Jornadas de pesca selectiva para controlar al pez diablo en el Río La Silla

  • Pescadores y ciudadanos convocan jornadas dominicales de pesca selectiva para retirar pez diablo del Río La Silla, en Nuevo León.
  • La última jornada reportada sumó 651 ejemplares y un acumulado de 2.702 plecos extraídos, además de servir como estudio poblacional.
  • La especie invasora compite por alimento y espacio con peces nativos como mojarra norteña, sardina, carpita norteña y bagre.
  • La campaña cuenta con coordinación municipal y busca sumar voluntarios y nuevos puntos de control en otros municipios.

Pez diablo en un río

La presencia del pez diablo, conocido también como pleco, sigue generando preocupación en Nuevo León. En el Río La Silla, pescadores y vecinos han convertido los domingos en una cita para retirar ejemplares de esta especie exótica y tratar de rebajar su impacto sobre la fauna local.

La convocatoria no se limita a una salida de pesca. Los asistentes se distribuyen por tramos ya identificados y trabajan con una idea clara: capturar plecos y evitar dañar a los peces autóctonos. Cada jornada también aporta datos útiles para calcular cuántos individuos hay en el cauce y cómo evoluciona la población, ya que todavía no existe una cifra total de la especie.

Pez Diablo
Artículo relacionado:
Avistamientos del pez diablo en Nuevo León: impacto y alcance

Una campaña dominical con respaldo municipal

Ejemplar de pez diablo

El colectivo ‘Pescando en ríos de Nuevo León’ difunde estas actividades a través de Facebook y anima a más pescadores a sumarse. Las salidas se realizan los domingos, entre las 10:00 y las 13:00 horas, y cuentan con la coordinación de la Secretaría de Medio Ambiente municipal. En la última convocatoria, alrededor de 60 voluntarios se dividieron en cuatro grupos para cubrir desde el Parque Tolteca hasta el puente de la Central de Abastos.

En esa jornada se retiraron 651 plecos, con un peso total de 141 kilogramos, de acuerdo con los datos que el propio colectivo compartió. El recuento acumulado en el Río La Silla llegó así a 2.702 ejemplares extraídos. A lo largo de 17 domingos de incursiones en el cauce, las cifras han ido creciendo y ya se habla de miles de peces diablo sacados del río.

Los organizadores insisten en que estas labores no pretenden capturar peces nativos. La meta es mantener una pesca selectiva centrada solo en el pleco y dar más oportunidades a las especies que sí pertenecen a estos ecosistemas. También buscan que se impliquen más municipios y que nuevos grupos de pescadores se incorporen a los controles.

pez diablo
Artículo relacionado:
La invasión del pez diablo en México: impacto ambiental y económico

Qué hace el pez diablo y por qué preocupa

Pez diablo en aguas del río

El pez diablo es una especie originaria de Sudamérica que llegó a México para venderse como limpiapeceras. Cuando se libera en ríos, presas o lagunas, puede instalarse con facilidad y convertirse en un problema medioambiental. Su cuerpo está cubierto de placas óseas, tiene una boca preparada para adherirse a superficies y presenta espinas en las aletas, lo que le ayuda a defenderse y adaptarse a entornos muy distintos.

Su amenaza no es directa para las personas, pero sí para el equilibrio del ecosistema. Compite por comida y espacio con peces nativos como la mojarra norteña, la sardina, la carpita norteña, el bagre y distintas tortugas. Además, puede ingerir huevos de otras especies sin querer y alterar el fondo del río al remover sedimentos mientras se alimenta. En algunos puntos se le atribuye la excavación de cuevas y cierta erosión del suelo, lo que podría afectar a raíces y a la estabilidad de árboles cercanos a los cauces. Los voluntarios también han advertido de la basura acumulada en el río, un problema que se suma a la presión de las especies exóticas.

Los avistamientos no se limitan al Río La Silla. La especie ya había sido detectada en la presa El Cuchillo y en otros cuerpos de agua de Nuevo León. En el Río La Silla, las fotos compartidas por vecinos mostraron concentraciones llamativas de ejemplares, sobre todo a la altura de Villa Las Fuentes, lo que encendió las alarmas entre quienes viven o pasan por la zona.

Cuando los recursos escasean, los plecos pueden desplazarse a otros puntos y seguir expandiéndose. Por eso, los colectivos que trabajan sobre el terreno insisten en la importancia de documentar los avistamientos con imágenes y reportarlos, sin intentar capturas que pongan en riesgo a las personas o perjudiquen a otras especies. La vigilancia ciudadana se ha convertido, por ahora, en una de las herramientas más visibles para medir el alcance de la invasión.

Las jornadas del Río La Silla combinan pesca selectiva, voluntariado y recogida de datos para frenar al pez diablo en Nuevo León. La especie, que compite con la fauna nativa y modifica su entorno, sigue presente en el cauce y en otros puntos de la región, mientras pescadores y ciudadanos mantienen la convocatoria dominical con el respaldo de la Secretaría de Medio Ambiente municipal. La siguiente cita está prevista para el domingo 4 de octubre, en el mismo horario, como una nueva oportunidad para seguir retirando ejemplares y ampliar el seguimiento de una invasión que no da tregua.


Añadir como fuente preferida en Google