Las obras de ampliación del Centro Integral de Formación de Seguridad y Emergencias (Cifse) del Ayuntamiento de Madrid han dejado al descubierto un vestigio del pasado que ha sorprendido a todos. Durante los trabajos de construcción del nuevo aulario, en el distrito de Latina, los operarios se toparon con los restos del caparazón de una tortuga gigante que vivió hace mĆ”s de 15 millones de aƱos, en el perĆodo Mioceno. El hallazgo se ha convertido en una de las noticias paleontológicas mĆ”s destacadas de la capital en los Ćŗltimos meses.
La vicealcaldesa y delegada de Seguridad y Emergencias, Inma Sanz, acompaƱada por la delegada de Obras y Equipamientos, Paloma GarcĆa Romero, visitó las instalaciones para confirmar el descubrimiento. Sanz recordó que no es la primera vez que unas obras municipales sacan a la luz fósiles de gran valor: en el parque de bomberos de la Atalayuela ya aparecieron restos de un mamut. Ā«En esta obra tambiĆ©n ha aparecido un resto muy sorprendente, el caparazón de una tortuga de mĆ”s de 15 millones de aƱos, del MiocenoĀ», declaró la vicealcaldesa, visiblemente impresionada por la profundidad a la que se encontraba el fósil.
Un hallazgo sorprendente en las obras municipales
El caparazón fue localizado a varios metros de profundidad durante las excavaciones para el nuevo aulario del Cifse, un centro donde se forman los efectivos de PolicĆa Municipal, Bomberos, Samur-Protección Civil y Agentes de Movilidad. SegĆŗn explicó Sanz, Ā«es absolutamente sorprendente que una tortuga de mĆ”s de 15 millones de aƱos haya aparecido aquĆ, ademĆ”s a mucha profundidadĀ». Los expertos en paleontologĆa actuaron de inmediato y trasladaron los restos al Museo Arqueológico Regional, en AlcalĆ” de Henares, donde serĆ”n estudiados y conservados adecuadamente.
Identificación y valor cientĆfico
Los primeros anĆ”lisis indican que el caparazón pertenece a la especie Titanochelon bolivari, una tortuga terrestre de gran tamaƱo que habitó la PenĆnsula IbĆ©rica durante el Mioceno inferior y medio. Esta especie es especialmente conocida en EspaƱa gracias a los fósiles depositados en el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC). Un estudio publicado en 2014 por investigadores de la UNED y la Universidad Aristóteles de Tesalónica permitió reconstruir la anatomĆa de estos animales, que podĆan alcanzar caparazones de entre uno y dos metros de longitud y extremidades robustas cubiertas de escamas osificadas. El hallazgo en el Cifse aporta una nueva pieza al rompecabezas de la fauna prehistórica de Madrid, una región con un rico registro fósil de tortugas gigantes.

El proyecto del nuevo aulario del Cifse
El descubrimiento no ha detenido las obras, que continúan según lo previsto. El nuevo aulario del Cifse cuenta con una inversión de 16,8 millones de euros y estÔ previsto que finalice en el primer trimestre de 2027. El edificio, de casi 9.720 metros cuadrados, se conectarÔ con las instalaciones actuales y dispondrÔ de aulas taller, un aula magna, un aula inmersiva, salas polivalentes y un aparcamiento subterrÔneo con 60 plazas para coches y 62 para motos. AdemÔs, se crearÔ una amplia zona exterior multifuncional para que los distintos cuerpos de emergencia puedan realizar ejercicios y maniobras de forma simultÔnea, algo que hasta ahora no era posible.
El Cifse ya cuenta con una veintena de aulas, tres galerĆas de tiro, un vaso de buceo, un pabellón multiservicios y un salón de actos para mĆ”s de 200 personas. La ampliación permitirĆ” responder al aumento de la actividad formativa de los servicios municipales de seguridad y emergencias, cuyas prĆ”cticas requieren espacios diĆ”fanos para recrear intervenciones y situaciones de emergencia. El hallazgo paleontológico, lejos de ser un contratiempo, ha aƱadido un valor histórico inesperado a un proyecto que busca mejorar la preparación de los profesionales que velan por la seguridad de los madrileƱos.
AsĆ, el caparazón de la tortuga Titanochelon bolivari se suma a otros descubrimientos similares en la región, como los restos de elefantes prehistóricos hallados en Vallecas o el mamut de la Atalayuela, y refuerza la importancia de Madrid como yacimiento paleontológico de primer orden. Los fósiles ya estĆ”n en manos de los especialistas del Museo Arqueológico Regional, que los analizarĆ”n para extraer toda la información posible sobre cómo era la vida en la PenĆnsula IbĆ©rica hace millones de aƱos, cuando tortugas prehistóricas gigantes como esta recorrĆan lo que hoy es la capital de EspaƱa.
