Se ha montado un buen revuelo en la comunidad científica internacional tras el avistamiento de lo que parece ser una nueva especie de tiburón fantasma en las profundidades del océano Pacífico. El ejemplar se ha localizado en las inmediaciones de Cabo Blanco y la Isla del Caño, zonas que ahora están en el punto de mira de los biólogos marinos por la singularidad de su fauna. La aparición de este animal ha sorprendido a los expertos, que no esperaban encontrar un espécimen con estas características en dicha ubicación geográfica.
Aunque el nombre pueda sugerir otra cosa, estos animales son unos viejos conocidos con rasgos muy particulares que los alejan de los depredadores que solemos imaginar. El reciente hallazgo en aguas de Costa Rica representa un hito histórico, ya que es la primera vez que se documenta formalmente un espécimen de esta familia en toda la costa centroamericana, ampliando considerablemente el mapa de lo que sabíamos sobre estos escurridizos y extraños habitantes del abismo marino.
Rasgos físicos y aislamiento genético
Los investigadores de la Universidad de Costa Rica han destacado, tras observar detenidamente a los ejemplares, que este pez presenta un hocico sensiblemente más corto y una tonalidad corporal mucho más oscura que sus parientes de otras regiones. Además, posee una espina en la aleta dorsal bastante más alargada, lo que lo diferencia visualmente de las tres especies que ya estaban catalogadas en lugares tan remotos como Japón, Taiwán o Sudáfrica. Los análisis de laboratorio han sido tajantes al respecto: no existe contacto reproductivo con otras poblaciones, lo que confirma su aislamiento genético y su estatus como una especie totalmente independiente.
Origen evolutivo y parentesco con los escualos
Es fascinante pensar que estas criaturas, pertenecientes al grupo de las Rhinochimaera, se separaron de los tiburones convencionales hace una barbaridad de tiempo. Los expertos sitúan esta ruptura evolutiva hace unos 400 millones de años, lo que explica por qué son tan sumamente diferentes a los escualos que todos tenemos en mente. A efectos prácticos, tratar de compararlos es como poner frente a frente a un pájaro y un mamífero; comparten antepasados lejanos en el árbol de la vida, pero han evolucionado de formas completamente distintas para adaptarse a sus respectivos entornos.
Todo apunta a que todavía queda mucho por descubrir en el lecho marino de esta región del planeta. Los científicos de la Escuela de Biología sospechan que esta variante podría tener una presencia mucho más extendida, llegando incluso a las costas de Perú y Chile, donde ya se habían dado avistamientos previos de individuos con rasgos muy similares que aún deben ser contrastados. Habrá que seguir tirando del hilo para conocer a fondo a este misterioso habitante del Pacífico sur, que nos recuerda lo poco que conocemos todavía sobre los secretos que esconden las profundidades de nuestros océanos.