La Guardia Civil mantiene diligencias sobre un vecino de Molina de Segura tras localizar en su domicilio seis tortugas amparadas por normativa de protección, casos similares a la incautación de 18 tortugas en Mallorca, animales cuya procedencia el propietario no pudo acreditar ante los agentes.
El aviso partió de la ciudadanÃa y activó al Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona), que inspeccionó el jardÃn de la vivienda y halló seis ejemplares de especies protegidas sin la documentación exigida.
Actuación del Seprona
Según fuentes del cuerpo, los efectivos del Seprona identificaron la residencia, intervinieron los animales y tramitaron diligencias por la presunta comisión de un delito contra la flora y la fauna, al no poder justificarse su origen legal.
La actuación se originó tras un aviso vecinal y quedó recogida en un comunicado oficial de la Guardia Civil, en el que se detalla la intervención y el estado legal de los animales.
Especies intervenidas
Durante el registro se incautaron tres hembras de tortuga mediterránea (Testudo hermanni), un macho y una hembra de tortuga mora (Testudo graeca) y una hembra de tortuga rusa (Testudo horsfieldii), todas mantenidas en el jardÃn del inmueble, en lÃnea con otras incautaciones masivas de tortugas.
- Tortuga mediterránea (Testudo hermanni): tres hembras.
- Tortuga mora (Testudo graeca): un macho y una hembra.
- Tortuga rusa (Testudo horsfieldii): una hembra.
Protección y normativa aplicable
La tortuga mora cuenta con un régimen de protección especialmente estricto en España y en la Unión Europea: está considerada en peligro de extinción a nivel nacional y vulnerable a escala internacional, amparada por la Directiva de Hábitats, y su tenencia como mascota está prohibida desde 2015.
La tortuga mediterránea posee también un alto nivel de protección. Figura como especie en peligro de extinción en el Catálogo Español de Especies Amenazadas y está incluida en la Directiva 92/43/CEE; además, su conservación se respalda mediante CITES y la Convención de Berna, instrumentos que impiden la captura de ejemplares salvajes y regulan el comercio de los nacidos en cautividad.
Por su parte, la tortuga rusa está incluida en el Apéndice II de CITES, lo que obliga a que cualquier ejemplar disponga de documentación que acredite su origen en cautividad o su importación legal. Aunque no figura como amenazada en el catálogo nacional, esta regulación somete su comercio a control.
Destino de los animales
Los seis ejemplares han sido trasladados al Centro de Recuperación de Fauna Silvestre El Valle, en Murcia, donde quedarán bajo supervisión especializada para su evaluación y cuidados.
La intervención, impulsada por la colaboración ciudadana y ejecutada por el Seprona, deja a la vista el peso de la normativa europea y española en la protección de estas especies y las consecuencias legales por mantener fauna protegida sin acreditar su procedencia, como muestran casos de contrabando de tortugas a Hong Kong.