La herramienta que permite escuchar a los peces ya es una realidad

  • Una cámara acústica 360° (UPAC-360) identifica peces por sus sonidos en tiempo real.
  • El equipo atribuyó señales a 46 especies en Curazao y creó la colección más amplia publicada.
  • Los registros servirán para entrenar IA y mejorar el seguimiento no invasivo de arrecifes.
  • Proyecto de FishEye Collaborative con Cornell y Aalto con expansión prevista a otros mares.

Herramienta para escuchar a los peces en arrecifes

El océano tiene un murmullo propio y, por fin, la ciencia puede ponerle nombre. Una nueva tecnología permite «escuchar» a los peces e identificar qué especie suena en cada momento, abriendo una ventana inédita a la vida de los arrecifes de coral sin molestar a sus habitantes.

El desarrollo, liderado por FishEye Collaborative junto a la Universidad de Cornell y la Universidad de Aalto, combina audio espacial con vídeo de 360° para asociar con precisión cada sonido al pez que lo produjo. La propuesta, publicada en la revista Methods in Ecology and Evolution, da un salto práctico para la conservación marina.

Cómo funciona la «oreja» del arrecife

Cámara acústica 360 grados para peces

La herramienta, una cámara acústica pasiva subacuática (UPAC-360), integra hidrófonos de audio espacial y una cámara 360°. Con ello, los investigadores localizan de dónde llega cada señal sonora y la superponen a la imagen panorámica para ver quién está «hablando» en tiempo real.

Este enfoque inmersivo convierte el paisaje sonoro del arrecife en una pista visual y auditiva sincronizada. La dirección del sonido se representa como un rastro en el vídeo, de modo que cuando un pez golpea, cruje o gruñe, el sistema permite atribuirle la autoría con evidencia directa.

Otra ventaja clave es su despliegue autónomo: el equipo se instala y permanece grabando durante largos periodos, sin necesidad de buzos ni embarcaciones. Así se registran comportamientos naturales, evitando que la presencia humana altere el resultado.

Superar el ruido de fondo ha sido uno de los mayores retos. En un arrecife abundan chasquidos de camarones, crujidos y golpes, además de múltiples peces emitiendo a la vez. El audio espacial ayuda a separar fuentes, incluso cuando los individuos nadan en grupo y las señales se solapan.

Qué han encontrado hasta ahora

Identificación de peces por sonido

En los arrecifes de Curazao, el sistema permitió atribuir sonidos a 46 especies, más de la mitad nunca registradas como sonoras. Este conjunto constituye la colección más amplia de señales acústicas de peces publicada hasta la fecha.

El equipo estima que en el Caribe más de 700 especies podrían producir sonidos, por lo que lo recopilado es solo el principio. A la par, han liberado una biblioteca creciente de audios etiquetados que servirá para entrenar algoritmos de aprendizaje automático capaces de detectar especies en futuras grabaciones.

La idea de un «Merlin» marino —como la app de identificación de aves del Laboratorio de Ornitología de Cornell— aún queda lejos, pero la base ya está en marcha. Cada sonido atribuido facilita automatizar el reconocimiento, acercando la posibilidad de consultas rápidas en grandes volúmenes de audio submarino.

Además de Curazao, el enfoque se está aplicando y validando con campañas de campo sostenidas en otros arrecifes. Las series temporales largas permiten comparar horas, estaciones y eventos, detectando cambios sutiles en la actividad acústica de las comunidades de peces.

Conservación, gestión y próximos pasos

Conservación de arrecifes con acústica

Los arrecifes tropicales poco profundos cubren apenas el 0,1% del fondo marino, pero acogen cerca del 25% de todas las especies marinas. Su declive por el calentamiento, la contaminación y la sobrepesca hace vital contar con indicadores sensibles de salud y resiliencia.

Escuchar a los peces aporta precisamente ese pulso. Los paisajes sonoros ofrecen señales sobre presencia, reproducción y actividad de especies clave, lo que ayuda a evaluar restauraciones, áreas protegidas y respuestas a episodios de estrés ambiental.

Para gestores y ONG, disponer de monitoreo pasivo, continuo y no invasivo permite invertir mejor los recursos: identificar dónde actuar, qué medidas funcionan y cuándo ajustar esfuerzos. El equipo prevé ampliar la biblioteca acústica del Caribe y extender los despliegues a Hawái e Indonesia en nuevas campañas.

Los responsables del proyecto subrayan que, aunque no exista todavía el «asistente universal» que identifique todas las especies al instante, la utilidad científica es inmediata: desde detectar especies raras o invasoras hasta documentar periodos de apareamiento y cambios en la composición de las comunidades.

Con esta «oreja» subacuática, la investigación ha dado un giro práctico: poner voz a los peces no es una simple curiosidad, sino una herramienta que permite seguir la salud del arrecife con finura y en tiempo real, clave para proteger a quienes dependen de esos ecosistemas y para orientar políticas basadas en datos.

Música relajante para peces
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