
Casi dos décadas después de que la capital aragonesa se convirtiera en el epicentro mundial del agua, el Acuario de Zaragoza se prepara para vivir una segunda juventud. Este espacio, que nació como uno de los proyectos estrella de la Expo 2008, ha logrado lo que muy pocos pabellones consiguieron: mantenerse al pie del cañón durante 18 años sin cerrar ni un solo dÃa, salvo por la obligada pausa de la pandemia. Ahora, con la experiencia acumulada y el tÃtulo de mayor acuario fluvial de todo el continente europeo, el centro afronta un proceso de actualización que promete dejarlo como nuevo.
El cambio de rumbo viene marcado por un movimiento importante en los despachos, ya que la gestión ha pasado recientemente a formar parte de Global Omnium. Este grupo, que ya sabe de qué va el tema al gestionar referentes como el Oceanogrà fic de Valencia, tiene entre manos la tarea de modernizar el equipamiento y mejorar la experiencia de los visitantes. No se trata solo de un lavado de cara estético, sino de una apuesta estratégica para que la instalación siga siendo el motor de la zona de Ranillas, especialmente ahora que el entorno parece que vuelve a despertar del letargo.
Un máster plan para un aniversario de altura
Aunque el desembarco de los nuevos propietarios ha coincidido con el ajetreo de la temporada alta, ya se está cocinando lo que han bautizado como un máster plan a varios años vista. La idea es que todas las piezas encajen para la celebración del vigésimo aniversario en un par de años, cuando el acuario espera lucir sus mejores galas. La hoja de ruta incluye actualizar infraestructuras que han acusado el paso del tiempo y diseñar nuevas propuestas que no solo atraigan a los turistas, sino que enganchen de nuevo a los propios zaragozanos que hace tiempo que no se pasan por allÃ.
Para que la espera no se haga larga, las primeras mejoras se verán en cuestión de meses. No hay que olvidar que el complejo no vive solo de los peces, sino que tiene una faceta social muy potente. Por eso, se va a meter mano de inmediato a la renovación de la terraza y las áreas de restauración, unos espacios que funcionan de maravilla para eventos y celebraciones y que necesitaban un empujón para estar a la última. La intención es que el acuario sea un sitio vivo donde, además de aprender sobre naturaleza, se pueda disfrutar de una buena cena con vistas.
De un centenar de especies a una referencia internacional
Si echamos la vista atrás, la evolución del centro es para quitarse el sombrero. De las cien especies que nadaban por sus tanques en los inicios, se ha pasado a custodiar más de 350 variedades de fauna fluvial, muchas de las cuales son auténticas joyas difÃciles de ver en otros sitios. Entre los grandes protagonistas están las arapaimas del Amazonas, unos peces gigantes que dejan con la boca abierta a cualquiera, y la colección de rayas de agua dulce más importante de Europa, algo que le otorga un valor cientÃfico que va mucho más allá de lo meramente recreativo.
El éxito del centro no se mide solo en el número de ejemplares, sino en cómo se ha metido a la gente en el bolsillo. Actualmente, el acuario recibe a unos 20.000 escolares cada año, cumpliendo una labor educativa fundamental para que los más pequeños entiendan la importancia de cuidar nuestros rÃos. El hecho de que siete de cada diez visitantes acudan por recomendación personal dice mucho de lo bien que se están haciendo las cosas y de cómo el proyecto ha logrado sobrevivir a las crisis económicas y a los baches que ha sufrido el resto del recinto Expo.
Este nuevo capÃtulo que se abre ahora es una oportunidad de oro para que el Acuario de Zaragoza deje de ser visto como un superviviente de una época pasada y se consolide como un centro de vanguardia. Gracias a la inversión prevista y a la experiencia del nuevo equipo gestor, el futuro pinta bastante bien para esta instalación que ha demostrado tener una resistencia a prueba de bombas. Con la vista puesta en los próximos años, el objetivo es seguir creciendo en biodiversidad y servicios para que el mayor acuario de agua dulce de Europa siga siendo un orgullo para la ciudad y un referente indiscutible para los amantes de la naturaleza.

