La tecnologĆa móvil se ha convertido en una herramienta fundamental para acercar la ciencia a los ciudadanos, y el lanzamiento de la aplicación Fauma en EspaƱa es un claro ejemplo de ello. Esta plataforma, que ya se puede descargar tanto en dispositivos iOS como Android, busca que cualquier persona pueda involucrarse de manera activa en la protección de la fauna sin necesidad de ser un experto en la materia. La iniciativa propone un modelo de transparencia donde el usuario no solo dona fondos, sino que puede ver con sus propios ojos cómo evoluciona cada ejemplar.
El estreno oficial de esta herramienta ha tenido lugar en Oropesa del Mar, concretamente en las instalaciones de la Bellver Blue Tech Zone. Para marcar el inicio de esta andadura, se ha procedido a la liberación de varios animales recuperados en la costa de Castellón, entre los que se encontraban caballitos de mar, una pintarroja y una tortuga boba. Este acto simbólico representa el objetivo final de la aplicación: lograr que el trabajo clĆnico en los centros de recuperación culmine con el regreso de las especies a su hĆ”bitat natural.
Seguimiento clĆnico y cĆ”maras en directo
Lo que diferencia a esta propuesta de otros proyectos divulgativos es la profundidad de la información compartida. Los usuarios tienen acceso a un diario mĆ©dico actualizado constantemente por biólogos y especialistas, donde se detallan datos tĆ©cnicos como el peso del animal, los resultados de sus analĆticas de sangre y los hitos alcanzados en su proceso de rehabilitación. Esta información se complementa con cĆ”maras que transmiten en vivo desde los acuarios y centros de las fundaciones participantes, permitiendo observar el comportamiento cotidiano de los ejemplares.
En esta fase inicial, el proyecto cuenta con el respaldo de entidades de prestigio como el OceanogrĆ fic de ValĆØncia y la Fundación Azul Marino. Estas instituciones no solo aportan su infraestructura, sino que tambiĆ©n generan contenido cientĆfico exclusivo en formato de vĆdeo y fotografĆa para explicar la importancia de cada tratamiento. De esta forma, el suscriptor entiende perfectamente quĆ© se estĆ” haciendo con su aportación y cuĆ”l es el estado real de salud del animal al que ha decidido acompaƱar en su recuperación.
Especies protagonistas en la plataforma

La aplicación se centra actualmente en tres especies con necesidades muy distintas. La primera de ellas es la pintarroja, un tiburón de pequeƱo tamaƱo que sirve como modelo de estudio. Aunque su situación no es crĆtica, el conocimiento que se obtiene de su desarrollo es vital para proteger a otros grandes tiburones que sĆ estĆ”n en serio peligro de extinción y que son mucho mĆ”s difĆciles de investigar en entornos controlados.
Por otro lado, la tortuga boba ocupa un lugar destacado debido a su vulnerabilidad extrema. Se calcula que apenas una de cada mil crĆas llega a la edad adulta, una cifra preocupante que se ve agravada por los efectos del cambio climĆ”tico en las playas de anidación. Finalmente, el pingüino Juanito actĆŗa como un centinela del ecosistema antĆ”rtico; aunque sus poblaciones son estables, monitorizar su salud permite a los cientĆficos detectar cambios drĆ”sticos en el entorno polar que podrĆan afectar a otras especies de pingüinos mucho mĆ”s amenazadas.
Para sostener este despliegue tĆ©cnico y cientĆfico, se han establecido tres niveles de suscripción anual denominados Amigo, Hermano y HĆ©roe. El dinero recaudado se destina directamente a financiar los proyectos de conservación de las entidades colaboradoras. AdemĆ”s, los usuarios reciben productos de merchandising que siguen una estricta polĆtica ambiental: la ropa estĆ” fabricada con algodón orgĆ”nico que reduce drĆ”sticamente la huella de carbono, mientras que los accesorios se crean mediante impresión 3D utilizando filamentos reciclados y biodegradables.
El desarrollo de esta plataforma supone una nueva vĆa de comunicación entre los centros de investigación y la sociedad civil, fomentando una comunidad que celebra cada avance mĆ©dico de los animales. Al combinar el acceso a datos reales con la observación directa, se consigue que la conservación deje de ser un concepto abstracto para convertirse en una experiencia participativa y transparente que cualquier persona puede llevar en su bolsillo.
