La nutria gigante vuelve a Corrientes tras casi cuatro décadas de ausencia

  • Reintroducen una familia de nutrias gigantes en el Gran Parque Iberá tras casi 40 años sin la especie en Argentina.
  • Los ejemplares proceden de zoológicos europeos y forman parte de un programa internacional de conservación.
  • El proyecto busca restaurar el equilibrio ecológico de los humedales y fortalecer el turismo de naturaleza.
  • Se prevé seguir liberando más grupos familiares para asegurar una población estable y genéticamente diversa.

nutria gigante en hábitat natural

Tras casi cuatro décadas de ausencia total, la nutria gigante ha vuelto a deslizarse por las aguas del Gran Parque Iberá, en la provincia argentina de Corrientes. Una familia completa de este mamífero acuático ha sido liberada en los humedales, en un hecho que marca un punto de inflexión para los proyectos de restauración de fauna en Sudamérica, como el proyecto que busca restaurar los humedales del Iberá.

El regreso de la especie no es casualidad: es el resultado de más de ocho años de trabajo coordinado entre organizaciones internacionales, zoológicos europeos y autoridades locales. Esta reintroducción, considerada pionera en la región, se observa con atención también desde Europa y España, donde abundan los programas de conservación que trabajan en red con iniciativas como la de Iberá.

Una familia de nutrias gigantes vuelve a nadar en libertad

La protagonista de esta historia es una familia de cuatro nutrias gigantes (Pteronura brasiliensis), compuesta por dos adultos y dos crías. La hembra, Nima, procede del Zoológico de Madrid, mientras que el macho, Coco, llega desde el zoológico de Givskud, en Dinamarca, integrando así un auténtico esfuerzo conjunto entre Europa y América del Sur.

Ambos adultos fueron trasladados a Argentina en el marco de un programa de cría y conservación coordinado por la Asociación Europea de Zoos y Acuarios (EAZA). En un recinto especialmente diseñado dentro del Iberá, Nima y Coco formaron pareja y, en noviembre de 2024, tuvieron a sus dos crías: Pirú y Kyra, nacidas en cautividad pero ya adaptadas al entorno natural donde hoy viven libres.

Este grupo se ha convertido en el primer núcleo familiar de nutria gigante en libertad en Argentina desde 1986, año en el que se registraron los últimos grupos reproductores en el país. Desde entonces, la especie había desaparecido por completo de estos humedales, víctimas de la caza, la degradación del hábitat y la presión humana.

La nutria gigante es el mamífero acuático más grande de Sudamérica: puede alcanzar alrededor de 1,80 metros de largo y superar los 25-30 kilos de peso. Su dieta se basa principalmente en peces, lo que la convierte en un depredador clave para regular las poblaciones de fauna acuática y mantener el equilibrio ecológico de los esteros y ríos.

Un proyecto de conservación con sello europeo

Los cuatro ejemplares liberados forman parte del Programa de Especies en Peligro de Extinción de la EAZA, una red que reúne a zoológicos y acuarios de toda Europa para coordinar la gestión genética y el bienestar de especies amenazadas. Gracias a estos programas, se consigue mantener poblaciones sanas en cautividad y, en casos como el de Iberá, apoyar reintroducciones en áreas donde la fauna se ha extinguido.

En el caso de la nutria gigante, el trabajo comenzó con la búsqueda de parejas compatibles en zoológicos europeos, asegurando una buena diversidad genética. Posteriormente, se realizaron estrictos controles sanitarios para evitar la introducción de enfermedades en los humedales argentinos, y se planificó minuciosamente el traslado de los animales.

Una vez en Corrientes, las nutrias pasaron por recintos de «presuelta», grandes instalaciones dentro del Parque Iberá donde pudieron aprender a cazar y adaptarse a las condiciones del entorno natural sin perder la supervisión de los equipos técnicos. En esta fase practicaron la pesca, exploraron canales, se acostumbraron a la presencia de otros animales y reforzaron sus lazos de grupo.

Según los responsables del proyecto, este proceso convierte la iniciativa en un modelo de restauración ecológica que puede ser replicado en otros países. España y otros estados europeos, que también trabajan con especies amenazadas en programas coordinados, siguen de cerca estos resultados para aplicar aprendizajes en sus propios planes de reintroducción.

Iberá, un laboratorio vivo de restauración de fauna

El escenario elegido para la liberación es el Gran Parque Iberá, uno de los humedales más grandes y biodiversos de Sudamérica. Ubicado en la provincia de Corrientes, combina áreas provinciales y nacionales protegidas, y se ha convertido en un auténtico laboratorio de restauración de fauna autóctona.

En los últimos años, este territorio ha sido clave para la reintroducción de especies emblemáticas que habían desaparecido de la región, y la nutria gigante se suma ahora a ese listado. Para los especialistas, devolver a este depredador acuático supone cerrar una pieza clave del rompecabezas ecológico de los esteros.

Sebastián Di Martino, director de Conservación de Rewilding Argentina, subraya que es la primera vez que se intenta reintroducir la nutria gigante en un ecosistema donde había desaparecido por completo. Esta circunstancia, señala, posiciona al país como un referente global en proyectos de restauración ecológica de gran escala.

Desde la Fundación Rewilding Argentina, organización que impulsa el proyecto junto a las autoridades locales, explican que la especie no se recuperará por sí sola. Es necesario un manejo activo: controlar amenazas, garantizar hábitats adecuados, reforzar la población con nuevos grupos familiares y coordinarse internacionalmente para asegurar su supervivencia a largo plazo.

Más familias en camino y una mirada internacional

Actualmente, los equipos que trabajan en Iberá gestionan alrededor de 18 ejemplares en cautividad, organizados en distintos grupos familiares. La idea a medio plazo es ir liberando estas familias de forma escalonada, evaluando cómo se adaptan al entorno, cómo se distribuyen por los humedales y cómo se relacionan entre sí.

Magalí Longo, coordinadora de Conservación en la isla San Alonso (Proyecto Iberá), detalla que los últimos grupos de nutrias gigantes fueron observados en la zona en 1986. Por eso, liberar ahora una familia completa y prever más reintroducciones en el futuro se considera un hito, no solo para Corrientes sino para toda la distribución sur de la especie.

El proyecto tiene una dimensión que trasciende las fronteras argentinas. La colaboración con la EAZA y con distintos zoológicos europeos, como el de Madrid o el de Givskud, persigue también el objetivo de apoyar a otros países en la conservación de la nutria gigante. Mantener una red internacional coordinada permite mover ejemplares cuando es necesario reforzar poblaciones, intercambiar conocimientos técnicos y asegurar la variabilidad genética.

Para Europa, donde los centros de conservación y parques zoológicos juegan un papel relevante en la educación ambiental, el caso de Iberá sirve de ejemplo práctico sobre cómo los animales que viven bajo cuidado humano pueden participar en proyectos de rewilding bien planificados. Esta relación entre zoológicos europeos y hábitats de origen se percibe cada vez más como una herramienta clave contra la pérdida de biodiversidad.

Impacto ecológico, social y turístico

La nutria gigante funciona como un depredador tope en ríos y lagunas, ayudando a controlar las poblaciones de peces y otras especies acuáticas. Su presencia contribuye a mantener la estructura y el equilibrio de los humedales, lo que, a su vez, beneficia a muchas otras especies de flora y fauna que dependen de estos ecosistemas.

Los especialistas remarcan que la reintroducción no solo se traduce en más biodiversidad, sino también en oportunidades para el turismo de naturaleza. Los Esteros del Iberá, con su mosaico de lagunas, pastizales y montes, ya atraen a visitantes interesados en la observación de fauna. La posibilidad de avistar nutrias gigantes en libertad añade un atractivo adicional para viajeros nacionales y extranjeros.

En términos educativos, la iniciativa ofrece un ejemplo muy claro de cómo la conservación puede revertir extinciones locales. Centros de interpretación, actividades guiadas y materiales didácticos permiten explicar al público el papel de la nutria gigante en el ecosistema y la importancia de proteger humedales, tanto en Sudamérica como en Europa.

Con todo este trabajo, Iberá se consolida como un caso práctico que demuestra que, con planificación, cooperación internacional y constancia, es posible recuperar especies desaparecidas y devolverles un lugar en los paisajes de los que nunca deberían haberse ido.

El regreso de la nutria gigante a Corrientes, apoyado por redes de conservación europeas y por años de esfuerzo en el terreno, simboliza un cambio de rumbo en la relación con la fauna silvestre: una especie que se creía perdida para los humedales argentinos vuelve a nadar libre, y su historia se convierte en referencia para futuros proyectos de restauración tanto en América del Sur como en Europa.

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