evidencia su notable voracidad.
Incorporado al Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, este pez supone una amenaza para la fauna autóctona, al alterar el equilibrio del ecosistema y desplazar a especies propias del Ebro.
Los pescadores saben que el momento más propicio para dar con ellos suele coincidir con el principio del otoño y las horas nocturnas, periodos en los que el siluro incrementa su actividad y sus desplazamientos en busca de alimento.
¿Cómo acabó en una papelera?
La hipótesis que cobra más fuerza es que un pescador lo capturase en las proximidades y, sin saber cómo gestionarlo ante la falta de contenedores específicos, optara por dejarlo en la primera papelera que encontró.
El entorno facilita esa posibilidad: hay un aparcamiento gratuito junto a la zona y el Ebro se sitúa a escasa distancia, de modo que alguien pudo abandonar el pez al retirarse de la jornada sabatina de pesca.
La fiebre por los gigantes del Ebro
En el ámbito deportivo, no son pocos los aficionados que buscan el ejemplar más grande como trofeo. La atracción por capturas XXL ha crecido al ritmo de las noticias sobre grandes siluros en la cuenca.
Sin ir más lejos, en julio de 2024 el alfareño Sergio Pérez logró un pez de 2,37 metros en el Ebro, muy cerca del récord nacional, fijado en Valladolid con un ejemplar de 2,5 metros. En contraste, el pez hallado en la papelera rondaría un tamaño medio para la especie.
Pautas básicas de gestión cuando se captura un siluro
- Dar muerte al ejemplar de forma inmediata, tal como exige la normativa para especies invasoras.
- Depositarlo en un contenedor específico para estos residuos; si no existe en la zona, usar uno de materia orgánica.
- No abandonar el pez en la vía pública, ni en papeleras ni en espacios urbanos no habilitados.
El hallazgo del siluro en una papelera de Logroño sirve de recordatorio de la necesidad de actuar con responsabilidad: es una especie invasora cuya gestión requiere cumplir la norma y cuidar la convivencia en el entorno urbano, evitando escenas que incomodan al vecindario y perjudican la limpieza de la ciudad.