
Hay paisajes que parecen sacados de un cuento, pero bajo su aparente calma se esconde una amenaza silenciosa. En los lagos de alta montaña del Pirineo, un pez diminuto ha estado devorando los organismos que mantienen el equilibrio del ecosistema. El piscardo, también conocido como veró en catalán, llegó de la mano del ser humano y se multiplicó sin control, tiñendo de verde las aguas y desplazando a las especies autóctonas. Ahora, una intervención radical ha logrado revertir la situación.
El proyecto europeo LIFE RESQUE ALPYR ha aplicado rotenona, un ictiocida biodegradable de origen vegetal, en dos lagos conectados del Parque Natural del Alt Pirineu: Tres Estanys del Mig y Tres Estanys de Baix. Diez meses después del tratamiento, los cientÃficos confirman que el pez invasor ha desaparecido por completo y que el ecosistema comienza a recuperarse. Los resultados, publicados por el Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC), muestran una mejora notable en la transparencia del agua y el regreso de anfibios e invertebrados que no se veÃan desde 2014.
Un problema silencioso en los lagos de alta montaña
El piscardo (Phoxinus spp.) no es un habitante natural de estos lagos glaciares. Se introdujo accidentalmente como cebo vivo para la pesca recreativa de trucha, y su elevada capacidad de reproducción y adaptación le permitió colonizar rápidamente las masas de agua. Al alimentarse de zooplancton, insectos, huevos y larvas de anfibios, alteró por completo la cadena trófica. La desaparición de los pequeños crustáceos que controlan las microalgas provocó que el agua perdiera transparencia y adquiriera un tono verdoso, un fenómeno conocido como eutrofización.
Durante años, los gestores del parque intentaron controlar la población con redes, trampas y pesca eléctrica. Estos métodos lograron reducir el número de ejemplares, pero nunca consiguieron eliminar a los últimos supervivientes. Bastaba con que unos pocos peces quedaran ocultos entre las piedras para que la población se recuperara. La situación se volvió insostenible, y en septiembre de 2025 se tomó la decisión de recurrir a la rotenona.
La solución: un veneno controlado
La rotenona es un compuesto natural extraÃdo de las raÃces de plantas leguminosas. Actúa bloqueando la respiración celular de los peces, que la absorben a través de las branquias. Aunque es biodegradable, no es inofensiva: se trata de un veneno que puede matar a cualquier pez expuesto a una concentración suficiente. Sin embargo, en estos lagos no habÃa peces autóctonos que proteger, ya que la fauna original estaba compuesta por microorganismos, crustáceos, insectos y anfibios.
El tratamiento se aplicó en los dos lagos, que están comunicados entre sÃ, lo que obligó a distribuir la rotenona por todo el sistema sin que escapara al rÃo aguas abajo
. Los análisis posteriores confirmaron que el producto permaneció confinado y se degradó a la velocidad prevista. Según Barend L. van Drooge, investigador del IDAEA-CSIC, la vida media de la rotenona fue de entre 10 y 20 dÃas, lo que redujo su permanencia en el medio y limitó su afectación sobre otros organismos.
Resultados tras diez meses
Los muestreos realizados diez meses después de la intervención no han detectado ni un solo piscardo en ninguno de los dos lagos. Además, la transparencia del agua ha mejorado de forma notable y han reaparecido anfibios e invertebrados que no se registraban desde que comenzaron los programas de seguimiento en 2014. Marc Ventura, coordinador del proyecto LIFE RESQUE ALPYR e investigador del Centro de Estudios Avanzados de Blanes (CEAB-CSIC), señala que los trabajos mecánicos previos podrÃan haber ayudado a conservar un reservorio de especies autóctonas en el sedimento, lo que explicarÃa la rápida recuperación de Tres Estanys del Mig.
El volumen de agua tratado supera los 100 millones de litros, según estimaciones basadas en la superficie y profundidad media de los lagos. La operación fue más compleja que la primera prueba piloto realizada en septiembre de 2024 en el lago de Manhèra, en la Val d’Aran, debido a la conexión entre los dos estanques. Quim Pou-Rovira, director de Sorelló Estudis al Medi Aquà tic y responsable técnico de la actuación, destaca que la metodologÃa ha demostrado ser eficaz incluso en sistemas lacustres más extensos y conectados.
Comparación con otras actuaciones
El éxito en el Pirineo contrasta con lo ocurrido en el vaciado del embalse de AlcollarÃn, en Cáceres, donde el Ministerio para la Transición Ecológica vació una masa de agua de 50.000 millones de litros para erradicar otro pez invasor, la Pseudorasbora parva. Según denunció el exdirector de Medio Ambiente de Extremadura, Paco Castañares, la operación no solo fracasó, sino que permitió que los peces escaparan aguas abajo y dejó el lecho cubierto de cadáveres. En el Alt Pirineu, en cambio, la rotenona se mantuvo dentro de los lagos y no se detectó en el rÃo aguas abajo, lo que demuestra que un control riguroso de la dosis y la dispersión puede evitar daños colaterales.
Marc Garriga, director del Parque Natural del Alt Pirineu, afirma que estos primeros resultados son una noticia muy positiva para la conservación de los lagos de alta montaña. La prueba piloto demuestra que es posible recuperar ecosistemas que habÃan perdido una parte importante de su biodiversidad y generar conocimiento útil para afrontar retos similares en otros lagos del Pirineo. El seguimiento continuará durante los próximos años para comprobar si la erradicación se mantiene y cómo evolucionan las comunidades biológicas.
La desaparición del piscardo ya está dejando cambios visibles. El agua ha recuperado su transparencia, los anfibios vuelven a reproducirse y los invertebrados recolonizan el fondo. Aunque la recuperación completa será un proceso lento, los datos actuales indican que el ecosistema está en el camino correcto. Bajo aquel paisaje que parecÃa intacto se escondÃa una amenaza silenciosa, y para eliminarla ha sido necesario recurrir a otra igual de invisible, pero mucho más letal y controlada.




